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Las
paritarias del Neumático
¿Qué
pasó en FATE?
Por
Rodolfo Torres
Después
de casi dos meses de vencida la paritaria del año pasado,
el lunes 23 el sindicato y las patronales firmaron el
acuerdo.
Desde
marzo la seccional San Fernando realizó 8 asambleas, varios
quites de colaboración, realizaron tres movilizaciones al
ministerio, al sindicato y la última que terminó cortando
por varias horas la 9 de julio y Corrientes. Esto además de
varias recorridas a las otras fábricas a volantear y
confraternizar con las bases del gremio llamando
a pelear por el 37% y que se haga una asamblea general para
votar un plan de lucha.
La
propuesta definitiva –que fue aceptada por mayoría en un
plebiscito del gremio– es: 18% no remunerativo sobre los básicos
que aproximadamente resultaría “equivalente a un
incremento del 22.2 % sobre los salarios de bolsillo”. A
partir del 1º enero del 2011 se pasa a un 27.5%
remunerativo a los básicos. Además, se agregan $1000 a la
firma, más $500 en diciembre, los dos pagos por única vez.
A eso se suma, solamente en FATE, un blanqueo de los tickets
y de parte del premio de producción que pasan a integrarse
al básico.
Seamos
claros: en cuanto al aumento salarial, no fue ni por
casualidad el 37% que planteó la Central, que bajo la presión
de la Marrón que pedía el 35, sumó dos puntos más para
posar de “combativo”… Desde un principio Pedro Wasiejko optó por bajarse del 37% al no llamar al gremio a
realizar medidas para defender dicho porcentaje. Por el
contrario, en una de las últimas audiencias hizo un guiño
a las patronales dónde, claramente, le manifestó que la
inflación anual seria “del 26,9 % para este año”,
reproduciendo el mensaje mentiroso del gobierno K.
La asamblea del martes 17
El
martes 17 agosto se realizó asamblea en FATE para discutir
si se aceptaba o rechazaba la propuesta y qué hacer en el
plebiscito que organizaron la burocracia y la patronal en
todo el gremio. El “súper- democrático” Wasiejko llamó
a votar en el plebiscito la propuesta patronal, presentando
este método como “el más democrático” poniéndolo por
encima de la asamblea de trabajadores.
En
la asamblea, la Seccional y Cuerpo de Delegados expusieron tres alternativas bien diferenciadas:
a)
la de aceptar la propuesta patronal votando SI en el
plebiscito argumentando que “ya no había nada que se
pudiera hacer y que la relación de fuerza no está para
salir a la lucha”.
b)
Otra propuesta era la de “abstenerse de votar en el
plebiscito”, dejando que Pedro Wasiejko lo realizara pero
llamando al conjunto de trabajadores a no participar y
repudiar el método y que, en todo caso, gane el SI pero sin
el aval de FATE cosa que se hizo en el 2009.
c)
La tercera opción fue la de votar el NO a la propuesta de
la patronal, argumentado lo insuficiente del 27.5% en cuotas
y que los puntos de las condiciones de trabajo habían sido
rechazados en otro plebiscito y que van a significar un
aumento en los ritmos de producción. Además, se insistía
en hacer campaña y fiscalizar en las otras empresas por el
NO. Esta propuesta fue defendida por “Chupete” Ayala,
Guillermo Silva, Marcelo “Patán” Quiroz, compañeros
delegados y militantes del Nuevo MAS, y otros compañeros
obreros.
Luego
de un debate democrático donde participaron entre 350 y 400
compañeros, se votó por mayoría rechazar la propuesta
patronal. Unos 250 trabajadores optaron por votar NO, unos
80 por la abstención y no más de 20 por el Si.
Un avance de la democracia obrera en FATE
La
asamblea, más allá de las posiciones, lo que revela es la madurez y la profundidad que va ganando la democracia obrera en
FATE. Porque es un ejemplo que se haya discutido durante
2 horas con posiciones distintas en la ejecutiva y el cuerpo
de delegados, se hayan escuchado los argumentos, y se haya
resuelto. Esto no es nada común en muchos lugares de
trabajo y menos que menos en el proletariado industrial.
Inclusive en Fate es parte de un esfuerzo y de un
aprendizaje. Porque antes de la Marrón no había reales
asambleas sino actos donde hablaba sólo el “ejecutivo”
o “asambleas informativas” como le gusta decir a la
Violeta, donde nadie hablaba. Luego de recuperada la
seccional se pasó a otro momento donde si se expresaban
diferencias era tomado a mal porque se entendía como
“rupturismo” y / o “divisionismo”, dónde pesaba más
la tradición “verticalista” que la verdadera democracia
obrera, que es una dónde hay debate, se discute, y luego se
vota y se acata lo decidido mayoritariamente.
