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Por Adriana Meyer
Miles
de militantes de izquierda están
trabajando a destajo para que sus
respectivos partidos puedan cumplir
con los nuevos requisitos que
estableció la reforma política.
Sus principales dirigentes no dudan
en calificar la modificación
electoral como “proscriptiva”
para los partidos de izquierda, e
incluso de centroizquierda. Aseguran
que están haciendo un gran
“esfuerzo militante” y dicen que
van a llegar a cumplir con las
nuevas condiciones para presentarse
en los comicios de 2011. Confiados
en su propia fuerza, algunos
descartan la posibilidad de tener
que realizar alianzas de
supervivencia. Otros sostienen que
será necesario, porque de otra
manera no llegarán por sí solos a
obtener el 1,5 por ciento de los
votos que la interna abierta general
estableció para todos los partidos
como condición para participar de
la elección general.
La
Ley de Reforma Política votada en
el Congreso tuvo el veto parcial del
Poder Ejecutivo en cláusulas que
afectan particularmente a los
partidos chicos. La nueva norma
determinó la caducidad de sus
personerías jurídicas por no haber
reunido en las últimas elecciones
el mínimo del 2 por ciento de
votos, y por no tener suficientes
afiliados para seguir existiendo a
pesar de ello. Pero daba una prórroga
que establecía la entrada en
vigencia de la ley para diciembre de
2011. Esa postergación del plazo,
que les concedía tiempo para
afrontar el nuevo escenario, fue
vetada por la Presidenta. De la
controvertida Comisión Bicameral de
Seguimiento de Trámite Legislativo,
que regula los decretos de necesidad
y urgencia, salieron dos dictámenes,
uno a favor del veto y otro en
contra. En Diputados se derogaron
los vetos por mayoría simple, pero
el Frente para la Victoria argumentó
que eran necesarios los dos tercios
para que la derogación fuera
efectiva. Aunque el Senado aún no
se expidió, la Reforma Política ya
quedó en medio del pantano
reglamentario. De todos modos, los
partidos de izquierda no esperan el
resultado de las apelaciones que
presentaron en diferentes instancias
administrativas y judiciales, y
comenzaron a afiliar gente.
-
Alejandro Bodart,
Movimiento Socialista de los
Trabajadores (MST): “Es un
esfuerzo muy grande, humano,
financiero y de un tiempo que podríamos
utilizar en actividad política,
pero creemos que vamos a llegar a
cumplir con los requisitos. Ya
corren los plazos en aquellos
distritos donde tenemos legalidad,
pero nos faltan afiliaciones, para
nosotros en diez donde sacamos más
del 2 por ciento, o sea que la
caducidad no sería por el número
de votos. Y en otros diez nos
voltearon la legalidad y tenemos que
hacer una nueva”, dijo. Para
Bodart, la reforma busca
“reconstruir el cuestionado
bipartidismo, herido de muerte desde
antes de 2001, es una ley pensada
para rearmar los viejos partidos,
evitar sus fugas, que haya un solo
PJ y una sola UCR. Y, por otra
parte, busca impedir que surjan
expresiones por fuera de eso. La ley
anterior tampoco era progresiva,
pero ésta multiplica por 20 las
trabas anteriores, dificulta hacer
nuevos partidos, impide participar
de la elección general porque puso
un piso muy alto para la interna
previa y profundiza la diferencia
entre los viejos partidos y los de
izquierda en cuanto a sus
recursos”. Página/12 quiso saber
si el MST pasaría la interna
abierta con sus propias fuerzas.
“Van a intentar usar los votos
para dirimir la interna del PJ. Pero
también está en la izquierda
presentar una campaña atractiva.
Nuestra aspiración es ver si la
izquierda se replantea la necesidad
de unirse, que ya era necesidad.
Todos los partidos de izquierda
corremos el riesgo de no pasar esa
interna. Según los datos de la última
elección, ni Pino Solanas superó
el 1,5 por ciento.”
Un
escenario posible sería que los
otros partidos trotskistas decidan
que prefieren no competir antes que
hacer alianza con los seguidores de
Vilma Ripoll. En tal caso, ¿renovarían
los intentos de acordar con Pino
Solanas o con Raúl Castells, con
quienes ya se aliaron en la
provincia? “Hicimos un llamado a
la unidad que va más allá de la
reforma, aunque lo alimente, para
buscar diez puntos políticos que
nos unan. La izquierda es un actor
fundamental, esos puntos partirían
bien desde la izquierda. Pero al
mismo tiempo tenemos diálogo con la
gente de Pino, si nos pusiéramos de
acuerdo en ese programa sería
progresivo, con temas como la deuda
externa, las privatizaciones, una
asamblea constituyente que
democratice los resortes del régimen,
el salario, la democracia sindical.
No pondríamos como condición
‘una Argentina socialista’”.
Bodart admitió que “el gran
problema serían las
candidaturas”, pero destacó que
la ley podría obligar a dirimir eso
en caso de no llegar a acuerdos.
“La interna podría ser usada para
ordenar las listas”, especuló.
-
Marcelo Ramal, Partido
Obrero (PO): “Estamos trabajando
muy intensamente, el partido realiza
afiliaciones en todo el país,
superamos seis mil en 45 días, que
se suman a las 40 mil que teníamos.
Estamos reforzando en distritos
donde por esta norma restrictiva
podríamos tener intimaciones y
planteos. Es mucha energía que el
movimiento obrero tiene volcada en
los barrios y la universidad. Y es
duro por las características de la
ley. Por ejemplo, piden que se
produzca una de-safiliación por
telegrama del partido anterior al
que la persona pertenecía, sino
cuando presentás la ficha nueva
salta que estás afiliado a otro
partido, algo que antes era automático.
