En el país, 24/06/09
 

 

 

 

 

 

Acto de cierre del Frente de Izquierda
PTS - Nuevo MAS - IS

Ayer martes 23 se realizó en el Hotel Bauen el acto de cierre de la campaña electoral del Frente de Izquierda. Con la presencia de más de 500 compañeros (el acto se realizó en un local de dimensiones reducidas dado el frió invernal de estos días en Buenos Aires), el mismo contó con la palabra de los principales candidatos del Frente: Liliana Olivero y Castillo de IS, Myrian Bregman y Cristian Castillo del PTS, y Martín González Bayon y Héctor Héberling del nuevo MAS.

Desde el nuevo MAS aportamos una nutrida delegación juvenil y también una representación obrera de importancia (Fate, Massuh, Pilkington y otas).

En lo que sigue, presentamos las discursos de nuestros compañeros:


Habla Héctor "Chino" Héberling

El “clima” de campaña

Buenas noches a todos los presentes.

Los compañeros que me han antecedido han ido planteando algunos de los elementos de esta campaña. La misma se ha desarrollado en un escenario político muy contradictorio.

El trasfondo es de una crisis histórica de la economía capitalista que podría producir un vuelco en todos los equilibrios mundiales.

En el país, los de arriba vienen divididos desde el conflicto por la 125 lo que ha abierto un debate sobre los rumbos del país.

Sin embargo, la campaña ha tenido la frialdad de un témpano.

La pelea que hay en las alturas no se ha expresado mayormente en politización por abajo. Por el contrario, hemos vivido una campaña mediática, vaciada de contenido y participación, “posmoderna”.

No podría ser de otra manera cuando su manifestación más expresiva ha sido “La Casa del Gran Cuñado” de Tinelli.

Esto se ha corroborado en las actividades de agitación masiva que venimos realizando. Lo que se recoge es una enorme apatía.

Se trata de un creciente vaciamiento de la propia democracia de los ricos.

El impacto nacional de la crisis mundial

¿Cómo se explica esta contradicción entre la crisis y la apatía electoral?

La crisis mundial todavía no ha impactado en el país con la espectacularidad que lo está haciendo en el Norte del mundo.

No es que no haya un deterioro en las condiciones de vida. Pero es un hecho que la situación no se ha transformado todavía en catastrófica.

Hasta ahora, el gobierno de Cristina K (con la preciosa colaboración de la CGT y la CTA) se las ha arreglado para administrar la crisis.

Claro que se han cuidado como de la peste por evitar que se produzcan despidos en masa entre los planteles efectivos.

También se han visto obligados a implementar algún tipo de “rescate” en el caso del cierre de plantas, tal cual la estatización parcial de Massuh.

Esto tiene que ver con una expresa política de “gobernabilidad” y contención del conflicto social, al menos hasta que pasen las elecciones del próximo domingo 28.

Sin embargo, a partir del 29 comenzará otra historia.

Porque es un escenario seguro que las patronales se van a lanzar a despedir masivamente, o a chantajear a los trabajadores con rebajas lisas y llanas de salarios como acaba de proponer Techint.

Ni hablar del ajuste que puede a venir -sobre docentes y estatales- desde los municipios, provincias y gobierno nacional a partir de la semana que viene.

El conflicto con el “campo”

El actual clima de apatía política entre las grandes masas populares tiene un segundo componente de importancia.

El hecho es que el kirchnerismo logró en buena medida el principal objetivo que vino a cumplir: “normalizar” -en cierta forma- la vida política del país luego de la rebelión popular del 2001.

Por eso suena tan ridículo el convocar ahora al electorado a una “gesta patriótica”… cuando se estuvo trabajando justamente para reabsorber y acallar esas mismas protestas.

Sobre ese mismo clima de “normalización” se montó la aparición de un movimiento social conservador que cuestionó a los K pero por la derecha.

Se trata del conflicto del gobierno con las patronales agrarias de la Mesa de Enlace. Conflicto cuyas consecuencias vienen dominando la agenda política del país encarnándose en las candidaturas de la oposición patronal o mismo en “izquierdistas” como Solanas y Vilma Ripol…

Insistimos. Se trata de un conflicto en el cual la clase obrera ha permanecido al margen: no ha podido tener una intervención independiente.

