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Hacia
el XXIV Encuentro Nacional de Mujeres en Tucumán
Cuando los gorilas salen de la niebla
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Estamos a fines de una década que nació iluminada por el
fuego de la rebelión popular. El Argentinazo volteó a
varios presidentes; la insurrección boliviana de 2003
derribó al régimen más racista de Latinoamérica; el
pueblo venezolano, a costa de dos mil muertos, derrotó el
golpe de Estado contra Chávez. No sólo cambiaron
gobiernos: estuvo en peligro todo el régimen burgués. En
Argentina, por ejemplo, las organizaciones sociales se adueñaron
de las calles, les quitaron los alimentos que necesitaban no
sólo al Estado sino también a empresas privadas, y buena
parte de la clase media actuaba junto con los desocupados.
Todo lo que viniera del poder era malo o al menos sospechoso
y no sólo la policía, sino todo el Estado empezó a verse
como un gran aparato represivo y fraudulento. La clase
capitalista intentó derrotar el alzamiento con la represión,
y fracasó. Amenazada con perder todo, se vio obligada a
acotar la superexplotación salvaje y sin límites que había
impuesto durante décadas (el neoliberalismo) y armar un
plan de medidas económicas y políticas que descomprimiera
la situación y le devolviera a la burguesía el control del
país. El gobierno K vino a cumplir esa función.
Los Kirchner adoptaron medidas que aumentaron el empleo,
pusieron al Estado a mediar en la economía (subsidios,
nacionalizaciones, etc.), e incorporaron en el discurso
algunos de los valores de la rebelión popular. Junto con
esto, “coptaron” a gran parte del movimiento de
desocupados, rearmaron a la burocracia sindical en su papel
de maniatar y amordazar al movimiento obrero, y persiguieron
a las organizaciones sociales, sindicales y políticas de
izquierda que permanecían independientes del gobierno y la
burocracia. Poco a poco lograron que la movilización
amainara, que se impusiera cierta esperanza en dejar hacer
al gobierno y cierta confianza en las instituciones del régimen
burgués.
La crisis mundial
acelera los tiempos
Este “éxito” de los K (y en general de los gobiernos
progres latinoamericanos) en hacer retroceder la movilización
popular, ya había abierto la puerta para que “la
derecha” empezara a avanzar. “La derecha” no es más
que la clase capitalista que, una vez recuperado su control
político, se prepara para recuperar su economía, o sea los
dólares que tuvieron que soltar para contener a las masas
insurrectas de Latinoamérica. Un primer intento de esto fue
la rebelión de la burguesía agraria, los fascistas cruceños
en Bolivia y los “escuálidos” venezolanos. También
intentan recuperar la legitimidad de su aparato represivo,
muy golpeado y repudiado: esto son las movilizaciones de los
ricos reclamando “seguridad”.
Y la famosa crisis mundial hizo que todo se precipitara:
¿quién va a pagar los millones de millones que cayeron en
ese agujero negro de tamaño cósmico que el capitalismo
produjo en la economía mundial? ¿Los explotadores o los
explotados?
Esta es la gran pregunta que va a signar lo que ya podemos
llamar “el período abierto en el 2009”. Los
explotadores y sus representantes políticos, hay que
decirlo, dieron los primeros pasos para que la crisis la
paguemos los trabajadores. “El campo” argentino gana las
elecciones. En Honduras, dan un golpe de Estado unos tipos
que dicen que los comunistas Chávez y Zelaya le van a
expropiar los hijos a la gente. Obama, el ex negro bueno,
dice que no puede sacar a los golpistas apretando un botón,
pero sí puede apretar un botón para instalar bases
militares en Colombia.
Un ejemplo muy completo del cambio de política de la
burguesía es lo que sucede en Kraft-Terrabusi: despidieron
a 160 trabajadores, entre ellos a toda la comisión interna.
