En el país, 14/12/08
 

 

 

 

 

 

Cerró el acto el compañero Héctor “Chino” Héberling

“Deben ser los capitalistas los que paguen
la cuenta de la crisis”

Como todos saben, el año político nacional estuvo atravesado por la pelea campo-gobierno K. centrada en la disputa por los ingresos extraordinarios de las exportaciones agrarias. (...) Durante el año también hubo un segundo proceso, más “subterráneo” y molecular, pero no por eso de menor importancia. Se trató de una verdadera “guerra de guerrillas” del gobierno, los empresarios y la burocracia sindical contra las posiciones sindicales independientes logradas por la izquierda entre sectores del movimiento obrero.

En este sentido, el año también fue difícil, en la medida que la mayoría de estas peleas de la vanguardia se saldaron con derrotas, en algunos casos durísimas por ejemplo, el caso de los chicos del Casino Buenos Aires que aunque desplegaron una heroica y valiente lucha quedaron en la calle los delegados, activistas y cientos de compañeros.

En este marco, no creemos equivocarnos si señalamos que en el año que está terminando la lucha de los compañeros de Fate, de Pirelli, de la Marrón y del Neumático estuvo entre las más importantes, especialmente porque se dio en el seno de una de las principales concentraciones de la clase obrera industrial del país.

Si bien esta pelea también terminó en derrota, sobre todo porque pasaron los 200 despidos, sin embargo, y al mismo tiempo, para nada se ha tratado de una derrota catastrófica. La nueva generación de luchadores obreros encarnada en la Marrón en y los jóvenes dirigentes y militantes obreros del partido aquí presentes siguen en sus puestos de combate. Al mismo tiempo, no es algo menor el que hayan pasado por el necesario aprendizaje que ha significado esta dura pelea: una verdadera escuela de lucha de clases. Respecto de los compañeros que han quedado afuera, algunos de ellos, tenemos el orgullo de decirlo, han ingresado a nuestro partido. Es decir, más allá del balance inmediato y coyuntural de la lucha, se sumaron toneladas de experiencia.

(...) Pero como decíamos al comienzo de este discurso, la crisis ya llegó y podrían cambiar todas las tendencias políticas tal cual se han venido manifestando hasta el momento. (...) Porque la crisis ya está impactando en los trabajadores bajo la forma de una verdadera oleada de reducción de horas extras, vacaciones adelantadas, suspensiones y despidos.

Porque la receta de los capitalistas, el gobierno K y los dirigentes sindicales es que seamos los trabajadores los que paguemos la cuenta de la crisis. (...)

El problema del trabajo es hoy como el primer problema político de la clase obrera del país. En estas condiciones, la primera tarea planteada es comenzar a discutir en la vanguardia obrera con qué programa enfrentar la actual oleada de despidos y suspensiones.

Porque el programa de la clase obrera frente a la crisis debe ser opuesto al de los de arriba: deben ser los capitalistas los que a costa de sus inmensas ganancias paguen la cuenta de la crisis. Las suspensiones y despidos deberían ser prohibidos.

Claro que esto difícilmente lo decrete el gobierno K o lo vote el Congreso Nacional. Hay que imponer en los hechos este reclamo elemental con la lucha. Porque lo que se debe hacer no es suspender ni despedir trabajadores. Por el contrario, se debe efectivizar a todos los contratados y reducir la jornada laboral a 6 horas con igual salario. (...)

Si aducen procedimientos de crisis, hay que acabar con el secreto empresario: ¡que se abran los libros de la contabilidad para que todos los trabajadores sepamos acerca de las cuentas de los patrones!

Hay que impulsar la expropiación bajo control de los trabajadores de toda empresa que suspenda o despida masivamente. (...) Al hacer esto, para evitar los fraudes y vaciamientos tan usuales en los estados capitalistas, hay que imponer que la producción se ponga bajo administración y control de los trabajadores.

(...) Este conjunto de medidas tiene un lógica de hierro: preservar las filas de la clase obrera, hacer que los capitalistas paguen la cuenta de la crisis, preparar las condiciones para que los trabajadores se acostumbren a planificar y, por qué no, a gobernar. (...) Un programa que, a lo que apunta, es a la transformación socialista de la sociedad.

Para estos objetivos, los trabajadores deberán organizarse de manera independiente de los burócratas sindicales para llevar adelante un verdadero movimiento de lucha, que sume la experiencia combativa de los movimientos de desocupados, la vitalidad de la juventud estudiantil, para impulsar medidas de lucha radicales como las ocupaciones de fábrica, coordinaciones reales y efectivas, en la perspectiva de tomar medidas nacionales como la huelga general.

Está planteado entonces comenzar a organizar la resistencia y las luchas de los trabajadores propagandizando un programa obrero y socialista frente a la crisis, y preparándose para la eventualidad de inmensas convulsiones sociales. (...)

Esto plantea otro desafío: darle jerarquía a las tareas de educación socialista en amplios sectores de la vanguardia obrera y estudiantil, porque  a partir de ahora, el capitalismo, muy probablemente, se volverá “mala palabra” para amplios sectores.

De desarrollarse estos procesos, podrían generarse las condiciones para un nuevo salto en el proceso de reorganización de los trabajadores, donde los sectores de la izquierda independiente y revolucionaria logremos no ya sólo defender las posiciones conquistadas años atrás, sino ganar otras nuevas.

Esto también está planteado en el terreno político. Es decir, debemos aprovechar la crisis que está comenzando para redoblar los esfuerzos para la construcción de nuestro partido, el Nuevo MAS. (...) Ser más fuertes nos permitiría, también, hacer valer con más fuerza nuestra política e iniciativas, llevando adelante frentes únicos con otras corrientes que tengan la posibilidad de impulsar en un sentido correcto, experiencias de lucha y organización importantísimas, como por ejemplo la que se está desarrollando alrededor de los compañeros de Fate y la Marrón.