Insistimos,
se trata de una experiencia de democracia de bases y
politización obrera que ocurre en pocos lados.
Y este clima de politización, debate e
incluso polémica entre diversas posiciones, se da en primer
lugar en el propio seno de la Marrón, que es un frente único
real de luchadores de diversas trayectorias y experiencias,
de opiniones organizadas, de compañeros sin partido pero
con posiciones políticas, de corrientes políticas, etc.
Un
proceso de discusión y politización que no queda en las
“alturas” de la Ejecutiva y el Cuerpo de Delegados, sino
que se procesa de conjunto en las asambleas donde conviven,
discuten, disputan y resuelven las bases.
La trampa del plebiscito
El
plebiscito tenía dos preguntas en la misma boleta. Como
dijo la empresa -y Wasiejko-, “la propuesta es
integral”… y vaya que sí. Es que el aumento está atado
a aceptar los dos puntos tramposos de condiciones de
trabajo… La seccional planteó hacer las dos preguntas
por separado: la respuesta de la empresa y PW estaba
cantada: no, la propuesta es “integral”. En mayo pasado
la empresa y PW hicieron un plebiscito para que se acepten
esos dos puntos: la asamblea llamo a votar no y ganó el no.
El
año pasado también hubo plebiscito y la Marrón llamó a
la abstención. Si bien esta fue masiva en FATE (solo
votaron 100 carneros) y en el gremio ganó el SI y la masiva
abstención quedó como “testimonial”.
Sin
embargo, en este plebiscito el resultado fue otro, los
trabajadores, en su mayoría, optaron por la propuesta del
SI. En FATE se terminó de votar el viernes 20 a las 02 am.
Los resultados fueron: sobre un total de 978, por el SI 611;
por el No, 364;
en blanco, 2; Nulos: 1. En Firestone, sobre un total de 804
votos, hubo por el SI, 687, por el No: 110, en blanco, 4,
Nulos: 3. En Pirelli votaron 729 trabajadores, por el SI,
596, por el No,131, en blanco, 1 y Nulos, 1. Total de
plebiscito en las tres empresas por SI: 1894, por el No:
605, en blanco: 7 y nulos: 5 (2511).
Bien:
¿cómo interpretar estos resultados? Desde ya que a pesar
de los “festejos” del secretario general del SUTNA, está
claro que el triunfo del SI no es un si a Wasiejko más allá
que él salga decir eso. Expresa dos cosas.
La
primera, que efectivamente a los compañeros en general de
alguna manera les “cerraban” los números en las
condiciones donde el gremio todavía se esta “lamiendo las heridas” de los 200
despidos del 2008. Y que en esas circunstancias, pesó más
el dicho popular que reza: “más vale pájaro en mano que
cien volando”. Dicho en otros términos: todavía no hay
gran predisposición de lucha de conjunto.
Además,
desde el punto de vista estrictamente “reivindicativo”,
también pesa el hecho que, en el neumático, y desde la
emergencia de la experiencia del FATE y la Marrón, ha
habido cierta recuperación salarial (si bien esta no deja
de ser insuficiente): desde el 2007 hasta la fecha se
consiguió un 100% de aumento.
Claro
que lo anterior pesó más en la base que en el amplio
activismo que votó NO en la asamblea: hay que destacar el
hecho que los votos del NO coinciden prácticamente con los
compañeros que fueron a la asamblea de FATE y acataron lo
que se decidió allí. Pero
es justamente esta cuestión de la relación entre el
activismo y la base, y la diferencia de cómo se expresan
estas relaciones en el caso de la asamblea obrera o del método
privilegiado de P.W. de plebiscito, es a lo que nos queremos
dedicar en el punto a continuación porque hacen a la
segunda interpretación de este resultado.
¿Democracia obrera o democracia
burguesa?
No
es casual que el método del plebiscito es el que reivindica
Pedro Wasiejko –como fiel integrante de la dirección de
la CTA–, ya que allí, bajo la forma aparente
de “la democracia de los trabajadores”, y la
“participación masiva y libre de la presión de las
asambleas”, se elegiría “con total libertad la opción
que más le conviene a cada uno”...
La
trampa es que el método del plebiscito empareja
las fuerzas para abajo: vale lo mismo el voto de un
compañero que se compromete con la asamblea, que va a las
marchas, que manifiesta de alguna manera su disconformidad,
que el voto del trabajador que no participa activamente, que
es conservador, que no plantea su postura en las asambleas y
no da el debate… e inclusive
que el carnero que apoya a la patronal. Es
un método para una votación “privatizada” dónde se
impide que la vanguardia ejerza su influencia y “presión”
sobre los compañeros más atrasados.
Es
decir: un método de igualdad formal en que por oposición a
la asamblea, una “mayoría” que eventualmente tiene una
posición más conservadora, acompañada por los carneros
patronales y los carneros de la burocracia, hacen pesar su “fuerza” en las urnas.