La patronal no acata la conciliación obligatoria y publica
una solicitada diciendo que la empresa es norteamericana y
entonces no se rige por las leyes argentinas (¿qué son? ¿la
embajada de Estados Unidos?), todo ante la impasible mirada
del gobierno, que en vez de mandar a la policía a poner en
caja a la multinacional imperialista, la manda a reprimir a
los trabajadores. No es de extrañar que Cristina, junto al
resto de los presidentes latinoamericanos, haya aprobado las
bases yanquis en Colombia con apenas unos refunfuños.
¿Qué pasó en
estos años con los derechos de las mujeres?
En el terreno de los derechos de la mujer es donde más
claro se ve que los avances de este período hay que
atribuirlos a la movilización popular, y los límites a la
negativa del gobierno. En verdad, algo que caracteriza a
estos gobiernos progres latinoamericanos es su completo
machismo, que en algunos casos tiene tintes repugnantes
(recordar el veto del presidente Tabaré Vazquez a la ley de
despenalización del aborto votada por el Congreso de su país,
la chorrera de hijos no reconocidos de Lugo y las denuncias
de abuso sexual contra el presidente nicaragüense Ortega).
Todos han negado el derecho al aborto legal, y en Argentina,
los derechos de salud reproductiva y contra la violencia doméstica
quedaron en el papel, porque el gobierno K se niega sistemáticamente
a crear los mecanismos necesarios para que esas leyes se
cumplan (dos casos típicos son los anticonceptivos
desaparecidos de los hospitales de varias provincias y la
ley de educación sexual, sobre la que volveremos luego).
Sin embargo, en los últimos años, a costa de la presión
popular, que se vio en la masificación de los encuentros de
mujeres, en la seguidilla de marchas por la libertad de
Romina Tejerina y en las denuncias y movilizaciones por
casos de embarazos producto de violaciones, el tema del
derecho al aborto salió a la luz. Empezaron a correr las
encuestas y nos enteramos de que la mayoría de la población
está a favor de algún grado de legalización del aborto.
Tenemos que darle mucho valor a este triunfo de las mujeres
en el terreno de la conciencia, porque el mito decía que acá
la Iglesia es muy fuerte y que todo el mundo está en contra
del aborto legal.
Esta presión desde abajo, si bien no logró liberar a
Romina, sí consiguió la absolución de mujeres en igual
situación, como Eli Díaz en Córdoba, y el permiso
judicial para el aborto de varias mujeres violadas. También
explotó la bomba de la trata de mujeres, igualmente gracias
a la lucha de familiares y organizaciones independientes. A
pesar de que el gobierno contestó con una “ley contra la
trata” que mas bien legaliza la trata, la cadena de
denuncias y la búsqueda de la gente, de organizaciones de
mujeres y otras como el sindicato docente de Santa Fe,
lograron que se liberara a muchas desaparecidas.
Pero la Iglesia, aliada de siempre del “campo” y los
militares, también aprovechó el giro a la derecha de la
situación política en este año. El obispo de La Plata,
monseñor Aguer, salió a criticar el manual de educación
sexual K diciendo que es neo-marxista y basado en el
concepto de género (ver detalles en nota sobre educación
sexual). Esto no es más de lo mismo: es el lenguaje de la
dictadura, y se permiten utilizarlo porque ahora se sienten
parte de un bloque de derecha que está en avance. Los
exabruptos del obispo de La Plata tienen el mismo carácter
que los vivas a Martínez de Hoz en la Rural, y la
solicitada de la patronal de Terrabusi. Son la afirmación
de una clase explotadora que ya se considera libre de los límites
que le impuso la rebelión. Van por más, van por todo, y
solamente la lucha popular los va a frenar, no los restos
del gobierno K, con sus tímidas protestas y su televisión
progre.
