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25
de Mayo, lanzamiento oficial de la campaña por la reelección
¿Por
qué no hay que ir al acto de Kirchner?
El
acto del 25 de mayo es un evento digno de ser organizado por este gobierno de los
engaños, las apariencias y los discursos para la tribuna. El oficialismo lo
pretende disfrazar de “acto patriótico” y de “unidad nacional”. Incluso
llaman a concurrir con banderas argentinas, no partidarias.
¿Acto
patriótico?
Por
supuesto, el aniversario que se festejará será el del tercer año de
Kirchner... no el de los 196 años del “primer gobierno patrio”. Pero la
oportunidad de la fecha elegida le sirve a Kirchner para posar como símbolo,
representante y sinónimo de la “patria argentina”: los afiches oficiales
dicen “el pueblo ya sabe de qué se trata”... Como si sus acciones de
gobierno fueran “transparentes” y no el permanente doble discurso que
amaga por la izquierda y –en los hechos– no hace más que relegitimar esta
argentina capitalista semicolonial en la que la distribución de la riqueza es
la más injusta en los últimos 30 años. Esto es lo que debe “saber el
pueblo”, no asistiendo al acto del 25.
Los
aires “nacionalistas” que se respiran en América Latina se mezclan
confusamente con la supuesta “defensa del interés nacional” exhibida en
Viena y hasta con la disputa por las pasteras con Uruguay. Todo ese revoltijo
sirve para querer mostrar ante los medios y la opinión pública (vaca sagrada
de la política oficial) la imagen de un gobierno que se identifica a sí
mismo con la “independencia de la nación”, mientras en los hechos remacha
la dependencia. Y que aprovechará el 25 para pedirle a la población que le
“renueve su confianza”.
Esto
es lo que los politólogos llaman generar el “operativo clamor”. Es decir,
presentar el lanzamiento de la reelección de Kirchner no como una iniciativa
del gobierno, sino como una respuesta a un pedido “espontáneo” del
“pueblo”. Claro que la maniobra es tan burda que no debería engañar a
nadie. Hay que mirar con desconfianza tanta ansiedad presidencial por
demostrar que “la Patria soy yo”, aunque en los afiches se lea “la Patria
somos todos”. Ni todos en la “patria” defienden los verdaderos
intereses de la independencia del país del imperialismo (los grupos
capitalistas menos que nadie), ni mucho menos el gobierno K puede ser
identificado con la independencia nacional.
En
todo caso, lo que no debe dejar dudas, es el carácter del acto: el gobierno
juega todo lo que tiene para comenzar abiertamente la campaña electoral 2007.
Y eso es así más allá del contenido de los discursos (eventual anuncio de
alguna medida “soberana” tan “impactante” como tramposa) y hasta de quiénes
sean los oradores (aunque todos descuentan que Kirchner va a hablar,
oficialmente no lo quieren confirmar).
Dime
con quién andas y te diré quién eres
Las
primeras declaraciones públicas de Kirchner sobre el acto fueron de lo más
risueñas: “gente de mi partido e independientes (!) se han decidido a
celebrar el día de la patria concurriendo a la Plaza”. ¡Le faltó decir que
se enteró de la idea por los diarios! Otra vez, nadie debería comer vidrio: se
está hablando de fletar micros hasta de Jujuy, a un costo de 12.000 pesos cada
uno, porque “el acto del 25 de mayo domina la agenda de los gobernadores, de
varios ministros, del secretario general de la Presidencia” (Página 12,
16-5-06). Como si fuera poco, los empresarios del transporte facilitarían los
viajes gratis ese día a los que asistan al acto.
Pasa
que si en todo acto electoral hay que cuidar de que la asistencia no sea un
papelón, con mucha más razón en éste, que –aprovechando el feriado– será
transmitido por los medios en virtual cadena nacional. En ese sentido, el
aparato del PJ, incluyendo los recursos de intendentes y gobernadores, ya
funciona a todo vapor.
Y
la falta que hace, porque hasta los organizadores más entusiastas desconfían
de que vaya a haber una asistencia independiente genuina importante. La
Plaza se va a llenar, sin duda, pero difícilmente con admiradores “espontáneos”.
Mucho más probable es que la gran mayoría de los concurrentes sean llevados
de la nariz mediante todo tipo de mecanismos.
Por
ejemplo, los que acostumbran utilizar intendentes del Gran Buenos Aires como
Othacehé (Merlo), Ishii (José C. Paz), Cariglino (Malvinas Argentinas),
Zilochi (riquista de San Miguel) y otros “nenes” similares. Los funcionarios
“piqueteros” y administradores de prebendas oficiales como D’ Elía,
Ceballos, Pérsico, etc., no dejarán de llevar su clientela fidelizada a fuerza
de planes. También dará el presente lo más rancio de la burocracia sindical,
desde Moyano hasta el último de los gordos, incluido el inefable Luis
Barrionuevo.
