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Hablan
los petroleros
Mario
Navarro:
“Mi detención fue una clara provocación”
Durante
su estancia en Buenos Aires, le hicimos un reportaje al compañero Mario
Navarro. Por problemas técnicos no pudimos grabarlo bien, por lo que estamos
presentando aquí el realizado por ANRed, publicado en su página web.
Pregunta
–¿Cuándo el sindicato desconoce a las asambleas?
Mario
Navarro –Las Heras es diferente a lo que es el resto del país. Primero es una
comunidad muy chica en la que todos tenemos contacto permanente por más que
trabajemos en distintas empresas. Segundo, la idiosincrasia de los petroleros
hace que cualquier conflicto sea colectivo. Generalmente los conflictos
que se dan en Las Heras son conflictos colectivos, no son aislados.
Se
llegó a la determinación de que las comisiones internas se hagan cargo del
conflicto porque el gremio, después de haber participado en la asamblea, le dio
la espalda a los trabajadores por los negocios preexistentes que tenía con el
poder político y las operadoras, digamos las generadoras de empleo. Esto es lo
grave. Primero ellos participan en la asamblea, órgano máximo del sindicato, y
el sindicato desconoce la decisión de la asamblea de que se vote un paro por el
impuesto a las ganancias, por encuadramiento de los trabajadores petroleros y
por la necesidad de poner en discusión a través de nuestros legisladores, el
tema de la jubilación anticipada con 25 años de servicio sin límite de edad y
un 82 por ciento móvil, que de hecho es reivindicable porque está manifestado
en la Constitución Nacional. La Constitución dice que un jubilado debe ganar
un 82 por ciento móvil.
También
hay otro aspecto en donde el poder político y económico representado por las
grandes operadoras apuestan a que los trabajadores cesen en el reclamo. A esto
se suma el cansancio, la disgregación y también el trabajo de la burocracia
sindical que está continuamente diciéndoles que les van a descontar los días
de paro, que ellos no se hacen responsables y demás. Esto no logra quebrantar
el espíritu de los trabajadores; por el contrario, los unifica. Y entonces
viene la contraofensiva, digamos, la provocación sistemática del poder
judicial y del poder político.
P.
–¿En ese marco, qué lectura hace de su detención?
M.N.
–Justamente, mi detención es una clara provocación al movimiento obrero para
que reaccionara, y reacciona en forma violenta con el intento de mi liberación
y con la muerte lamentable de Sayago. Más allá de que nosotros repudiamos la
violencia, repudiamos la muerte por una cuestión lógica, nosotros somos
trabajadores y apostamos a la vida. Pero el poder político utiliza la muerte de
Sayago para militarizar el conflicto, judicializar la protesta y enturbiar el
justo reclamo de los trabajadores. Primero, porque pusimos el dedo en la llaga
porque no solamente éramos nosotros los que sufríamos el impuesto a la
ganancia sino un sector importante de trabajadores. De continuar sin modificarse
los mínimos no imponibles, todos los compañeros que discutan paritarias y
obtengan un aumento se iban a ver licuados en el impuesto a la ganancia. Esta es
la realidad. Cuando empezamos a tributar el impuesto en el país no eran más de
20 mil trabajadores, hoy están arriba de 600 mil, es decir, que el impuesto ha
avanzado muy rápidamente sobre el trabajador porque se ha congelado con relación
al poder adquisitivo. Además de haber una disminución del poder adquisitivo
tenemos el impuesto a la ganancia.
P.
–¿Cuánto es el porcentaje de deducción que tiene el impuesto a la ganancia
para los petroleros?
M.N.
–Nosotros estamos aportando un nueve por ciento. Es un sueldo anual. Y de
seguir en esta línea, pasaríamos a la segunda categoría que sería de un 20
por ciento, si no se modifican estos montos.
P.
– ¿Ustedes presentaron algún tipo de proyecto en relación al mínimo no
imponible?
M.N
–
Se ha hecho una presentación, un proyecto en el cual se detalla una tablilla
para la zona patagónica con el tema de sacar los adicionales por zona, las
horas de viaje o las horas extras. Ha habido muchos proyectos, pero, como ha
ocurrido siempre en el movimiento obrero, si las protestas no están manchadas
con sangre no se llega a nada. Y esto es lo lamentable, después de la muerte de
este oficial, recién se está hablando del mínimo no imponible.