Las mujeres tenemos
que armar nuestro bloque
En 2008, las corrientes organizadoras del Encuentro
Nacional de Mujeres (PCR, CTA) expulsaron de la comisión
organizadora a varias agrupaciones que se oponían a
posicionarse a favor del “campo”. Luego, en el acto de
apertura, junto a Convergencia Socialista, rodearon el
escenario con una guardia pretoriana que golpeaba y empujaba
a las mujeres que querían expresar su desacuerdo. Todo para
leer en el micrófono, rapidito, la declaración de que el
Encuentro se solidarizaba con los reclamos de la Mesa de
Enlace. Así, estas organizaciones, que se pasaron todo el
Argentinazo luchando contra la izquierda que según ellas
quería “copar” y “politizar” el Encuentro, lo
coparon y politizaron de veras, entregándoselo a la
patronal agraria. No sabemos si estas organizaciones tenían
conciencia de con qué clase de monstruo se estaban
comprometiendo. Pero más allá de las confusiones que la
rebelión de las 4x4 pudo crear en sus inicios, a esta
altura ya está demasiado claro que no se trata de
campesinos sudorosos esquilmados por el gobierno, sino de la
más rancia oligarquía, aliada con el fascismo civil,
militar y eclesiástico, bloque al que se ha agregado la
patronal industrial.
Sus ídolos son el Papa y Martínez de Hoz, y su programa
es que la crisis la paguen los trabajadores a costa de
arrojar a media humanidad en la miseria más abyecta.
Las que luchamos por nuestros derechos como mujeres
tenemos que tener bien claro, y dejar bien claro a toda voz
en el próximo Encuentro, de qué lado estamos. Nuestro
bloque son las obreras y obreros de Terrabusi que resisten
los despidos contra la patronal imperialista y la policía
K. Son las organizaciones sociales y gremiales de Capital
que lograron echar a Fino Palacios. Son los que quieren
luchar por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y
por una educación sexual pública, laica, científica y
feminista.
El próximo Encuentro es en Tucumán, sede nacional de la
prostitución y la trata. Lamentablemente, la comisión
organizadora ya lanzó volantes de los que el derecho al
aborto ha desaparecido. Seguramente, como han hecho otros años,
intentarán negociar con la Iglesia y el gobierno tucumano
para que el Encuentro no haga mucho ruido. La excusa que
suelen utilizar es que lo importante es que el Encuentro se
realice “a pesar de todo”. Nosotras también queremos
que se realice, pero no vemos que para eso haya que vaciarlo
de todo contenido de lucha, que es una forma pérfida de
destruirlo. O vaciarlo de mujeres: recordemos que el año
pasado, parte de la maniobra de las organizadoras fue
adelantar la fecha del Encuentro, lo que hizo que a Neuquén
fuéramos muchas menos.
Además, este año no es cualquier año. Las miles que
vamos a Tucumán tenemos una gran oportunidad de darles un
golpe a los gorilas desbocados, porque los derechos de la
mujer son un “favorito” de la derecha para agitar
demonios y llevar agua a su molino.
• ¡Todas al
Encuentro de Tucumán!
• ¡Que el
Encuentro se pronuncie, sin vueltas, por el aborto legal y
la libertad de Romina!
• ¡Que las voces
de miles de mujeres grite bien fuerte: fuera la Iglesia de
la educación!
• ¡Este año,
tenemos que lograr que el Encuentro se pronuncie por el
triunfo de todas las luchas obreras contra la barbarie
capitalista!
• ¡Abajo los
golpistas de Honduras! ¡Vivan las mujeres hondureñas que
tomaron la Casa de la Mujer contra la interventora golpista!
• ¡Que la crisis
la paguen los patrones!
Las Rojas, Agrupación de Mujeres
¡A
las calles por el derecho a decidir!
La situación que sufren las mujeres a
causa del aborto clandestino ha empeorado en estos 6 años
de gobierno de los esposos Kirchner y empeorará con la
profundización de la barbarie que traerá la crisis económica.
La falta de educación sexual, laica, científica y
feminista y la imposibilidad de las mujeres de decidir sobre
su propio cuerpo (impuesta por la violencia hacia las
mujeres) llevan a que por cada dos embarazos haya un aborto.
Y la ilegalidad del aborto condena a más de 600 mujeres,
especialmente a las trabajadoras, las jóvenes y las pobres,
a la muerte. De esta situación los Kirchner y la Iglesia
son responsables.
