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La
reconversión K de los planes sociales: estafar a los desocupados y dividir a
los trabajadores
Por
un verdadero plan de capacitación y la creación de empleo genuino
El
gobierno nacional ha anunciado la puesta en marcha de dos nuevos planes
sociales, que reemplazarían a parte de los Jefes y Jefas de Hogar: el Plan
Familias y el Seguro de Desempleo con Capacitación. El gobierno los presenta
como un avance en la contención social a madres y niños y en la creación de
empleo, pero en realidad constituyen otro intento de estafar a los trabajadores,
que podría tocar, como veremos, no sólo a aquellos que están desocupados.
Según
el gobierno, estos nuevos planes serán administrados directamente por los
ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo respectivamente. Es decir, ni los
municipios ni los movimientos de desocupados tendrían injerencia en el control
de los nuevos planes, porque el gobierno quiere “terminar con el
clientelismo”.
El
primero es simple: las mujeres que actualmente cobran el JyJ, con dos hijos o más,
cobrarían 25 pesos por hijo aparte de los 150, hasta llegar a los 275. Las
beneficiarias deben presentar los certificados de vacunas y escolaridad de los
chicos, nada más. Eso sí, cada tanto recibirán una visita de la asistente
social para verificar que estén en su casa con sus hijos. Las beneficiarias se
dividirán en grupos de 50, controlados directamente por funcionarios del
Ministerio de Desarrollo Social en los municipios.
¿Qué
hacen hoy las mujeres que cobran el plan de 150 para vivir un poco mejor? Dos
variantes posibles: a) pagarle una parte de su plan a un puntero corrupto, para
evadir la contraprestación y poder ir a trabajar; b) estar en un movimiento de
lucha de los desocupados.
Las
compañeras que se ven obligadas a la primera opción quizás puedan seguir
sobornando a algún parásito. Eso sí: cuando ganen 200 y pico la coima va a
subir. En el barrio Don Orione, por ejemplo, ya están cobrando 15 pesos solamente
de inscripción al Plan Familias. Todavía no sabemos cuál es la
“tarifa” para poder trabajar sin que te den la baja.
Lo
que, a nuestro juicio, el gobierno va a poner especial esfuerzo en desarmar es
la inclusión de las mujeres en los movimientos de lucha. La idea del Estado es
“comprar” estos beneficios que reporta el movimiento por los pesos extra que
reporta el Familias, con el fin, por supuesto, de desarticular los movimientos
de lucha de los desocupados. Sospechamos que los sociólogos K que estén a
cargo del Plan Familias van a ir “de visita” a casa de las compañeras justo
los días de movilización de los desocupados, además de presiones, promesas,
etc., para que las compañeras vayan desvinculándose de sus organizaciones.
La
pertenencia a los movimientos, con todos los problemas y limitaciones que
tienen, además de permitirles a las compañeras trabajar en otra parte y
reportarles alimentos extra, las hace acceder a dos cosas muy importantes: la
defensa del plan con la lucha solidaria y no con la coima, y una vida político-social
que les ha aportado cierto grado de dignidad e independencia personal, aun dentro de la miseria económica
en que subsisten y de la que no van a salir encerrándose en su casa con los
pesos extra del Familias.
El
gobierno podría incluir esto en su propaganda: además de “el fin del
clientelismo”, el Plan Familias es un nuevo aporte K a la liberación
femenina.
El
Seguro de Capacitación
El
objetivo principal son los hombres hasta 35 años, aunque puede extenderse a
personas de más edad. Según las noticias aparecidas en los medios, cobrarán
225 pesos y recibirán capacitación en algún oficio durante seis meses. Pero
al leer la página del Ministerio de Trabajo nos encontramos con la letra chica:
los beneficiarios firman un “Convenio de Adhesión Personal” en el que se
comprometen durante dos años a: “Concurrir regularmente a la oficina de
empleo municipal; participar en actividades de orientación, formación y práctica
laboral, así como de otros servicios que
le ayuden a mejorar sus posibilidades de trabajo; y [¡atención!] aceptar las
ofertas de trabajo que surjan adecuadas a su experiencia y calificación
laboral”.
De
este cúmulo de ambigüedades, la certeza que aparece es una sola: el tiempo del
beneficiario no va a estar dedicado sólo a la capacitación, sino a “otros
servicios” obligatorios. ¿Qué
clase de “servicios” ayudan a mejorar las posibilidades de trabajo? La única
respuesta que se nos ocurre: trabajar sin salario para alguno de los patrones
amigos del municipio o del Ministerio. El beneficiario no puede elegir: si en
vez de enseñarle soldadura o electricidad lo mandan a trabajar como esclavo a
un supermercado, tiene que ir o pierde el plan.
