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La
ley de despenalización del aborto en Uruguay
Tabaré
y los límites del “progresismo”
Por Florencia
Legisladores
del Frente Amplio intentaron reimpulsar un proyecto de despenalización del
aborto que había sido aprobado y archivado en el año 2002. Frente a esta
iniciativa la respuesta del presidente uruguayo Tabaré Vázquez fue amenazar
con vetar la ley de despenalización si ésta fuese aprobada y con disolver las
cámaras del Congreso.
El
Frente Amplio se presentó como una coalición de “izquierda” que
prometía representar el cambio, defender los derechos humanos, oponerse
a las políticas del imperialismo; pero en realidad el gobierno de Tabaré no es
ni el gobierno de los trabajadores ni el de los derechos humanos.
Lo primero que Tabaré Vázquez hizo cuando asumió la presidencia fue
asegurar que no iba a rever las leyes que indultaron a los militares que
asesinaron a cientos de personas en la última dictadura uruguaya. Y no sólo
esto, sino que se encargó de pagar la fraudulenta deuda externa a costa del
salario, la salud y la educación de
los trabajadores y el pueblo uruguayos.
Cuando
se trata de los derechos de las mujeres a la educación sexual y a decidir sobre
nuestros propios cuerpos, ya vemos cuál es la respuesta. Y esto nos da la pauta
que la verdadera política del gobierno uruguayo es la del Banco Mundial y la
del Vaticano. Existen razones concretas por las cuales ni Tabaré ni ningún
gobierno burgués latinoamericano legalizaría el aborto. En Latinoamérica, la
Iglesia católica tiene un peso institucional muy grande; es parte del estado
capitalista y por lo tanto interviene activamente en las políticas imponiendo
su ideología. La Iglesia interviene por ejemplo en el diseño del currículo
escolar e impone sus creencias falsas sobre el mundo, reemplazando por ejemplo
la teoría de Darwin por mitos divinos sobre Dios y el Diablo. Ésta es la razón
por la cual en las escuelas no existe la educación sexual científica y permite
que prevalezcan creencias falsas en relación a la sexualidad. La Iglesia retrógrada
se opone a la utilización de métodos anticonceptivos para evitar
embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.
Esto explica además que casi no existan campañas reales de reparto de
anticonceptivos; cuando existen, la cantidad de anticonceptivos es insuficiente,
no logran repartirse sistemáticamente y además la falta de educación sexual
impide el acceso y la correcta utilización de los métodos.
Además,
detrás de todo esto hay un gran negocio que es el de los médicos que en clínicas
clandestinas cobran fortunas para
hacer abortos. Por supuesto, la mayoría de las mujeres queda al margen de la
posibilidad de realizarse un aborto, y si decide interrumpir un embarazo no
deseado debe recurrir a métodos precarios e inseguros, cuestión que explica
que cientos de mujeres mueran anualmente en nuestros países. Por ejemplo, en
Uruguay la tasa de aborto es del 38,5%, es decir, cuatro de diez embarazos son
interrumpidos. En este país el 25% de las muertes maternas son por abortos.(
Fuente: Red de Educación Popular Entre Mujeres de América Latina y el Caribe)
Lo
que Tabaré reafirma una vez más con sus declaraciones y políticas es que en
el sistema capitalista las mujeres no tenemos el derecho de decidir sobre
nuestros propios cuerpos; por el contrario, quienes deciden son el estado y la
Iglesia. Mientras tanto, las mujeres somos quienes más sufrimos la desocupación
y la violencia. No existen campañas en contra de la creciente violencia contra
la mujer, que se expresa física y sicológicamente, sufriendo golpes, maltratos
y violaciones. El estado y la Iglesia censuran, reprimen, deciden por nosotras y
castigan, y manteniéndonos oprimidas aseguran el funcionamiento de este sistema
de explotación y miseria para el pueblo trabajador.
Nosotras
creemos que ni Tabaré ni Kirchner van a legalizar el aborto por su voluntad,
porque esto iría contra la naturaleza burguesa de sus gobiernos. La única
forma que tenemos de conseguir el aborto libre, legal y gratuito es organizándonos
y luchando para hacer realidad una reivindicación histórica de las mujeres,
que es decidir sobre nuestro propio cuerpo.
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