Por esta razón desde Las Rojas y Carne
Clasista venimos organizándonos y luchando en las calles
por el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito. Y
por esta misma razón, denunciamos en su momento, y también
ahora, a la dirección de la Campaña Nacional por el
Derecho al Aborto (la campaña Verde), por haber confiado y
llamado a confiar en el gobierno, por haberse retirado de
las calles para dedicarse a tomar café con diputad@s y
senador@s y ocupar cargos en el Estado bajo la política K
de los derechos humanos. Por haber llegado al colmo de
retirarse de una asamblea auto convocada de la que
participaron más de 1000 mujeres en el Encuentro de Córdoba
(2007) que votó un plan de lucha para imponer la legalización
del aborto.
La profundización del femicidio bajo
los seis años de los Kirchner demuestra lo correcto de esta
crítica.
La lucha por el derecho al aborto
libre, legal, seguro y gratuito, no es sólo la lucha por el
urgente fin del femicidio que impone el aborto clandestino.
Es también la iniciativa fundamental para que las mujeres y
las minorías sexuales recuperemos la capacidad de decidir
sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Por este
motivo, es una de las campañas más abarcativas y amplias
que tenemos para aglutinar al conjunto de nuestras
reivindicaciones como el fin de la violencia de género, la
lucha por nuestra salud y por nuestro reconocimiento como
sujetos plenos e íntegros.
Por lo anterior consideramos un grave
error retirar la bandera del derecho al aborto por otras
“más alcanzables”, más “próximas”, más
“urgentes”. Esto fue lo que hizo la dirección de la
Campaña Verde con relación a la pelea por la reglamentación
de los abortos no punibles y lo que hizo el PCR al
reemplazar la bandera de la libertad de Romina Tejerina por
una ley de infanticidio (con el agravante de que las compañeras
del PCR tienen la responsabilidad en la conducción de la
campaña por Romina). Nadie niega la importancia de estas
leyes mínimas, indispensables para frenar la barbarie que
nos azota. Pero utilizar estas leyes para bajarse en los
hechos de la lucha por la despenalización del aborto es
confundir y dividir al activismo y ceder frente a las
presiones del “posibilismo”, lo que en última
instancia, siempre lleva a la renuncia a cambiar las
cuestiones de fondo.
Es posible y se debe combinar la lucha
por el derecho al aborto con la lucha por conquistas que
mejoren nuestra situación y nos ayuden a organizarnos para
luchar por este derecho fundamental. Sobre este camino
podremos construir un movimiento de mujeres masivo y de
lucha y un movimiento lgtbi feminista, que enfrente en las
calles al gobierno y a la Iglesia, conquistando nuestros
derechos y abriendo el camino, junto a la clase trabajadora
y el conjunto de explotad@s y oprimid@s, para terminar con
el capitalismo patriarcal.
Romina
Tejerina
Ellos
la tienen presa, nosotras luchamos
por su libertad
La historia de Romina Tejerina comienza
poco después de su cumpleaños número 18, una noche de
agosto en la que su vecino la violó. Producto de esa
violación ella quedó embarazada, e intentó abortar por
los medios a los que una joven de un barrio carenciado puede
acceder, ninguno de ellos, claro está, es una clínica
privada en condiciones de higiene y seguridad. Finalmente,
en el baño de su casa parió al fruto de esa noche de abuso
y violencia, y fuera de sí misma, al ver en él la cara del
violador, lo apuñaló. La justicia jujeña no la dejó ni
recuperarse de la infección en el hospital, que ya la habían
apresado. 14 años de condena fue el veredicto del
juicio/farsa mientras su violador está libre.
