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Comunicado
de prensa de Las Rojas frente al anuncio de la creación del
plan Nacer
El
discurso de Cristina confirma la
necesidad de salir a las calles a luchar
En la
inauguración de las sesiones del Congreso, Cristina
Kirchner detalló en qué consiste un gobierno progresista:
pago puntual de la deuda externa, plan para sacar una
avalancha de policías a las calles, retar a los
trabajadores que hacen paro y cortes de vías y rutas. Pero
el anuncio que dejó para el final fue el más resonante: la
creación del Plan Nacer, que extiende la Asignación
Universal por Hijo (AUH) a las mujeres embarazadas de más
de tres meses. Al justificar la medida señaló: “Asignación
universal por hijo que vamos a incorporar, porque viendo las
estadísticas hemos decidido seguir apostando a la vida.
Cuando hablamos de evolución de la mortalidad materna tiene
que ver siempre con la inequidad de género pero
fundamentalmente con la injusticia social, seas hombre o
mujer, o te morís enferma por una cosa o se muere el hombre
enfermo, pero la injusticia social sigue siendo el gran
separador y el gran negador de derechos en la República
Argentina. Las causas directas, las que tienen que ver con
complicaciones explican más de la mitad de las muertes de
mujeres por aborto, superan las del aborto, el 21% es el
aborto y las directas son el 59%. Con esta asignación
universal por hijo, que significará inscribirse en el Plan
Nacer y controlar a todas las madres, con todos los
controles médicos y a la criatura con las mismas
condiciones, estamos haciendo una muy fuerte apuesta a la
vida y a uno de los objetivos de descender la mortalidad
infantil y descender la mortalidad materno-infantil, y estoy
segura que lo vamos a poder lograr”.
Aplausos, muchos aplausos se escucharon desde las
tribunas y los asientos donde estaban los diputados y
senadores de todos los partidos. En otros temas no hubo
tanto acuerdo, pero respecto de estas palabras hubo un coro
de felicitaciones a la presidenta desde Lozano
de la CTA hasta Cinthia Hotton, desde Scioli hasta el
radical Sanz. Sobre todo bajó un rosario de sonrisas desde
la Iglesia católica y las Iglesias evangélicas. “Como
una firme señal en favor de la vida humana y en contra del
aborto fue recibida en sectores de la Iglesia la enfática
afirmación de la Presidenta, cuando ayer dijo en el
Congreso: ‘Hemos decidido seguir apostando a la
vida’.”(La nación, 2/3/11)
Y es que hay
un gran acuerdo entre el gobierno, todos los partidos
patronales y las jerarquías eclesiásticas en no dar pasos
en la legalización del derecho al aborto. Esto ya se venía
comprobando, porque durante casi 8 años de gobierno los
Kirchner no dieron un salo paso a favor de este elemental
derecho. Pero analicemos un poco las palabras de Cristina.
Al decir que
“defendemos la vida” está tomando las palabras históricas
de la Iglesia católica cuando se opone a la legalización
del derecho al aborto. Y la elección de esas palabras no es
ingenua. Cuando Cristina mezcla todos los datos y dice que
mueren más mujeres por otras causas que por abortos, está
tergiversando la realidad y mareando temas.
Porque el
hecho es que el aborto sigue siendo la principal causa de
muerte materna. Aunque las otras causas sumadas sean en
conjunto más que la primera. Eso no quiere decir que no
habría que atacar las otras causas, pero atacar la
principal causa de muerte sería un buen paso ¿o no? Cuando
la Iglesia y Cristina dicen que defienden la vida lo que están
diciendo es que lo que no defienden es la vida de las
mujeres que mueren por complicaciones en abortos
clandestinos mal realizados.
Y eso quiere
decir que les importa muy poco la vida de las mujeres
pobres, que son las que no tienen el dinero para un aborto
en condiciones clínicas. Luego toda esa zaraza de “te morís
por una causa o por otra”, como si diera lo mismo que esas
causas de muerte fueran evitables o no.
Morir desangrada porque el raspaje con agujas salió
mal, la ambulancia tardó cinco horas en llegar y en el
hospital no te atendieron bien y rápido, esa es una causa
evitable. Y muy fácilmente evitable si el aborto se
realizara gratis en el hospital público. Y luego todo el
discurso del “control sobre las madres”. Larga historia
tiene el Estado en controlar el cuerpo de las mujeres, y
este es un eslabón más en la cadena.
Porque
“controlar” a las mujeres pobres es una buena manera de
tener controlados a todos los pobres para que peleen por sus
derechos. De lo que se trata no es de que el Estado controle
a las mujeres, cosa que hace muy bien al mantener el aborto
clandestino, porque entonces las mujeres no tienen derecho a
decidir sobre su propio cuerpo. Para que las mujeres
pudieran decidir sobre su propio cuerpo deberían poder
elegir si quieren tener hijos o no, cuándo y cuántos hijos
tener.
De las
intenciones de Cristina ya habíamos tenido señales muy
claras con sus anteriores declaraciones de rechazo al
feminismo y cuando el ministro de Salud Manzur retiró la guía
de tratamiento de abortos no punibles del sistema de salud púbica.
Sin embargo, muchas militantes de organizaciones feministas
y de derechos de las mujeres, sobre todo nucleadas en la
Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, vienen alentando
desde hace años la expectativa de que este gobierno podría
llegar a legalizar el aborto. Y con esa convicción vienen
llevando adelante lo que llaman la política del
“cabildeo”, es decir tratar de convencer a diputados,
senadores, funcionarios y hasta a la propia Cristina de que
den pasos a favor de las mujeres.
Tanto que
algunas de ellas son funcionarias de este mismo gobierno por
ejemplo en el INADI. O proponiendo supuestos atajos, como la
extensión del uso del misoprostol, aunque se sabe que es un
método que no es totalmente efectivo, resulta caro y difícil
de conseguir. Pero sobre todo porque sigue responsabilizando
a las mujeres de su situación, en lugar de apuntar a exigir
que el Estado se haga cargo para que las mujeres puedan
decidir libremente sobre sus cuerpos.
El cabildeo es un camino directo a la nada y cada vez
está más claro que sólo la movilización de las mujeres,
en las calles y sin confiar en ningún sector político
patronal podrá imponer el derecho al aborto libre, legal,
seguro y gratuito.
Por
eso desde Las Rojas convocamos a todas las mujeres que
quieren pelear por la legalización del aborto a unirnos en
una lucha callejera hasta conseguir este derecho. A
organizar en cada lugar de estudio y trabajo campañas para
que cada vez más mujeres se incorporen a esta pelea.
Tenemos una cita el próximo 8 de marzo, Día Internacional
de la Mujer Trabajadora, para gritar bien fuerte que
queremos defender la vida de las mujeres, para que no haya más
muertas por abortos clandestinos mal practicados. Queremos
que el aborto se pueda
realizar en el hospital público, con profesionales idóneos,
en forma gratuita e higiénica.
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