Socialismo o Barbarie, periódico, Nº 78, 00/05/06
 

 

 

 

 

 

El 1° de mayo

No a la precarización laboral

Por un encuentro obrero

Todas las miradas apuntaron hacia el Norteamérica, ¿podrían los trabajadores inmigrantes, en su gran mayoría latinos, parar la producción, retrasar las cosechas, cerrar los negocios, detener la construcción de edificios, boicotear los productos norteamericanos y marchar masivamente en el corazón del sistema imperialista mundial? Y… pudieron. A pesar de las amenazas, a pesar de las marchas paralelas que llamaron la iglesia y los gobernadores “progres”. A pesar de los despidos, las suspensiones y las amenazas. La fuerza de los trabajadores inmigrantes se hizo sentir (ver pag. 8 y ss.). El golpe repercutió en todo el mundo.

Una nueva clase obrera comienza a dar sus primeros pasos

En los cuatro puntos cardinales hubo manifestaciones, paros y luchas. Veamos el mapa de este primero de Mayo:

En Alemania, en distintas manifestaciones, alrededor de 500.000 trabajadores marcharon contra las reformas laborales que prepara la Canciller Angela Merkel. En España, miles de personas se manifestaron en varias ciudades bajo el lema "empleo estable en la igualdad". En Francia, los sindicatos organizaron 110 manifestaciones en todo el país contra el trabajo precario tras la victoria lograda el mes pasado contra el CPE y en rechazo del nuevo proyecto que prepara el gobierno de Dominique de Villepin. En Polonia, varios centenares de manifestantes desfilaron en Varsovia para denunciar el desempleo, mientras en Grecia la jornada estuvo marcada sobre todo por huelgas de marineros así como de empleados de autobús y de metro. En Irán (sí, en Irán), varios miles de trabajadores protestaron en las calles de Teherán por los sueldos atrasados y la precariedad.

Las celebraciones del Día del Trabajo se iniciaron en Asia. En Nepal los manifestantes inundaron nuevamente las calles de Katmandú después de casi tres semanas de protestas para pedir la abolición de leyes sociales impuestas por el odiado rey Gyanendra. En Camboya, cientos de trabajadores desafiaron la prohibición de manifestar desfilando por el centro de Phnom Penh. En Tailandia, miles de trabajadores marcharon hasta la sede del gobierno en Bangkok exigiendo un aumento del 25% del salario mínimo. En Indonesia, varias decenas de miles de personas se reunieron en las principales ciudades y en la capital, Yakarta. Los sindicatos denunciaron una legislación que autorizaría los contratos de trabajo más flexibles y que suprimiría las indemnizaciones por despido.

Este mapa pone de relieve que la condición obrera está más viva que nunca y que los trabajadores comienzan a recuperar el centro de la escena político-social reafirmando –en los hechos– que son una clase mundial.

Enfrentando la división en las filas obreras

Sería necio no ver que la condición obrera ha sufrido transformaciones; que las condiciones laborales donde se desarrolla han sufrido dramáticos cambios. Los dogmáticos dirán que la explotación es la misma. Efectivamente, pero las condiciones de esa explotación no son las de antaño. La condiciones de la producción y reproducción de plusvalía  han asumido nuevos métodos. En este comienzo del siglo XXI, la clase trabajadora está más fragmentada y parte de esa fragmentación se sostiene en la precarización del empleo.

Precaria es la condición del trabajador inmigrante y sin papeles en Norteamérica y en el mundo. Ahí está la tragedia de Caballito que atestigua ese mal mundial. Pero precaria también es la condición de casi la mitad de los trabajadores no registrados en Argentina. Precaria es la situación que quieren imponerles a los jóvenes trabajadores franceses y alemanes. Precaria es la situación de la juventud trabajadora en España. Precaria es también la situación de las tercerizadas. Precaria se vuelve la situación obrera con las deslocalizaciones de industrias. Precaria es la vida del trabajador en las minas mexicanas o argentinas. Por eso, el grito de guerra de esta nueva clase obrera que surge es no a la precarización en todas sus formas y con todas sus caras.

Otra característica que empieza a mostrar a esta nueva clase obrera es su carácter multiétnico. Bastaba ver las imágenes de la gran marcha de Los Angeles: mexicanos, nicaragüenses, negros, blancos, amarillos, una fuerte presencia de trabajadores llegados del lejano oriente. Esas imágenes se repetían en Alemania, España y Francia.

Por un Encuentro Obrero y un Movimiento Político de Trabajadores

En este marco, en la Argentina el Primero estuvo marcado por una fuertísima presencia de las organizaciones de la izquierda, en particular las del socialismo revolucionario, el trotskismo. Contra viento y marea, en una coyuntura marcada por los acuerdos de la CGT, el CTA, los empresarios y el gobierno, se logró realizar igualmente un importante acto en la Plaza de Mayo y en varias ciudades del interior del país.

En la Plaza se juntaron varios miles de compañeros, de los cuales, desde nuestro partido, aportamos nuevamente una importante columna: más de 800 compañeros, junto con el compañero Andrés Fontes del Subte, compañeros del Hospital Francés, del Garrahan, docentes de varias seccionales, obreros de varias fábricas del gran Buenos Aires, trabajadores del diario Crónica, del FTC, de la juventud del Ya Basta.

Nos hicimos presentes con dos banderas que creemos de gran actualidad y en las que hay que avanzar: la necesidad de trabajar para la urgente convocatoria a un Encuentro Obrero (cada vez más necesario para evitar el aislamiento de las duras luchas que están por delante). Así como la otra gran necesidad (en el terreno más estrictamente “político”): dar un canal para que la amplia vanguardia que se viene expresando se proyecte políticamente: un Movimiento Político de Trabajadores.

Estas dos tareas, junto con el apoyo incondicional a todas las luchas obreras, son las decisivas del próximo período. Al tiempo que rodeamos cada lucha para romper el techo salarial y el cerco político del gobierno, los empresarios y la burocracia, hay que desarrollar la polémica alrededor de ambas tareas. Lamentablemente, en el caso del acto del Primero, no fue posible incorporar estas tareas en el documento que se leyó, por la oposición expresa o de hecho de la mayoría de las otras corrientes. Por nuestra parte, en estas condiciones, redoblaremos la lucha política y la polémica para que sean incluidas en la agenda de tareas que es imprescindible llevar a cabo en este período.