¿Por qué tanto ensañamiento? Es que
a través de la condena a Romina quieren escarmentarnos al
conjunto de las mujeres para decirnos que estamos obligadas
a ser madres cuando cualquiera menos nosotras lo decida así,
que hay que estar dispuestas para el disfrute de los
machos, y ante todo esto tenemos que mantenernos siempre
sumisas. Pero los ataques a Romina no terminaron con la
injusta condena, siguen adentro de la cárcel, donde la
voluntad de otras compañeras es comprada para hostigarla y
golpearla, con la justicia que pone impedimentos para que no
pueda estudiar, con los medios que la estigmatizan. Los
responsables de esto tienen nombre y apellido: es el estado
capitalista y patriarcal, el Gobierno K y la justicia Jujeña,
con la siempre cómplice Iglesia retrógrada. Intentan
quebrarla y acallarla, y con ella al movimiento de mujeres.
Desde el momento de su detención un
sector muy importante del movimiento de mujeres hemos tomado
su causa como bandera, movilizándonos para exigir su
libertad. Primero enfrentando a toda la opinión pública
que se ensañó con Romina tildándola de asesina, ocultando
el hecho de que el violador sigue libre. La prensa, los
jueces, la opinión pública recurrieron a los clásicos
“algo habrá hecho”, “es que usaba una pollera muy
corta”, “iba a bailar” y toda clase de
estigmatizaciones que se utilizan para justificar/acallar la
violencia hacia las mujeres. Lamentablemente un sector del
movimiento de mujeres tampoco vio lo que significaba la
detención de Romina y la Campaña por el Derecho al Aborto
tardó varios años en tomar la causa. Incluso muchas compañeras
se hicieron eco de lo peor de la prensa y la justicia
patronal, creyendo erróneamente que ponerse del lado de
Romina era desviarse de la lucha por el derecho al aborto.
Por su parte, el PCR que dirigió la campaña de Romina
durante varios años, tuvo la política de separar el caso
de Romina de la pelea por el derecho al aborto y siempre
apostaron a la negociación con gobernadores, jueces,
senadores, diputados y funcionarios en lugar de apostar por
la movilización del conjunto del movimiento de mujeres. Lo
que en nuestra opinión fue un grave error, que costó mucho
a la causa. Incluso durante el Encuentro de Mujeres que se
realizó en Jujuy en 2006, fue a pesar de la orientación
del PCR y la CTA que miles de mujeres nos movilizamos frente
al penal donde está Romina para exigir su libertad. Es que
ya Romina era un símbolo para la mayoría de las mujeres
allí reunidas.
Desde Las Rojas consideramos que es
fundamental fortalecer la organización y es por eso que
formamos parte de la comisión por la Libertad de Romina
Tejerina. En abril pasado viajamos a Jujuy junto a otras
organizaciones, diputadas y Madres de Plaza de Mayo para
impulsar una jornada por su libertad, donde el gobernador,
después de 6 años que Romina esta presa por primera vez
recibió al movimiento de mujeres. También tuvimos la
oportunidad de visitarla en el penal y conocer a la mujer
que no pueden derrotar, porque detrás de ella y en ella
misma ya se encuentra la fuerza de miles de mujeres que
luchamos por su libertad. Es el abrazo de la lucha lo que
permite que no quiebren a Romina, manteniéndola fuerte y
con ganas de seguir pelando no solo por su libertad, sino
por todas las personas que son víctimas de violencia y
abusos. Es que Romina es una joven solidaria, sensible,
curiosa, que pregunta, que cuestiona y que enfrenta. Romina
es un símbolo.
Es la lucha en las calles la que
consiguió que Romina pueda terminar el secundario y
comenzar la carrera de derecho en la Universidad Nacional de
Tucumán y será también la lucha en las calles el medio
para conquistar su libertad. El camino hacia esto es sin
dudas la pelea por el derecho al aborto libre, legal, seguro
y gratuito, porque si hubiese derecho al aborto, Romina no
estaría presa y hubiésemos evitado muchos de sus
sufrimientos. Unite a la campaña por la libertad de Romina
Tejerina para que deje de ser la luchadora que esta en la cárcel
en lugar de estar en el Encuentro de Mujeres.
•
Libertad YA a Romina Tejerina!