¡Una pelea a dentelladas entre fracciones capitalistas por cómo se distribuyen entre ellas el trabajo no pagado generado por los trabajadores rurales y urbanos!

Y esta lucha ha servido como excusa perfecta para que se bata el parche con toda una agenda reaccionaria que explícitamente ha excluido las necesidades de los trabajadores y demás sectores populares.

Gane quien gane las elecciones, se viene un ajuste económico en regla

Pero este clima de apatía política podría girar 180 grados después del 28. Cada día que pasa hay menos margen para evitar que las consecuencias de la crisis mundial impacten de lleno en el país.

Está en curso una fuerte campaña mundial que afirma que “lo peor de la crisis ya habría pasado”… Esto es una vulgar mentira.

Incluso en la mejor de las hipótesis, lo que está por delante es una tasa de “crecimiento” negativa o, al menos, estancada para los próximos años en el mundo.

¡Se está viviendo es una verdadera masacre mundial del empleo!

Esta realidad de la economía mundial es una circunstancia completamente distinta al famoso “viento de cola” que gozó la economía argentina a lo largo de los últimos años.

¡Gane quien gane las elecciones, lo que se viene es un ajuste económico en regla!

Esto deteriorará la situación económica-social y terminará azuzando la resistencia obrera.

A la caída del empleo se le sumará la presión del creciente deterioro del salario real.

Los burócratas de la CGT y el CTA se verán entonces en figurillas para seguir conteniendo los reclamos y luchas obreras.

Ocupaciones, estatización y burocracia sindical

Pero aun con todas las mediaciones que todavía tiene, la crisis no está pasando sin resistencia de los trabajadores.

Más allá de que todavía no se está viviendo un ascenso generalizado de las luchas, es un hecho que están en curso una serie de importantísimas experiencias que en caso de que la crisis se siga profundizando, podría dar lugar a un ascenso.

Entre las experiencias nos referimos a algunas de ellas insospechadas en los países del centro del capitalismo mundial solo algunos años atrás. Se trata de las ocupaciones de fábrica como las que se están dando -aun todavía de manera muy incipiente- en Gran Bretaña o mismo los EEUU. Mismo la práctica que se ha vuelto habitual del secuestro de patrones en Francia.

En todos los casos, desbordando a los burócratas sindicales sean del color que sean, que mundialmente solo se han limitado a llamar a medidas testimoniales cuando no han realizado siquiera eso…

También en nuestro país hemos comenzando a vivir algunas experiencias -todavía iniciales- de ocupaciones de fábrica.

Como la que se vivió hace algunas semanas en Pilkintong, o en Cive, o mismo en Mahle en Rosario.

No se trata sólo de las ocupaciones.

Sobre el trasfondo de la experiencia del 2001 se acaba de lograr –por ejemplo- la estatización parcial de la fábrica Massuh.

Si bien la propiedad subsiste en manos del ex presidente de la UIA y se habla de que a futuro se “cooperativizaría” la planta… en todo caso la pelea continua pero sobre la base de que, hoy por hoy, se ha logrado, con la lucha, la preservación de centenares de puestos de trabajo.

Ante este panorama, la CGT no ha llamado a nada; sólo realizó un acto electoral en apoyo al kirchnerismo el 30 de abril pasado…

Por su parte, el CTA, no ha ido mucho más lejos: viene realizando marchas y medidas testimoniales que no asustan a nadie.

En todo caso, debería estar claro que el centro de una política revolucionaria en el movimiento obrero debe pasar por otro lado.

Por alentar el proceso de ocupación de fábrica y el desborde a los burócratas sindicales –sean del color que sean- en la perspectiva de la organización independiente de los trabajadores.

Este proceso de lucha independiente y desborde es uno de los más ricos y dinámicos que está ocurriendo en el seno de nuestra clase en los últimos años.

Se trata de la emergencia de una nueva generación obrera, una nueva generación que de seguir desarrollándose está llamada a disputar la dirección de porciones importantes del movimiento obrero.

Es el caso de los compañeros del SUTNA San Fernando, que tienen planteada la tarea estratégica de disputarle el gremio a Pedro Wasiejko.

La experiencia en curso del nuevo sindicato del Subte, que tiene el desafió de no perder su independencia en manos de la dirección del CTA.

