movimiento obrero, 28/08/10

 

 

 

 

 

 

Las paritarias del Neumático

¿Qué pasó en FATE?

Por Rodolfo Torres

Después de casi dos meses de vencida la paritaria del año pasado, el lunes 23 el sindicato y las patronales firmaron el acuerdo.

Desde marzo la seccional San Fernando realizó 8 asambleas, varios quites de colaboración, realizaron tres movilizaciones al ministerio, al sindicato y la última que terminó cortando por varias horas la 9 de julio y Corrientes. Esto además de varias recorridas a las otras fábricas a volantear y confraternizar con las bases del gremio llamando a pelear por el 37% y que se haga una asamblea general para votar un plan de lucha.

La propuesta definitiva –que fue aceptada por mayoría en un plebiscito del gremio– es: 18% no remunerativo sobre los básicos que aproximadamente resultaría “equivalente a un incremento del 22.2 % sobre los salarios de bolsillo”. A partir del 1º enero del 2011 se pasa a un 27.5% remunerativo a los básicos. Además, se agregan $1000 a la firma, más $500 en diciembre, los dos pagos por única vez. A eso se suma, solamente en FATE, un blanqueo de los tickets y de parte del premio de producción que pasan a integrarse al básico.

Seamos claros: en cuanto al aumento salarial, no fue ni por casualidad el 37% que planteó la Central, que bajo la presión de la Marrón que pedía el 35, sumó dos puntos más para posar de “combativo”… Desde un principio Pedro Wasiejko optó por bajarse del 37% al no llamar al gremio a realizar medidas para defender dicho porcentaje. Por el contrario, en una de las últimas audiencias hizo un guiño a las patronales dónde, claramente, le manifestó que la inflación anual seria “del 26,9 % para este año”, reproduciendo el mensaje mentiroso del gobierno K.

La asamblea del martes 17

El martes 17 agosto se realizó asamblea en FATE para discutir si se aceptaba o rechazaba la propuesta y qué hacer en el plebiscito que organizaron la burocracia y la patronal en todo el gremio. El “súper- democrático” Wasiejko llamó a votar en el plebiscito la propuesta patronal, presentando este método como “el más democrático” poniéndolo por encima de la asamblea de trabajadores.

En la asamblea, la Seccional y Cuerpo de Delegados expusieron tres alternativas bien diferenciadas:

a) la de aceptar la propuesta patronal votando SI en el plebiscito argumentando que “ya no había nada que se pudiera hacer y que la relación de fuerza no está para salir a la lucha”.

b) Otra propuesta era la de “abstenerse de votar en el plebiscito”, dejando que Pedro Wasiejko lo realizara pero llamando al conjunto de trabajadores a no participar y repudiar el método y que, en todo caso, gane el SI pero sin el aval de FATE cosa que se hizo en el 2009.

c) La tercera opción fue la de votar el NO a la propuesta de la patronal, argumentado lo insuficiente del 27.5% en cuotas y que los puntos de las condiciones de trabajo habían sido rechazados en otro plebiscito y que van a significar un aumento en los ritmos de producción. Además, se insistía en hacer campaña y fiscalizar en las otras empresas por el NO. Esta propuesta fue defendida por “Chupete” Ayala, Guillermo Silva, Marcelo “Patán” Quiroz, compañeros delegados y militantes del Nuevo MAS, y otros compañeros obreros.

Luego de un debate democrático donde participaron entre 350 y 400 compañeros, se votó por mayoría rechazar la propuesta patronal. Unos 250 trabajadores optaron por votar NO, unos 80 por la abstención y no más de 20 por el Si.

Un avance de la democracia obrera en FATE

La asamblea, más allá de las posiciones, lo que revela es la madurez y la profundidad que va ganando la democracia obrera en FATE. Porque es un ejemplo que se haya discutido durante 2 horas con posiciones distintas en la ejecutiva y el cuerpo de delegados, se hayan escuchado los argumentos, y se haya resuelto. Esto no es nada común en muchos lugares de trabajo y menos que menos en el proletariado industrial. Inclusive en Fate es parte de un esfuerzo y de un aprendizaje. Porque antes de la Marrón no había reales asambleas sino actos donde hablaba sólo el “ejecutivo” o “asambleas informativas” como le gusta decir a la Violeta, donde nadie hablaba. Luego de recuperada la seccional se pasó a otro momento donde si se expresaban diferencias era tomado a mal porque se entendía como “rupturismo” y / o “divisionismo”, dónde pesaba más la tradición “verticalista” que la verdadera democracia obrera, que es una dónde hay debate, se discute, y luego se vota y se acata lo decidido mayoritariamente.