Habla una
trabajadora de Terrabusi
Palabras de Roxana, trabajadora despedida de Terrabusi
Kraft en la charla “Hacia el Encuentro Nacional de
Mujeres”, Universidad Nacional de Luján, 24/09/09.
Mi nombre es Roxana, soy una de las trabajadoras
despedidas de la ex Terrabusi Kraft. Para nosotras esta
lucha significa mucho porque los despidos fueron realmente
injustos. Por eso todavía seguimos en la lucha. Les cuento
cómo empezó. Con la pandemia de la gripe A nosotros pedíamos
a los jefes y a la patronal que tomen medidas sanitarias en
toda la planta, alcohol en gel y medidas de higiene. Todos
saben que Kraft es una planta alimenticia, que se dedica a
elaborar alimentos. Nosotros estamos en contacto directo con
los alimentos y pensamos que eran medidas fáciles de tomar.
Pedíamos licencias para las mujeres embarazadas, que ya las
había dado el gobierno, pero la empresa no respetaba esto.
Pedíamos el cierre del jardín maternal que funciona en la
planta (ya las escuelas habían cerrado). Creo que las
mujeres fuimos las que nos pusimos más al frente de la
lucha, viendo el peligro que significaba esta pandemia. Y
creo que lo que pedíamos eran medidas justas. Entonces, la
medida de fuerza que tomamos fue decidida en asamblea
general entre todos los trabajadores de los tres turnos. Se
votó el paro total de la planta hasta que ellos cumplieran
con las medidas que nosotros pedíamos.
Al segundo día del paro el Ministerio de Trabajo
dictó una conciliación obligatoria, diciendo que nosotros
teníamos que volver a nuestros puestos de trabajo, siempre y cuando la empresa cumpliera con las medidas de
higiene. Pasó el feriado, pasó el fin de semana largo del
9 de julio y pensábamos que cuando volviéramos a la planta
íbamos a encontrar todo higienizado. Cuando volvimos ya
desde afuera se sentía el olor de la masa podrida que había
quedado. No habían sanitizado nada. O sea que eran ellos
los que no estaban cumpliendo con la conciliación
obligatoria. Nuestra medida fue seguir con el paro al ver
que ellos no cumplían. A raíz de eso después nos pusieron
alcohol en gel y volvimos a trabajar. Y entonces empezaron a
llegar las intimaciones, diciendo que el paro que hicimos
fue ilegal, que no acatamos la conciliación obligatoria y
luego llegaron los 164 telegramas de despido. Creo que las
medidas que pedíamos en su momento fueron justas y todavía
estamos en la lucha, ya hace 37 días. Los compañeros están
adentro, resistiendo todo esto. Los compañeros no
despedidos nos apoyan. Deciden todo en asamblea, por turno,
todos los días. Luego de los despidos, el ministerio dio
otra conciliación obligatoria que decía que los 164
despedidos tenían que ser reincorporados a sus puestos de
trabajo, con tareas normales y habituales. ¿Qué es lo que
hizo la empresa? Primero no acató. No nos dejaba entrar.
Luego con una intimación del Ministerio de Trabajo, nos
dejaron entrar, pero ¿qué hicieron?, aislaron a los compañeros
despedidos en un sector de la planta, el quincho. Ponían a
los compañeros ahí, hablándoles, pasándoles videos de
pobreza, videos de higiene, toda clase de torturas psicológicas.
Eran 8 horas de estar ahí y que te estén pasando esos
videos... Entonces, se decidió otra vez el paro total de la
planta. Luego de eso, durante la conciliación obligatoria,
la empresa cierra las puertas. Según ellos dan un asueto
para todos los trabajadores un día viernes, despiden a otro
compañero más. Para nosotros fue un lock out patronal al
cerrar la empresa durante la conciliación. Salimos todos
los despedidos. Y el lunes, cuando queremos volver a
nuestros puestos de trabajo, viene la represión. Creo que
acá hay muchas mujeres y esto que yo les cuento para
nosotras fue muy feo. Ver reprimir a las compañeras, que
han recibido balazos de goma, que han sido baleadas por
querer entrar a trabajar.