Entonces hay que llevar a una
persona para que envíe el telegrama
o que se presente a la Secretaría
Electoral del distrito para
desafiliarse. Y los partidos del régimen
están haciendo cosas para evitar
que le desafilien gente. El PO no
está tranquilo, pero con un
esfuerzo muy grande lo vamos a
lograr. Somos una realidad viva y
actuante”, expresó el dirigente.
Respecto de la política de
alianzas, dijo que “los frentes no
pueden ser el resultado de una
disposición legal, en cualquier
caso no estamos trabajando ni
conversando la política
electoral”. Para Ramal, la reforma
“tiende a contener la disgregación
de los partidos que gobernaron históricamente
Argentina forzándolos a
concentrarse detrás de determinados
aparatos y personerías, y
preparando la polarización para
2011”. Pero considera que “esa
disgregación política obedece a
causas más profundas que un régimen
electoral”. A su criterio,
“también se apuntó a proscribir
expresiones políticas
independientes del Gobierno, porque
el kirchnerismo no tolera la oposición
de los trabajadores y la
izquierda”.
-
Christian Castillo, Partido
de los Trabajadores Socialistas
(PTS): “El PTS está consiguiendo
la legalidad en cinco nuevos
distritos, que se suman a los ocho
donde ya la teníamos, porque
tuvimos un crecimiento importante.
Estamos peleando algunos aspectos en
lo jurídico, pero a partir del 1º
de mayo vamos a salir con una campaña
de afiliación para superar las
trabas proscriptivas que impone la
nueva ley”, afirmó Castillo. El
dirigente y docente universitario
estimó que la reforma “es
claramente proscriptiva, y lo más
perverso es la interna obligatoria,
porque aumenta la injerencia del
Estado en la vida de los
partidos”. También dijo que “no
está claro si habrá financiamiento
estatal para hacer campaña para esa
instancia”. Castillo evaluó que
el piso de 1,5 por ciento es muy
alto, al punto de que podría dejar
afuera incluso a fuerzas de
centroizquierda, y que en Santa Fe
no lo tienen. Página/12 le planteó
que, en teoría, la Reforma fue
pensada para ordenar el caos
partidario existente. “Tomaron
criterios de existencia que se
limitan a la cantidad de votos y no
tuvieron en cuenta la prensa regular
publicada, una página actualizada,
la participación en universidades y
sindicatos y la cantidad de
militantes afiliados activos. Los
partidos grandes no tienen ni
programa ni congresos que expresen
sus ideas, y sus locales están
cerrados con carteles de
alquiler”, respondió. Ante las próximas
elecciones, ¿el PTS tendrá que
hacer alianzas de supervivencia?
“No vamos a ordenar nuestra política
electoral en función de lo que dice
el Gobierno, que es que los partidos
de izquierda nos amontonemos
independientemente de la política y
el programa, no vamos a cambiar
nuestros principios para una fórmula
con quienes apoyaron a la Sociedad
Rural”, dijo en alusión al MST y
al PCR.
-
Roberto Sáenz, Movimiento
al Socialismo (Nuevo MAS): “Somos
un partido nacional que en este
momento apeló a la Corte Suprema
por la legalidad nacional del MAS,
dado que la Cámara Electoral nos
dio de baja. Estamos juntado
afiliaciones para recuperarla en
caso de que la Corte no nos haga
lugar”, explicó. Para el
secretario general del Nuevo MAS, el
escenario electoral es aún
“confuso e incierto” porque no
se sabe qué ocurrirá con los vetos
presidenciales a la reforma. “Hay
que ver si sobrevive esta
cuestionada ley”, apuntó. En
cuanto a la política de alianzas, Sáenz
manifestó que “más allá de las
diferencias habituales en la
izquierda hay un lío terrible: dos
organizaciones que estuvieron con el
campo, el MST y el PCR que ahora sí
va a elecciones, y para el PTS, el
PO y el Nuevo MAS es difícil
ignorar eso”. Según dijo, el MAS
e Izquierda Socialista (IS) le
plantearon al PTS mantener la
alianza que hicieron para la última
elección pero les respondió que
no. “Los partidos de masas
patronales y burgueses son partidos
de Estado, con una red clientelar
pero vaciados de militancia. El
centroizquierda hace acuerdos
oportunistas, mientras que la
izquierda tiene una tradición en la
gente, pero no tiene recursos. Esta
ley tan restrictiva suprime un
sector activo que no tiene millones
de votos ni recursos para elección
pero que es activa en sindicatos,
universidades y sus respectivas
luchas. Por eso en condiciones de
exclusión absoluta habrá que
evaluar si se decide participar”,
consideró el dirigente.
-
José Castillo, Izquierda
Socialista (IS): “Como partido
nacional nos toca lo mismo que a
toda la izquierda, al no alcanzar el
2 por ciento de los votos perdemos
la personería y hay que volver a
hacer todas las afiliaciones. Con
los demás partidos hicimos
presentaciones para oponernos a la
ley, pero tiene otra trampa que
implica que, aunque hagamos todo lo
que impusieron, podríamos no pasar
la interna abierta obligatoria, de
modo que es proscriptiva en toda la
línea”, dijo Castillo. “Lo
hicieron por sus cuestiones de la
interna del PJ, pero además van a
lograr que la izquierda se quede sin
representación electoral, y esto es
porque el Gobierno se planta como
supuesta opción progresista de modo
que cualquier expresión por
izquierda le desnuda su doble
discurso. Nosotros estamos en las
luchas y los conflictos, pero
tenemos que hacer también esta
tarea, que no es la que más nos
agrada”, agregó. “Si esta ley
sigue vigente el año que viene,
obligará a la izquierda a unirse,
algo que debemos hacer pero no por
una ley que nos obligue.”
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