En
“sagrada comunión” con este juntadero de impresentables, se sumarán al
acto todas las variantes del oficialismo “progre”: desde Hebe de Bonafini a
los “transversales” no peronistas, pasando por radicales a la caza de
puestos expectables en las listas del Frente para la Victoria. Desgraciadamente
para ellos, su aporte numérico va a distar de ser considerable, pero al menos
le van a aportar al acto un costado digerible entre tantos sapos. ¿Será
verdad que a algunos activistas de los derechos humanos les va a dar un poco de
náuseas vivar a Kirchner codo a codo con ex miembros de Guardia de Hierro?
A
pesar de que el presidente quiera hacerse el distraído, los preparativos
oficiales para garantizar la concurrencia masiva son evidentes. Y está a la
vista de todos que los que más peso tienen a la hora de movilizar su clientela
masiva son los conocidos monstruos del PJ. Debe ser por eso que no se
percibe –al menos hasta ahora– mayor entusiasmo ni entre los trabajadores ni
entre los sectores medios por asistir al acto.
La
discusión entre los luchadores
Frente
a este desagradable panorama, es natural que incluso muchos compañeros que aún
confían o tienen expectativas en Kirchner quieran pensarlo dos veces antes
de ir. Y eso les da una oportunidad a los sindicatos e internas combativos,
que pueden y deben tomar la palabra respecto del acto.
Por
supuesto, en general los sectores independientes y clasistas no piensan
concurrir a hacer de comparsa de Kirchner. Pero es necesario dar un paso más: discutir
políticamente en los lugares de trabajo dando la explicación de por qué no
hay que ir a la Plaza el 25. Esa tarea se puede intentar tomar no de manera
aislada, sino más coordinadamente.
Por
ejemplo, desde algunos sectores se está haciendo una campaña pública llamando
a “no concurrir el 25”. Desde ya que esto es correcto, pero creemos que debe
ir acompañado de una iniciativa para que la vanguardia obrera, los
luchadores y la izquierda hagan pronunciamientos conjuntos y públicos de
rechazo al acto kirchnerista que le den mayor contundencia a la misma. La
denuncia individual está bien y es necesaria, pero insistimos: se trata de la
necesidad de discutir políticamente por abajo con los compañeros, aprovechando
que el gobierno y los medios han instalado de hecho el tema.
Para
este objetivo es que llamamos a todas las organizaciones y activistas
independientes, a los luchadores obreros, a los sectores que han estado a la
vanguardia del enfrentamiento a la política del gobierno de techo salarial, a
tomar la discusión del sentido de este acto, tomar posición y hacerla pública.
Al mismo tiempo, se impone lograr un pronunciamiento publico de los
principales partidos de la izquierda: el PO, los dos MST, nuestro partido, el
PTS y todos los que se quieran sumar, coordinando de múltiples maneras que esta
posición política de rechazo a Kirchner y su acto sea conocida y compartida en
todos los lugares posibles.
Por
un Movimiento Político de los Trabajadores
Ya
está planteada por el gobierno la discusión política en su sentido más
general: quién debe timonear al país, con qué objetivos, con qué medios.
Kirchner pretende, el 25 de mayo, dar a entender que no hay mejor opción que él
mismo y su proyecto. Y que se propone llevarlo adelante por otros cuatro años.
Frente
a este desafío, la oposición burguesa se muerde los puños de impotencia,
porque no tiene nada mínimamente consistente para ofrecer. La UCR es una fuerza
en descomposición, cuyos restos se disputan el kirchnerismo, la centro derecha
y la centroizquierda. El ARI y Carrió son la imagen misma de la esterilidad política.
A Macri y a Sobisch les falta bastante para llegar a la categoría de
postulantes serios. El “Encuentro de Rosario” del CTA y el PC, oscila entre
lo virtual y lo fantasmal.
Si
bien no en el terreno electoral, en el terreno de la lucha cotidiana las
corrientes independientes y de la izquierda tienen un peso de creciente
importancia. En esta condiciones, se impone la necesidad de dar pasos efectivos
para poner en pié un Movimiento Político de Trabajadores, independiente
del gobierno y los partidos del régimen, apoyado en los luchadores obreros, sin
figurones burgueses y que aglutine a las fuerzas de la izquierda obrera que, más
allá de los evidentes matices y diferencias, se mantienen en un terreno
general de oposición independiente.
No
se trata de un mero acuerdo electoral (aunque llegado el caso pueda proyectarse
en ese terreno). Lo decisivo es crear un ámbito donde puedan tallar políticamente
los sectores que han venido resistiendo más consecuentemente la política 100%
capitalista y anti-obrera de Kirchner. En primer lugar, los sectores de
vanguardia actores del actual proceso lucha y reorganización de las filas
obreras. Es decir, de proyectar al plano político general el creciente peso que
se está adquiriendo en el terreno de la lucha reivindicativa cotidiana, dando
la pelea a brazo partido por la independencia política de los trabajadores.
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