¿Qué tiene que ver la policía con un conflicto
obrero? Mis compañeras tratando de entrar, un día de
lluvia y ver a los policías entrar hasta el comedor a sacar
a la gente. Los policías iban con los jefes atrás de ellos
señalando a quiénes tenían
que reprimir. No pudieron agarrar a muchos, gracias a la
solidaridad de los no despedidos, que sacaron a la policía
de adentro de la planta. La verdad hemos vivido momentos muy
duros. Esto fue un día lunes y la conciliación terminaba
el martes. Y ahí el ministerio dejó libradas a las partes.
La empresa había hecho un pedido de desalojo violento para
los chicos que estaban adentro de ese lock out. Pero los
compañeros siguen peleando. Están día y noche, están
adentro de la planta, duermen ahí, arriba de los cartones,
se bañan ahí. A mí me agarró el despido con parte de
enfermedad, estoy desde afuera ayudando a los compañeros,
impulsando el fondo de lucha, que es de lo que no-sotros
estamos viviendo ahora: ya hace un mes que no cobramos los
sueldos. Para poner a los no despedidos en contra nuestro
les pagaron media quincena, pero ellos nos apoyan en cada
asamblea. Por suerte, por ahora no han podido quebrar esta
lucha, la planta sigue parada y lo único que queremos es la
reincorporación, volver a trabajar. Lo más importante es
la permanencia en la planta. Hay muchas mujeres, muchas con
hijos, que están adentro. Creo que los despidos fueron
injustos, por eso no me bajo de esta lucha hasta que esto se
solucione.
Al día siguiente de
esta charla, el Ministerio de Trabajo, Daer y la patronal
imperialista de Terrabusi Kraft firmaron un siniestro
acuerdo que fue sellado con balas de goma, palos y la
detención de más de 60 compañeros y compañeras. El
desalojo fue heroicamente resistido por las y los
trabajadores, junto a trabajadores de Fate, docentes y de
otras comisiones internas y las organizaciones que nos
solidarizamos con ellos. Desde Las Rojas reafirmamos nuestro
compromiso con las compañeras y compañeros de Terrabusi,
por la reincorporación definitiva de los 160 compañeros y
su comisión interna.
Si
se mete la Iglesia en la educación sexual,
a las mujeres
nos mandan a fregar
En julio de este año Monseñor Aguer
salió a vociferar contra un manual de educación sexual que
se estaría difundiendo entre docentes por el Ministerio de
Educación de la Nación.
¿Qué le estará molestando tanto a la
Iglesia, que a pesar de que es siempre consultada (y
aplicado su pensamiento medieval) en cuanto tema educativo
el Estado intente reformar, ahora parecería habérsele ido
algo de las manos.
Porque en realidad, de esa Ley que creó
un “Programa de educación sexual integral”, poco o nada
ha llegado a las escuelas desde el 2006 a la fecha. Ni que
hablar de lo que en el ámbito de salud se está llevando a
cabo al respecto(hasta los DIU distribuidos por el gobierno
estaban contaminados!!!). Esta ley en su artículo 5º deja
abierta las acciones educativas al libre arbitrio de cada
institución, por lo que la determinación de lo que se enseñaría
sobre sexualidad queda tan ambigua y abierta que se pierde
su “integralidad”. Educando en una sarta de
mistificaciones a más de la mitad de la población, que
estudia en escuelas confesionales.
Hay un par de cosas que son las que más
le molestan a Aguer y a la Iglesia según sus declaraciones.
Por una parte el tema de la ideología de género que
presenta a la sexualidad como una construcción histórica y
sociocultural; para Aguer esto es “reduccionista”(je je
je!), escinde la persona humana y esto da como resultado que
cada uno haga con su “bios”(entiéndase cuerpo) lo que
quiera. Así quedaríamos apartadas (en particular las
mujeres, a las que nos depara sólo un rol esencial en la
vida), del “recto” camino que nos vienen imponiendo de
hace siglos y nos mantiene atadas al hogar.
