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El género de Kristina
Por Inés
“Permítanme, precisamente,
dirigirme a mis hermanas de género para convocarlas a
todas, a las mujeres que tal vez se han quedado solas frente
al hogar, a las obreras de una fábrica, a las estudiantes
en las universidades, a las profesionales, a las mujeres
empresarias, sé que podemos desarrollar una gran tarea, una
gran tarea porque estamos tal vez con las aptitudes que yo
siempre digo especiales, no diferentes ni mejores,
especiales de poder haber sido ciudadanas de lo privado y
ciudadanas de lo público, poder articular el mundo de la
familia y el mundo de la política y de la militancia y
haber hecho las dos cosas bien, que eso es lo importante.”
Estas palabras fueron parte del
discurso que dio Cristina Kirchner el domingo 28 de octubre,
cuando ganó las elecciones.
Así, Cristina explicó cuál es
el pacto social que les propone también a las mujeres: la
alianza de las mujeres trabajadoras, desocupadas y pobres
con las empresarias.
Es que la política “de género”
es un paraguas en el que entran todas propuestas de corrección
política y de cambios cosméticos aquí y allá, pero que
en el fondo no tienden a resolver los problemas de las
mujeres trabajadoras y pobres.
¡No somos hermanas!
Las mujeres empresarias, igual
que sus compañeros de clase, los empresarios varones, son
las que viven de explotar a las trabajadoras
y los trabajadores. Son las que están contentas con
Kristina, porque les asegura ser la garantía de sus
ganancias proponiendo un acuerdo con las burocracias
sindicales de CGT y CTA para enchalecar a las y los
trabajadores, para que nadie salga a pelear por salario ni
por ningún otro derecho.
El diario Página 12 publicó un
perfil de los y las candidatos a presidente, con opiniones
sobre distintos temas. Entre ellos, sobre el derecho al
aborto. “Siempre me he definido contra el aborto”, fue la respuesta de
Kristina.
Y con esta frase explica de
manera palmaria cuál es su política de género. Las
empresarias a las que ella quiere que nos unamos las
trabajadoras y estudiantes, no tienen ningún problema con
que el aborto siga siendo ilegal. De hecho hipócritamente
la mayoría de ellas se declara contra el derecho al aborto,
mientras si es necesario recurren a clínicas privadas-clandestinas.
Las que sufrimos la
clandestinidad del aborto somos las mujeres trabajadoras y
pobres, con la amenaza de muerte que es el aborto
clandestino para las que no tenemos $1500 para una clínica.
Más de 800 son las que mueren por año por abortos mal
practicados. Hace pocos días la Procuraduría de la Nación
puso una cadena más a la condena de Romina Tejerina, presa
por no haber podido acceder a un aborto en condiciones clínicas.
Kristina con este discurso quiere
aparecer como una mujer muy progre, igual que se presentaba
el Frente Amplio uruguayo, que el pasado 17 de octubre en el
Senado de ese país, logró que se rechazara la legalización
del derecho al aborto.
Las mujeres trabajadoras y
desocupadas conocemos bien la doble opresión, por ser
explotadas y por ser mujeres. Kristina y las mujeres ricas
se enorgullecen de las “capacidades especiales”, de
conjugar familia con cargos públicos y gerencias en las
empresas, porque no viven la doble opresión.
Al contrario de las políticas de
“género” de Kristina, Carrió y las mujeres del
sistema, las feministas revolucionarias, queremos terminar
con las cadenas de la doble opresión. Y creemos que para
ello hace falta terminar con todo el sistema capitalista y
patriarcal que nos somete a condiciones de vida miserables y
a ser las víctimas del aborto clandestino, las redes de
prostitución amparadas por el poder, el abuso sexual y la
carga de todo el trabajo doméstico.
Te invitamos a sumarte a Las
Rojas para luchar desde hoy por terminar con el sistema
capitalista patriarcal, que hoy es luchar en las calles y
conquistar nuestro derecho a no morir por aborto
clandestino, por la libertad de Romina Tejerina, por el
desmantelamiento de las redes de prostitución.
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