Insistimos, se trata de una experiencia de democracia de bases y politización obrera que ocurre en pocos lados.

Y este clima de politización, debate e incluso polémica entre diversas posiciones, se da en primer lugar en el propio seno de la Marrón, que es un frente único real de luchadores de diversas trayectorias y experiencias, de opiniones organizadas, de compañeros sin partido pero con posiciones políticas, de corrientes políticas, etc.

Un proceso de discusión y politización que no queda en las “alturas” de la Ejecutiva y el Cuerpo de Delegados, sino que se procesa de conjunto en las asambleas donde conviven, discuten, disputan y resuelven las bases.

La trampa del plebiscito

El plebiscito tenía dos preguntas en la misma boleta. Como dijo la empresa -y Wasiejko-, “la propuesta es integral”… y vaya que sí. Es que el aumento está atado a aceptar los dos puntos tramposos de condiciones de trabajo… La seccional planteó hacer las dos preguntas por separado: la respuesta de la empresa y PW estaba cantada: no, la propuesta es “integral”. En mayo pasado la empresa y PW hicieron un plebiscito para que se acepten esos dos puntos: la asamblea llamo a votar no y ganó el no.

El año pasado también hubo plebiscito y la Marrón llamó a la abstención. Si bien esta fue masiva en FATE (solo votaron 100 carneros) y en el gremio ganó el SI y la masiva abstención quedó como “testimonial”.

Sin embargo, en este plebiscito el resultado fue otro, los trabajadores, en su mayoría, optaron por la propuesta del SI. En FATE se terminó de votar el viernes 20 a las 02 am. Los resultados fueron: sobre un total de 978, por el SI 611; por el No, 364; en blanco, 2; Nulos: 1. En Firestone, sobre un total de 804 votos, hubo por el SI, 687, por el No: 110, en blanco, 4, Nulos: 3. En Pirelli votaron 729 trabajadores, por el SI, 596, por el No,131, en blanco, 1 y Nulos, 1. Total de plebiscito en las tres empresas por SI: 1894, por el No: 605, en blanco: 7 y nulos: 5 (2511).

Bien: ¿cómo interpretar estos resultados? Desde ya que a pesar de los “festejos” del secretario general del SUTNA, está claro que el triunfo del SI no es un si a Wasiejko más allá que él salga decir eso. Expresa dos cosas.

La primera, que efectivamente a los compañeros en general de alguna manera les “cerraban” los números en las condiciones donde el gremio todavía se esta “lamiendo las heridas” de los 200 despidos del 2008. Y que en esas circunstancias, pesó más el dicho popular que reza: “más vale pájaro en mano que cien volando”. Dicho en otros términos: todavía no hay gran predisposición de lucha de conjunto.

Además, desde el punto de vista estrictamente “reivindicativo”, también pesa el hecho que, en el neumático, y desde la emergencia de la experiencia del FATE y la Marrón, ha habido cierta recuperación salarial (si bien esta no deja de ser insuficiente): desde el 2007 hasta la fecha se consiguió un 100% de aumento.

Claro que lo anterior pesó más en la base que en el amplio activismo que votó NO en la asamblea: hay que destacar el hecho que los votos del NO coinciden prácticamente con los compañeros que fueron a la asamblea de FATE y acataron lo que se decidió allí. Pero es justamente esta cuestión de la relación entre el activismo y la base, y la diferencia de cómo se expresan estas relaciones en el caso de la asamblea obrera o del método privilegiado de P.W. de plebiscito, es a lo que nos queremos dedicar en el punto a continuación porque hacen a la segunda interpretación de este resultado.

¿Democracia obrera o democracia burguesa?

No es casual que el método del plebiscito es el que reivindica Pedro Wasiejko –como fiel integrante de la dirección de la CTA–, ya que allí, bajo la forma aparente de “la democracia de los trabajadores”, y la “participación masiva y libre de la presión de las asambleas”, se elegiría “con total libertad la opción que más le conviene a cada uno”...

La trampa es que el método del plebiscito empareja las fuerzas para abajo: vale lo mismo el voto de un compañero que se compromete con la asamblea, que va a las marchas, que manifiesta de alguna manera su disconformidad, que el voto del trabajador que no participa activamente, que es conservador, que no plantea su postura en las asambleas y no da el debate… e inclusive que el carnero que apoya a la patronal. Es un método para una votación “privatizada” dónde se impide que la vanguardia ejerza su influencia y “presión” sobre los compañeros más atrasados.

Es decir: un método de igualdad formal en que por oposición a la asamblea, una “mayoría” que eventualmente tiene una posición más conservadora, acompañada por los carneros patronales y los carneros de la burocracia, hacen pesar su “fuerza” en las urnas.

