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El
1º de mayo según la burocracia sindical
“Un
día de fiesta”
Por
Isidoro Cruz Bernal
En
el programa “Desayuno”, conducido por Víctor Hugo Morales, estuvo como
invitado Julio Piumato (dirigente moyanista de los judiciales) con motivo del
día de los trabajadores.
Lo
primero que hizo Piumato fue deshacerse en elogios respecto al gobierno K.
Según él, hace años que los trabajadores no estamos tan bien, y sólo es
cuestión de tiempo para que vivamos en el mejor de los mundos.
Pero
no se detuvo allí. También explicó por qué la CGT no hace un acto el 1º de
mayo desde hace mucho tiempo. El argumento de Piumato fue el siguiente: “para
los obreros argentinos, el 1º de mayo siempre fue una fiesta, y si bien las
cosas han mejorado todavía falta un poco”. Terminó diciendo que cuando se
alcancen las metas comunes al gobierno K y a la CGT, en la Argentina el 1º de
mayo volverá a ser una fiesta para los trabajadores. Y que de ahí en más la
CGT volverá a hacer actos de 1º de mayo.
Estas
declaraciones son ilustrativas del daño que la hegemonía peronista causó a la
conciencia de los trabajadores. Las clases dominantes han tratado de borrar, o
por lo menos domesticar, el contenido de clase del 1º de mayo, ya sea
convirtiéndolo en un insípido día del “trabajo” o proclamando que es una
“fiesta” como en este caso.
Los
burócratas, al haberse reafirmado el kirchnerismo, quieren volver a
legitimarse, aunque sea parcialmente, subiéndose al carro del gobierno. Para
esto, sacan la guitarra y tratan de volver a entonar las viejas melodías de la
nostalgia del primer peronismo. Tratan de engañar a los trabajadores con el
cuento de que con Kirchner volverán los viejos y buenos tiempos.
Los
socialistas tenemos que dar nuestra contribución para que la clase obrera
retome las concepciones clasistas que estuvieron en el origen del movimiento
obrero. Esto quiere decir que ningún patrón o militar “bueno” (llámese
Perón o Kirchner) nos van a dar nada porque sí; todo lo que podamos conseguir
los trabajadores va a ser producto de nuestra propia lucha independiente.
La
lucha política no está formada únicamente por contenidos racionales,
teóricos o intelectuales (por más que los socialistas tratamos de estimular
las inquietudes intelectuales de todos los compañeros). Hay aspectos
simbólicos y emotivos que tienen igual importancia para la formación de una
conciencia clasista. La conmemoración del 1º de mayo tiene mucho de esto. Por
eso debemos pelear para que no sea un simple día en el almanaque ni, como
pretende la burocracia, una fiesta.
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