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Francia:
un debate necesario
La
política de la izquierda revolucionaria
Es
lamentable que la mayoría de la izquierda revolucionaria no se ponga al frente
del movimiento por una verdadera huelga general. Ni la mayor parte de la LCR
(Ligue Communiste Révolutionnaire) ni LO (Lutte Ouvrière) –que son las dos
principales organizaciones– sostienen esa consigna. Se colocan así a la
cola de los burócratas sindicales, que no ofrecen una verdadera salida a
los trabajadores, llamando a jornadas aisladas. Ni la LCR ni LO reclaman medidas
de lucha que vayan un milímetro más allá de las dispone la burocracia de la
CGT, CFDT, FO & Cía.
Lutte
Ouvrière, por ejemplo, para esquivar el bulto a la cuestión de huelga general,
da muestras de un auténtico surrealismo político. El titular de su último
periódico antes de la jornada del martes 4, proclamaba: “Hay que batir el
hierro cuando está caliente!” ¡Muy bien! Pero esa metáfora tan poética, ¿qué
significa concretamente en el terreno de la movilización? Misterio...
El
editorial no va más allá de esas y otras vibrantes exhortaciones a
“luchar”. ¿Pero cómo? ¿Con qué política, con cuáles acciones? ¿Está
bien la exigencia de huelga general que hacen la coordinación de estudiantes y
un número creciente de organizaciones sindicales regionales? ¿O hay que estar
en contra por ser “extremista”? Silencio en la noche...
Un
detalle notable es que Lutte Ouvrière logra la hazaña de escribir editoriales
y hasta periódicos enteros sin siquiera nombrar a las centrales
sindicales (ni jamás criticar a sus burócratas cuando raramente las menciona).
¿No existen? ¿No tiene importancia lo que hacen o dejan de hacer en esta
situación? ¿Su política de frenar una huelga general está bien o está mal?
Por
su parte, la mayoría de la dirección de la LCR hace algo parecido, pero bajo
formas distintas: bajo las formas de “unidad” de la izquierda... es decir
con el PS y el PCF, tan enemigos como los burócratas sindicales de una huelga
general y de la posible caída de Chirac-Villepin.
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