El mecanismo del plebiscito –aunque se haga en una fábrica y voten 1000 obreros– es un mecanismo de la democracia burguesa y no de la democracia obrera. Se hace pesar el pasivo sobre lo activo, lo conservador sobre lo dinámico: por eso las formas son iguales a una elección burguesa a presidente, por ejemplo.

Veamos esto más de cerca. En la democracia burguesa rige el criterio un hombre un voto. En la democracia obrera rige otro criterio: un asambleísta, un voto. En la democracia burguesa, el voto es obligatorio. En la democracia obrera, el voto es voluntario: vota el que va a la asamblea, es decir el que quiere. En la democracia burguesa el voto es secreto, en la democracia obrera el voto es público. En la democracia burguesa, en el fondo, el voto no vale nada, porque luego los políticos burgueses que son electos hacen lo que quieren (y no pueden ser revocados). La democracia obrera de asamblea es lo opuesto: lo que se vota es para hacerse valer: se debe acatar por todos los compañeros. En la democracia burguesa tiene mucho peso el aparato, es decir, la capacidad de llevar de las narices al trabajador a votar (esto también vale en una fábrica). En la democracia obrera tiene mucho peso los argumentos dichos a cara descubierta y la decisión del voto es a conciencia por cada compañero.

En conclusión: son dos métodos opuestos por el vértice: en la democracia burguesa las formas están pensadas para que pese más lo conservador y atrasado; en la democracia obrera es totalmente lo opuesto: las formas están hechas para que se pueda hacer valer y tenga más peso el activismo que lo conservador.

¿Qué hacer ante los plebiscitos que vendrán?

Está dicho que este mecanismo no tiene nada que ver con la democracia obrera y que hay que clarificar su verdadero contenido en seno de la Marrón y de la base obrera de FATE[1]. Pero qué actitud se toma frente a cada plebiscito es una decisión táctica, muy importante, pero en el fondo táctica. Todavía, ni la comprensión política, ni la situación de la lucha, y la relación de fuerza, da como para oponerse activamente a que se realice el plebiscito. Es decir: para “ponerle la urna de sombrero” a la burocracia. Entonces, la participación es aún más contradictoria y la decisión táctica más compleja. Habrá que seguir educando y defendiendo la democracia obrera, contra la podrida democracia burguesa y sus plebiscitos y será cada vez más necesario encontrar una respuesta táctica adecuada en la medida que siga el proceso de politización y lucha.

¿Firmar o no firmar?

Finalmente nos queda un aspecto a analizar. ¿La seccional debía firmar o no el acuerdo que estuvo avalado mayoritariamente en la base de la fábrica por medio del plebiscito? Para el nuevo MAS y los compañeros del partido en la fábrica, no había ninguna duda de que NO, no fue correcto firmar, porque nuestro criterio es la democracia obrera y no el plebiscito. Por eso ningún compañero delegado y militante de nuestro partido firmó. Es más: para nosotros fue un error político de los compañeros de la ejecutiva que si firmaron el haberlo hecho.

Sin embargo, de ahí decir que es una “traición” es un disparate ultimatista y sectario. Encima, esta posición tiene dos graves problemas. Primero: es una posición rastrera, se la hace correr por abajo y no se hace un debate público con argumentos para convencer si es correcto o no clasificar este hecho como “traición”.

Porque su objetivo es otro: dejar correr este calificativo y divulgarlo con el sucio objetivo de desprestigiar[2] una de las experiencias más ricas del clase obrera y del nuevo clasismo en los últimos años precisamente en momentos que la Marrón de FATE –a la cabeza del FRENTE CLASISTA– está enfrentando las dos listas de la burocracia en las elecciones de la CTA…


[1] De igual forma no es casual que en la CTA se elija la dirección de la central mediante el “voto secreto” y no mediante la conformación de un Congreso Nacional de Delegados de Bases que elija la dirección de la misma.

[2] Hay un segundo problema: quien dice y hace circular esta “campaña”, no casualmente son los mismos que dijeron que Jorge “Chupete” Ayala no podía encabezar la Lista Clasista. Los que decían que había que hacer “plenarios de base”… pero cuando una asamblea obrera de más de 500 trabajadores decidió un candidato que no era de su gusto… rompió la unidad e hizo otra lista. Son los mismos que decían que “la Lista Clasista de la CTA debía ser encabezada por un ejecutivo porque era garantía del compromiso clasista de la ejecutiva”. Ahora, en el transcurso de tanto solo 21 días, se pasó a caracterizar a la misma de “traidora”…