Cuando
pasamos de los “servicios” de contraprestación a las “ofertas de
trabajo”, la cosa no parece mejorar mucho: si le ofrecen un trabajo de doce
horas por 300 pesos con un contrato de tres meses, está obligado a aceptarlo,
si es que los funcionarios que lo regentean opinan que es “adecuado a su
experiencia y calificación”.
Los
objetivos del gobierno
Sin
duda, igual que con el Plan Familias, un objetivo es desmembrar los movimientos
de lucha de los desocupados. Pero no es el único. El “Seguro” tiene una
fecha de vencimiento (dos años) que no tiene el plan JyJ. Por esta vía esperan
sacarse de encima los planes sin mucho ruido. Y la frutilla del postre: un
mercado de esclavos gratuitos para los empresarios amigos, que además
contribuiría a la división entre trabajadores.
Los
punteros que están anotando a los beneficiarios ni hablan de capacitación. Le
dicen a la gente: “Hay aumento del plan a 225, pero en vez de cuatro horas tenés
que trabajar seis”.
Y,
así como lo van a implementar, la cosa no podía ser de otra manera. El
gobierno planea incorporar al nuevo plan a 500.000 personas gradualmente hasta
el 2007. ¿Adónde empezaron a construirse las escuelas para capacitar a
semejante cantidad de gente?
¿Qué
respuesta dar desde los movimientos?
Una
posibilidad es hacer una denuncia de la vileza de este plan, exigir que no se lo
implemente y que en cambio se aumente el monto de los planes que ya están en
vigencia. Nos parece que hacer de esto el eje de nuestros reclamos es seguir por
la vía muerta que ya seguimos todo el año pasado, en un largo plan de lucha
por aumento que fue derrotado, y que además no abre ninguna puerta real a la
lucha por trabajo. Así, la resolución del problema del desempleo queda siempre
en segundo plano.
Desde
el FTC, siempre insistimos en que el
primer punto de los planes de lucha de los movimientos tiene que ser la
reducción de la jornada, obras públicas, etc., para crear puestos de trabajo.
Ante esta avanzada del gobierno, el programa que proponemos es el siguiente: 1)
repudio al nuevo intento de K de estafar a los desocupados y dividir a los
trabajadores incluyendo más trabajo sin salario en fábricas y en el Estado;
denunciamos al Estado como el primer empleador en negro y explotador de los
planes sociales; 2) por un verdadero plan de capacitación para todos aquellos
que quieran hacerlo, tengan o no plan, sean hombres o mujeres, y sin fecha de
vencimiento; 3) creación de empleo genuino mediante reducción de la jornada
laboral, obras públicas y completar el plantel de hospitales y escuelas; no a
la mano de obra esclava pactada por el gobierno con los patrones; 4) que las
mujeres no estén condenadas a mantener a sus hijos con la miseria del Familias:
que accedan a los planes de capacitación con iguales derechos; 5) efectivización
con salario de convenio de los JyJ que ya están trabajando para el Estado o
privados; 6) que este plan de capacitación tenga un monto no inferior a $ 450,
al igual que los planes de los que no puedan capacitarse y trabajar; 7)
repudiamos cualquier presión de los funcionarios hacia los compañeros en el
sentido de que se aíslen de su organización de lucha; luchamos por el
elemental derecho democrático de los desocupados a defender sus beneficios en
forma organizada, como lo hacen, por ejemplo, los empleados estatales a través
de sus sindicatos.
Aunque
estos planes se implementen tal como están formulados, con todos los problemas
que suponen, seguramente muchos compañeros de los movimientos se anotarán,
porque son unos mangos más y porque quieren explorar una posibilidad de
capacitarse. En este caso y en el de las compañeras con el Familias, los
movimientos tenemos que ayudarlos a organizarse en su nueva situación y pelear
junto a ellos en cada paso, aun cuando su plan no esté bajo el control del
movimiento.
Los
compañeros que se anoten en los nuevos planes tienen muchas razones para seguir
organizados y luchando. Va a haber que resistir la presión de los punteros para
que dejen el movimiento, pelear junto a sus nuevos compañeros de “capacitación”
para que ésta sea real, rechazar los intentos de mandarlos a trabajar “por el
plan”, y luchar por trabajo cuando estén con el certificado en la mano (si es
que llegamos a esa instancia, por lo visto bastante lejana).
Si
denunciamos la trampa de los nuevos planes exigiendo en primer lugar un plan
serio de capacitación y empleo, tenemos abierta una pelea distinta que
nos abre un camino de unidad con los que
tienen trabajo y con todos los desocupados que quieren trabajar.
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