El
mecanismo del plebiscito –aunque se haga en una fábrica y
voten 1000 obreros– es
un mecanismo de la democracia burguesa y no de la
democracia obrera. Se
hace pesar el pasivo sobre lo activo, lo conservador sobre
lo dinámico: por eso las formas son iguales a una
elección burguesa a presidente, por ejemplo.
Veamos
esto más de cerca. En la democracia burguesa rige el
criterio un hombre un
voto. En la democracia obrera rige otro criterio: un
asambleísta, un voto. En la democracia burguesa, el
voto es obligatorio.
En la democracia obrera, el voto es voluntario: vota el
que va a la asamblea, es decir el que quiere. En la
democracia burguesa el voto es secreto, en
la democracia obrera el voto es público. En la democracia burguesa, en el fondo, el voto no vale nada, porque
luego los políticos burgueses que son electos hacen lo que
quieren (y no pueden ser revocados). La democracia obrera de
asamblea es lo opuesto: lo que se vota es para hacerse
valer: se debe acatar
por todos los compañeros. En la democracia burguesa
tiene mucho peso el aparato, es decir, la capacidad de
llevar de las narices al trabajador a votar (esto también
vale en una fábrica). En la democracia obrera tiene mucho
peso los argumentos dichos a cara descubierta y la decisión
del voto es a conciencia por cada compañero.
En
conclusión: son dos
métodos opuestos por el vértice: en la democracia
burguesa las formas están pensadas para que pese más lo
conservador y atrasado; en la democracia obrera es
totalmente lo opuesto: las formas están hechas para que se
pueda hacer valer y tenga más peso el activismo que lo
conservador.
¿Qué hacer ante los plebiscitos que
vendrán?
Está
dicho que este mecanismo no tiene nada que ver con la
democracia obrera y que hay que clarificar su verdadero
contenido en seno de la Marrón y de la base obrera de FATE. Pero qué actitud se toma
frente a cada plebiscito es
una decisión táctica, muy importante, pero en el fondo
táctica. Todavía, ni la comprensión política, ni la
situación de la lucha, y la relación de fuerza, da como
para oponerse activamente a que se realice el plebiscito. Es
decir: para
“ponerle la urna de sombrero” a la burocracia.
Entonces, la participación es aún más contradictoria y la
decisión táctica más compleja. Habrá que seguir educando
y defendiendo la democracia obrera, contra la podrida
democracia burguesa y sus plebiscitos y será cada vez más
necesario encontrar una respuesta táctica adecuada en la
medida que siga el proceso de politización y lucha.
¿Firmar o no firmar?
Finalmente
nos queda un aspecto a analizar. ¿La seccional debía
firmar o no el acuerdo que estuvo avalado mayoritariamente
en la base de la fábrica por medio del plebiscito? Para el
nuevo MAS y los compañeros del partido en la fábrica, no
había ninguna duda de que NO, no fue correcto firmar,
porque nuestro criterio es la democracia obrera y no el
plebiscito. Por eso ningún compañero delegado y militante
de nuestro partido firmó. Es más: para nosotros fue un error político de los compañeros de la ejecutiva
que si firmaron el haberlo hecho.
Sin
embargo, de ahí decir que es una “traición” es un
disparate ultimatista y sectario. Encima, esta posición
tiene dos graves problemas. Primero: es una posición rastrera,
se la hace correr por abajo y no se hace un debate público
con argumentos para convencer si es correcto o no clasificar
este hecho como “traición”.
Porque
su objetivo es otro: dejar correr este calificativo y
divulgarlo con el sucio objetivo de desprestigiar
una de las experiencias más ricas del clase obrera y del
nuevo clasismo en los últimos años precisamente en
momentos que la Marrón de FATE –a la cabeza del FRENTE
CLASISTA– está enfrentando las dos listas de la
burocracia en las elecciones de la CTA…
De igual forma no es
casual que en la CTA se elija la dirección de la
central mediante el “voto secreto” y no mediante la
conformación de un Congreso Nacional de Delegados de
Bases que elija la dirección de la misma.
Hay un segundo problema: quien dice y hace circular esta
“campaña”, no casualmente son los mismos que
dijeron que Jorge “Chupete” Ayala no podía
encabezar la Lista Clasista. Los que decían que había
que hacer “plenarios de base”… pero cuando una
asamblea obrera de más de 500 trabajadores decidió un
candidato que no era de su gusto… rompió la unidad e
hizo otra lista. Son los mismos que decían que “la
Lista Clasista de la CTA debía ser encabezada por un
ejecutivo porque era garantía del compromiso clasista
de la ejecutiva”. Ahora, en el transcurso de tanto
solo 21 días, se pasó a caracterizar a la misma de
“traidora”…
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