P.
–Por parte de los petroleros ¿qué pasa si la modificación no cumple las
expectativas?
M.N.
–Por lo que me he enterado extraoficialmente, pero se estaría pensado en un
30 por ciento de elevación del mínimo no imponible y para las provincias patagónicas
sacar el adicional por zona. Ahí ningún trabajador patagónico estaría
comprendido en lo que es este mínimo no imponible.
P.
–¿Cuál es la garantía que tienen para que se cumpla el compromiso de
modificar el mínimo no imponible?
M.N.
–Acá hay una institución que es muy vieja como es la iglesia que es garante
de estos acuerdos. Yo creo –y esto es para tranquilidad de quienes vayan a
leer estas columnas– que el sistema necesita a la iglesia. El estado, los
patrones, necesitan a la iglesia; por lo tanto no la van a desprestigiar por
estos acuerdos. Es una cuestión de garantía de que la iglesia haya sido
mediadora en este conflicto.
P.
–¿En caso de que no se concrete pensaron medidas para seguir?
M.N.
–No, por todos los argumentos que te expuse no creo que esto suceda. Nosotros
tomamos todas las negociaciones que va llevando adelante la iglesia.
Generalmente se cumple lo que se pactó. Y la iglesia en este caso, si bien actuó
el cura (Juan Carlos) Molina, lo hizo en representación de la iglesia católica
en su conjunto. Creo que es suficiente garantía para que eso se cumpla. También
porque esto se dio en un momento de ebullición y hay partes firmados por Tomada
y demás que tiene un peso político que lo hemos dado a conocer a todos los
medios nacionales, como garantía para que esto se cumpla.
P.
–¿Cuál es la diferencia entre el encuadramiento del gremio petrolero y el de
la construcción?
M.N.
–Los compañeros de la construcción no tienen estabilidad laboral porque
ellos tienen un fondo de desempleo. O sea, si sos trabajador de la construcción,
el patrón te puede despedir cuando él quiere, y sin ningún tipo de reclamo
porque vos tenés un 12 por ciento de tus haberes depositado en una cuenta de
ahorro en un banco para cuando vos te vayas o te despidan. Es exactamente lo
mismo a que vos renuncies o te despidan. Por otro lado, los sueldos son
infinitamente menores. Por ejemplo, un trabajador con 12 horas escasamente llega
a los 1.400 pesos; en cambio, un trabajador petrolero alcanza los 2.900 pesos.
Hay una diferencia notable pero por sobre todas las cosas hay una cuestión de
estabilidad.
P.
–¿En el marco de militarización de Las Heras, cuál es la situación actual
en la provincia y la suya en particular?
M.N.
–Bueno, mi situación es muy comprometida, muy jodida. Todo el mundo sabe que
judicialmente no tuve nada que ver con la muerte de Sayago y con todo lo que
sucedió después.
Lo
más peligroso es la burocracia sindical. La burocracia sindical perdió terreno
a través de todas las acusaciones que me hizo. Se me sindicaba como autor
material de la muerte de Alejandro Paisman Vera, el cuñado del secretario
general del sindicato, Héctor Segovia. Con el correr del tiempo, el hermano de
Alejandro, Víctor, que estaba con nosotros en los piquetes, sale a desmentir
totalmente esta versión, que la muerte del hermano había sido natural. Es más,
lo certificaba la autopsia y que el que había encontrado el cadáver era él y
pidió que no se utilizara la muerte de su hermano para fines tan bajos como fue
el excusarse por no estar al frente de los trabajadores que era su obligación.
Eso me dejó mucho más tranquilo. No lo dije en conferencia de prensa para
respetar su dolor y él lo hizo público cuando lo consideró necesario.
P.
–¿Tomaron alguna medida de seguridad luego de lo sucedido?
M.N.
–Sobre todo conmigo, estamos previendo cómo va a continuar mi vida después
de esto. Es una situación que nadie la buscó, se dio así. Pero tampoco uno
puede llorar sobre la leche derramada. Cuando uno asume compromisos, también
asume los riesgos. Y los riesgos de esto es buscar una solución en la seguridad
para que esto no pase a mayores y que por ahí otra muerte inútil caiga sobre
la conciencia de los trabajadores.
P.
–¿Hubo aprietes luego de concretarse el acuerdo?