O el caso de los ceramistas de Neuquén, que tienen el mismo desafió que los compañeros del subte.

O los compañeros ferroviarios del Sarmiento.

O mismo la experiencia que están desarrollado los compañeros de Pilkintong, entre tantas y tantas otras.

Muchas de ellas que tenemos el orgullo de decir que se encuentran presentes en este acto.

Claro que para que estas experiencias no aborten hay una condición esencial: que no se mareen, que no pierdan su perspectiva independiente, que se dirijan hacia el conjunto de la clase pero sin perder su independencia como experiencias democráticas y combativas.

Por esto mismo, deberían agruparse como parte de una Tendencia Clasista que de la pelea tanto en los gremios de la CGT como la CTA, planteo que venimos haciendo desde el nuevo MAS desde hace varios años.

Solanas

En el contexto anterior, estas elecciones constituirán también una suerte de “interna” en las filas de la izquierda.

Ni el gobierno K ni la oposición patronal en sus distintas variantes (desde De Narváez hasta Carrio) son alternativa para los trabajadores.

Tampoco los son aquellas fuerzas de “centroizquierda” como Solanas y Sabattella (que cuentan con el apoyo de una u otra corriente de la CTA).

Si Sabattella todo lo que tiene para exhibir es su “gestión” –enteramente capitalista- en el municipio de Morón, en el caso de Solanas, hay que decir algunas cosas más dado el rol “estelar” que parece estar teniendo en las elecciones de Capital.

Se trata de una figura que apoyó en su momento tanto a Menem como a Kirchner…

Una figura que se ha caracterizado por la prédica acerca de la defensa de los recursos naturales… pero que, contradictoriamente, en el reciente conflicto agrario –y en conjunto con De Gennaro y Lozano- apoyó a uno de los bandos capitalistas en la disputa por uno de esos recursos naturales más importantes que tiene el país: la renta de la tierra…

Su perspectiva pasa por algún tipo de “humanización” del capitalismo, desentendiéndose del hecho que no hay ninguna defensa consecuente del patrimonio nacional sin acabar con el capitalismo que hace sus ganancias depredándolo.

En todo caso, lo que nunca se le va a escuchar hablar a Solanas es de las reivindicaciones y luchas de los trabajadores.

Izquierda “campestre”

Incluso dentro de la “izquierda” las divisiones son profundas, y no “caprichosas” como pretenden muchas veces los medios.

En el caso de Zamora, ha abandonado toda referencia a la clase obrera en su discurso; predica un anticapitalismo abstracto, hace una alharaca genérica del método asambleario… pero estuvo prácticamente del lado de Aníbal Ibarra en la pelea por Cromagnon. Una vergüenza.

Más grave todavía es el papel que viene cumpliendo el MST de Vilma Ripoll. No solo girando a la derecha y adaptándose al régimen hace rato, sino que desde el año pasado ha quedado de la mano de la Mesa de Enlace y la Sociedad Rural y de personajes funestos como Alfredo De Angelis!

Esta cuestión ha sido muy justamente repudiada por amplios sectores de la izquierda.

¡Al MST siquiera se la ha caído la cara para aliarse al MIJD de Raúl Castells que se vendió a la Sociedad Rural por unas decenas de vacas!

Frente de Izquierda

Frente a todo lo anterior, más allá de las diferencias que tenemos entre las tres fuerzas aquí presentes, desde el nuevo MAS consideramos que la constitución del Frente de Izquierda ha sido un paso progresivo, un acierto político que franjas importantes de la vanguardia reivindican.

Logramos firmar un programa principista y presentarlo en común.

Frente a la falta de alternativas independientes (o la auto proclamación del PO) eso tiene un importante valor.

Un valor en lo que hace a una tarea estratégica de enorme importancia: la pelea por la independencia política de la clase obrera.

Cuando porciones enteras de la izquierda rifaron su independencia hubo partidos que logramos mantener las banderas de clase; banderas que ahora se expresan en el Frente de Izquierda.

En ese sentido, desde el nuevo MAS, estamos orgullosos de haber montado la Carpa Roja en oportunidad del debate de la 125 en el Congreso.