Esta separación, que no es tal, ya que
en ningún lado se desconoce que tenemos un cuerpo biológico,
pero si que somos seres humanos y lo que nos diferencia del
mundo animal es justamente que somos seres sociales, con una
cultura e historia que nos marca, nos determina, pero que a
su vez nos permite conocer y decidir lo que queremos de
nuestras vidas y cambiar lo que sea necesario para lograrlo.
Esta escisión para Aguer permitiría
que podamos elegir acerca de nuestra orientación sexual; la
apertura a la diversidad sexual sería muy peligrosa para él,
ya que se correría el riesgo de que se otorgue “carta de
ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes”.
Lo que le molesta más y que por eso
casi no la nombra es que en el texto de Morgade que tanto
critica, una de las primeras cosas que hace notar la autora,
es que la sexualidad no tiene que ver únicamente con la
reproducción, tiene que ver con el placer, el erotismo, el
disfrute, por lo que, obviamente, las variantes no
heterosexuales, no tienen cabida en nuestra sociedad.
A esto se le agrega (algo que no lo
nombra en absoluto Aguer, ¿Grassi de por medio, tal vez?),
que la sexualidad puede estar relacionada con el dolor, el
sometimiento, no sólo en los espacios íntimos, sino en
relación “con valores y prácticas culturales en los que
están presentes relaciones de poder desigual construidas
socialmente”.
Otra de las cosas que más le molesta a
la Iglesia es que esta ideología “se propone modificar
los roles sexuales”, dándole otro lugar a la mujer en la
sociedad, dándole poder y ahí es donde ve más riesgos
este Monseñor, en que nos demos cuenta de todo lo que
podemos hacer si salimos a la calle, si hablamos con otras
mujeres, si nos juntamos y pensamos, si luchamos…
Todo esto debe ser aprendido desde que
nacemos, para lo que hace falta que la educación sexual no
sólo sea pública, laica y científica, sino que además
sea feminista dándonos el poder de lograr nuestra liberación.
Se podría pensar que la Iglesia le
viene a recordar al Estado que con este manual se está
olvidando que es un estado burgués, y que está cometiendo
un grave error al favorecer este tipo de reflexiones sobre
nuestra sexualidad (sólo desde el discurso, obviamente). No
vaya a ser que en lugar de parir, cuidar a nuestros hijos,
trabajar adentro y afuera del hogar, se nos ocurra a las
mujeres disfrutar aunque sea un poco, pretender algo de
placer en nuestras vidas. Porque ahí nos daríamos cuenta
de la vida de opresión que estamos llevando y de que todo
este discurso sólo intenta seguir manteniéndonos bajo el
yugo patriarcal y capitalista, que lo único que pretende,
porque es lo que necesita, es que trabajemos, trabajemos y
trabajemos…
Porque a decir verdad, muy lindo el
manual, muy “progre”, pero es parte de un
discurso, que es sólo eso, pura reforma y palabrerío,
porque para hacer verdaderos cambios no alcanza con editar
manuales, hay que hacer llegar todo esto a las escuelas, con
capacitación, encuentros de docentes, reuniones con padres,
alumnos, discusiones, etc. Y esto no está pasando, ni va a
pasar si no hacemos presión, si no salimos a las calles a
pelear por una educación sexual laica, científica y
feminista, que nos dejen hacer con nuestros cuerpos lo que
nos plazca, para lo cual necesitamos educación sexual en
las escuelas!
Porque el gobierno le responde a la
Iglesia que es una ley y que como toda ley hay que
respetarla. Sí, muy lindas leyes tenemos, por un lado y por
otro la realidad que conocemos todas, en donde ni
anticonceptivos en los hospitales, ni educación sexual en
las escuelas.
•
¡Por
una educación sexual pública, laica, científica y
feminista!
• ¡Por
el derecho al aborto libre, legal seguro y gratuito!
• ¡Fuera
la Iglesia de la educación!
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