M.N.
–Sí, hubo aprietes y una denuncia por medio de la abogada de APEL (Asociación
de Profesionales en Lucha), en el cual reveló los apremios ilegales, como también
denunció cómo la gendarmería estaba actuando en los yacimientos. Espero que
se solucione, que se retire la gendarmería y que la nacionalización del
conflicto ayude para ir frenando e ir poniendo orden para poder discutir en un
plano de igualdad con la clase política para que realmente se viva en paz en
Las Heras.
P.
–Cuando planificaron el plan de lucha ¿Hubo algún tipo de articulación con
Chubut, Neuquén y otras localidades petroleras?
M.N.
–No, porque esto fue producto de la bronca por haber quedado licuado nuestro
aguinaldo en la alícuota de la ganancia. Eso fue el detonante. Por eso es
necesario que los trabajadores empecemos a formar cuadros de conducción, que no
tenemos. La carencia de cuadros no es sólo en Santa Cruz, es a lo largo de todo
el país. El país necesita rápidamente fortalecer cuadros de conducción
gremial, cuadros de conducción estudiantil porque, lamentablemente y es una
realidad objetiva, no tenemos cuadros de conducción. Y eso se refleja,
imaginate si no me hubieran sindicado a mí como un dirigente, yo no soy
dirigente ni nada que se le parezca. Yo soy alguien que tiene muchos años en el
petróleo y sólo interpreta lo que sienten los trabajadores. Nada más.
P.
–Más allá de que haya un espíritu colectivo de reivindicación de lucha, ¿existe
un grado de concientización fuerte en las bases?
M.N.
–Santa Cruz ha tenido un espíritu de lucha muy fuerte. Nuestra historia es
muy rica. Las protestas sociales en Santa Cruz siempre han sido violentas. Hace
poco menos de un año, hubo una pueblada en Pico Truncado donde corrieron a toda
la gendarmería y a la policía que no era del pueblo y, si bien no hubo
muertes, hubo toda una pueblada en contra de lo que ha sido la represión. Santa
Cruz tiene una historia distinta a las demás. Quizá no se conoce en el resto
del país, porque las noticias al resto del país viajan muy lento, pero Santa
Cruz tiene historia de lucha, historia sindical. Yo creo que los trabajadores
tienen desarrollado un sentido de solidaridad más grande del que se da en las
grandes ciudades.
P.
–¿Cuál es el tipo de militancia que realizó a lo largo de su vida para que
en asamblea todas las comisiones internas de las distintas empresas involucradas
lo eligieran vocero del conflicto petrolero?
M.N.
–Eso se votó en asamblea. Los motivos no te los podría explicar yo. Lo único
es que fui elegido para llevar las noticias, el sentimiento y sentar una posición
frente a la prensa. Después el gobierno y la burocracia trataron de buscar un
culpable y me sindicaron a mí.
Independiente
de eso, yo me crié en todo lo que fueron las luchas sociales. Me crié entre
grandes compañeros, Gabriel Gati, un dirigente vecinalista. La década nuestra,
del 70, que después los militares la apabullaron, la tiraron abajo, donde las
discusiones eran distintas a las de ahora. Nosotros ahora estamos recién
recuperando ese nivel de discusión. Yo por ahí me desesperaba de cómo
nuestros pibes se ponían hablar de una piba como si fuera una cosa central.
Nosotros también hablábamos de eso porque es natural, pero sobre todo hablábamos
de la política social, del compromiso y hoy por hoy estamos viendo cómo
recuperamos eso. Y eso es lo lindo, ver cómo los chicos empiezan a caminar por
un camino distinto. Y en eso nosotros debemos al menos transmitirles nuestra
experiencia, no desde un costado pedante sino como un aporte más al proceso de
lucha.
Y
ustedes tienen la inmensa responsabilidad de poner en funcionamiento toda esa
juventud, todas esas ganas y nosotros humildemente aportar. Eso es lo que se está
construyendo, esa integración entre los jóvenes y los viejos que nunca tuvo
que haber dejado de existir. Lo que pasa es que nosotros, los viejos, éramos
muy paternalistas. No escuchábamos a los jóvenes, queríamos decirles lo bueno
que éramos y sin criticar nuestros errores. Yo creo que ahora estamos mirando más
de frente y estamos propiciando ese intercambio para que sigamos construyendo.
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