Y vemos hoy este frente como una instancia para esta pelea por la independencia de clase. Por el apoyo incondicional a las luchas obreras. Por la pelea porque la crisis la paguen los capitalistas. Por la estatización bajo control de los trabajadores de toda empresa que cierre o despida masivamente. Por la organización independiente de los trabajadores de los “cuerpos orgánicos” de toda burocracia, sea CGT o CTA.

En definitiva, por dar pasos hacia la independencia de la clase obrera expresándose esto en un movimiento político o partido de los trabajadores o más directamente en la perspectiva de la formación de un gran partido socialista revolucionario en nuestro país.

• Ni los K, Ni los candidatos de la patronal agraria

• Viva la clase obrera y sus luchas

• Por la independencia política de los trabajadores

• Por el gobierno obrero y popular y la revolución socialista

• El 28 vota al Frente de Izquierda

Muchas gracias compañeros y un abrazo a todos.


Habla Martín González Bayón

El capitalismo no va más

Buenas noches a todos los compañeros.

Para comenzar, no queremos dejar de saludar desde esta tribuna la conformación de este Frente de Izquierda y su programa.

Una crisis histórica

Estamos llevando adelante esta campaña electoral en el contexto de una crisis histórica del capitalismo, la más grave desde los años ’30 del siglo pasado.

Es verdad que en la Argentina sus efectos no han sido todavía tan severos.

Sin embargo, no por esto está menos presente en la vida nacional.

Esto aunque ninguno de los candidatos patronales se haya referido, obviamente, al carácter capitalista, sistémico, estructural, de la misma.

De ahí también que la primera consigna del frente es que la crisis la paguen los capitalistas.

La CTA, por ejemplo, plantea verbalmente que la crisis “no la deben pagar los trabajadores”… pero no dice quién, positivamente, lo debería hacer.

¿Suena a trampa, no?

El debate acerca de quien debe pagar la crisis

Esta crisis económica ha provocado la quiebra de verdaderos monumentos del sistema como la automotriz yanquee General Motors.

Se habla de que sólo en los EEUU cerrarían entre 14 y 20 plantas dejando en la calle el tendal de unos 30.000 empleados directos.

Cuando una empresa con 101 años de existencia se viene abajo no puede dejar de ser un indicador inequívoco de la profundidad histórica de una crisis llamada a tener todo tipo de consecuencias a lo largo y ancho del globo.

La crisis está provocando despidos en masa en todo el mundo.

Sólo este año se perderían más de 50 millones de empleos.

¡Una verdadera masacre mundial del empleo que impacta, en primer lugar, entre los jóvenes trabajadores, los contratados, los de color y los inmigrantes!

A diferencia de la CTA, desde el punto de vista de los capitalistas la receta está bien clara: ¡la crisis la deben pagar los trabajadores, los explotados, los oprimidos, los “desheredados” del mundo!

La caída del muro de Berlín del capitalismo

Entre los trabajadores y los pueblos se está expresando una creciente resistencia.

Existe una tendencia a las ocupaciones de fábrica como se ha visto entre los trabajadores en Chicago de la “Republic Windows and Doors”.

O mismo el ejemplo de Visteon y Waterford Cristal en Gran Bretaña.

En Francia es sabido como se ha puesto de moda el secuestro de patrones.

¡Todo esto pasando por encima de las burocracias sindicales de todos los colores, desbordándolas!

También se están observando huelgas de masas o rebeliones populares.

Grecia a finales del año pasado; Guadalupe y Martinica a principios de este; o los desarrollos aun contradictorios que se están expresando en Irán.

El trastrocamiento en las condiciones de vida de amplios sectores explotados y oprimidos podría producir un cambio copernicano en la conciencia de las amplias masas.

Es que mundialmente esta conciencia se venía desarrollando en el contexto de la campaña mundial de la “muerte del socialismo” que se vino propagando en el mundo luego de la caída de los Estados burocráticos en los países del Este europeo.

Pero la cosa cambia cuando, como está ocurriendo hoy, esa misma conciencia se comienza a forjar en las condiciones donde lo que está cayendo es el Muro del Capitalismo.

En fin, en estas condiciones históricas cambiadas existe la posibilidad de que se estén creando mejores perspectivas para reabrir la lucha por la perspectiva auténtica de la revolución socialista en este siglo XXI.

Esto, yendo más allá de las limitadas experiencias tipo capitalismo de Estado de Hugo Chávez y sacándonos de encima las lacras de los aparatos y el estalinismo del siglo pasado.

Estatistas vs. neoliberales

¿Pero qué tiene que ver la crisis mundial con las elecciones?

Tiene mucho que ver.

Se trata del trasfondo del proceso electoral en curso: la crisis no dejará de ir condicionando, de manera creciente, la evolución del país.

En este contexto se está desarrollando un debate a nivel de la clase capitalista argentina.

Amen de la reaccionaria disputa en torno al reparto de la renta agraria entre el gobierno K y las patronales agrarias de la Mesa de Enlace, se han ido colocando otras polémicas siguiendo esa misma huella.

Macri y De Narváez han salido a defender la reprivatización del Correo, Aerolíneas Argentinas, Aguas Argentinas, etc.

Por su parte, la patronal industrial, se ha mostrado crecientemente distanciada de los K e histérica con las estatizaciones –enteramente burguesas y con indemnización- que viene llevando adelante el gobierno de Chávez.

Recelan que los K, luego del 28, den un giro “estatista”…

La verdad es que los esposos K ni sueñan con llegar tan lejos.

A medida que han ido perdiendo el apoyo entre sectores fundamentales de la clase dominante del país, están promoviendo una mayor intervención del Estado como forma de contar con puntos de apoyo para sostener su autoridad.

Pero siempre han sido –y lo siguen siendo- los representantes de grandes grupos económicos “nacionales” y extranjeros.

No han tocado un peso de la renta petrolera o minera.

Su tarea “histórica” ha sido desmontar la movilización popular del Argentinazo.

No es creíble imaginarlos “radicalizándose”.

¿Humanizar el capitalismo?

En este contexto ha salido a “terciar” la candidatura de Solanas, la que tiene impacto entre amplios sectores de la juventud.

Seguramente la mayoría no sabe que Solanas apoyó, en su momento, a Menem, y también a Néstor Kirchner.

Su prédica acerca de los recursos naturales tiene la contradicción que en el conflicto entre el gobierno K y las patronales del campo apoyo el paro reaccionario de los Biolcatti, Miguens, Buzzi o De Angelis, en vez de sostener una posición independiente de ambos sectores capitalistas.

En todo caso, la contradicción es que es imposible llevar a cabo tareas elementales como defender los recursos naturales de la nación de la mano de la cada vez más fantasmagórica “burguesía nacional”.

Una tarea que en las condiciones históricas de hoy sólo la puede llevar adelante la clase obrera, una clase de la cual a Solanas nunca se le cae una palabra…

Frente de Izquierda

En las elecciones de la Capital Federal hay otras candidaturas de “izquierda” que tienen cierto peso. Se trata de los casos de Luís Zamora y Vilma Ripoll.

El primero hace rato que abandonó toda referencia a la clase obrera.

Su prédica se reduce a un discurso “democrático radical” que no plantea el cambio del sistema.

Su práctica, en el fondo, se ha reducido a parlamentarismo y nada más que parlamentarismo…

El caso de Vilma Ripoll ya es para el escándalo. Amplios sectores de la izquierda vienen repudiándola.

La foto estrechándose en un abrazo con De Angelis, o en los actos de la Mesa de Enlace ha significado una renuncia estratégica a toda perspectiva de clase e independiente.

En todo caso, estas banderas independientes, y más allá de las diferencias entre las fuerzas que nos encontramos hoy aquí presentes, son las que se expresan en el programa del Frente de Izquierda que hemos constituido, el que ha sido un paso progresivo y ha sido bien recibido entre la vanguardia estudiantil, obrera y de la izquierda.

Llamamos entonces a votar el Frente de Izquierda levantando las banderas de lucha de la clase obrera y de independencia de clase de los trabajadores.

Y también las banderas democráticas como la libertad de Romina Tejerina, la reivindicación del derecho al aborto libre, seguro y gratuito, así como la exigencia de la aparición con vida de Jorge Julio López y el castigo a los responsables no solo materiales sino políticos de nuestro compañero Carlos Fuentealba.

¡Vaya entonces desde aquí, repetimos, nuestro homenaje socialista revolucionario a Carlos Fuentealba!

Buenas noches a todos.