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Acto
de cierre del Frente de Izquierda
PTS - Nuevo MAS - IS
Ayer martes 23 se realizó en el Hotel Bauen el acto de cierre de la campaña electoral del Frente de Izquierda. Con la presencia de más de 500 compañeros (el acto se realizó en un local de dimensiones reducidas dado el frió invernal de estos días en Buenos Aires), el mismo contó con la palabra de los principales candidatos del Frente: Liliana Olivero y
Castillo de IS, Myrian Bregman y Cristian Castillo del PTS, y Martín
González Bayon y Héctor Héberling del nuevo MAS.
Desde el nuevo MAS aportamos una nutrida delegación juvenil
y también una representación obrera de importancia (Fate,
Massuh, Pilkington y otas).
En lo que sigue, presentamos las discursos de nuestros
compañeros:
Habla
Héctor "Chino" Héberling
El “clima” de campaña
Buenas
noches a todos los presentes.
Los
compañeros que me han antecedido han ido planteando algunos
de los elementos de esta campaña. La misma se ha
desarrollado en un escenario político muy contradictorio.
El
trasfondo es de una crisis histórica de la economía
capitalista que podría producir un vuelco en todos los
equilibrios mundiales.
En
el país, los de arriba vienen divididos desde el conflicto
por la 125
lo que ha
abierto un debate sobre los rumbos del país.
Sin
embargo, la campaña ha tenido la
frialdad de un témpano.
La
pelea que hay en las alturas no se ha expresado mayormente
en politización por abajo. Por el contrario, hemos vivido
una campaña mediática, vaciada de contenido y participación,
“posmoderna”.
No
podría ser de otra manera cuando su manifestación más
expresiva ha sido “La Casa del Gran Cuñado” de Tinelli.
Esto
se ha corroborado en las actividades de agitación masiva
que venimos realizando. Lo que se recoge es una enorme
apatía.
Se
trata de un creciente vaciamiento
de la propia democracia de los ricos.
El impacto nacional de la crisis mundial
¿Cómo
se explica esta contradicción entre la crisis y la apatía
electoral?
La
crisis mundial todavía no ha impactado en el país con la
espectacularidad que lo está haciendo en el Norte del
mundo.
No
es que no haya un deterioro en las condiciones de vida.
Pero es un hecho que la situación no se ha transformado todavía en
catastrófica.
Hasta
ahora, el gobierno de Cristina K (con la preciosa colaboración
de la CGT y la CTA) se las ha arreglado para administrar
la crisis.
Claro
que se han cuidado como de la peste por
evitar
que se produzcan despidos en masa entre los planteles
efectivos.
También
se han visto obligados a implementar algún tipo de
“rescate” en el caso del cierre de plantas, tal cual la
estatización parcial de Massuh.
Esto
tiene que ver con una expresa política de “gobernabilidad”
y contención del conflicto social, al menos hasta que
pasen las elecciones del próximo domingo 28.
Sin
embargo, a partir del 29 comenzará
otra historia.
Porque
es un escenario seguro que las patronales se van a lanzar a despedir
masivamente, o a chantajear a los trabajadores con rebajas
lisas y llanas de salarios como acaba de proponer
Techint.
Ni
hablar del ajuste
que puede a venir -sobre docentes y estatales- desde los
municipios, provincias y gobierno nacional a partir de la
semana que viene.
El conflicto con el “campo”
El
actual clima de apatía política entre las grandes masas
populares tiene un segundo componente de importancia.
El
hecho es que el kirchnerismo logró en buena medida el
principal objetivo que vino a cumplir:
“normalizar”
-en cierta forma- la vida política del país luego de la
rebelión popular del 2001.
Por
eso suena tan ridículo el convocar ahora al electorado a
una “gesta patriótica”…
cuando
se estuvo trabajando justamente para reabsorber y acallar
esas mismas protestas.
Sobre
ese mismo clima de “normalización” se montó la aparición
de un movimiento social conservador que cuestionó a los K
pero por la derecha.
Se
trata del conflicto del gobierno con las patronales agrarias
de la Mesa de Enlace. Conflicto cuyas consecuencias vienen
dominando la agenda política del país encarnándose en las
candidaturas de la oposición patronal o mismo en
“izquierdistas” como Solanas y Vilma Ripol…
Insistimos.
Se trata de un conflicto en el cual la clase obrera ha
permanecido al margen:
no ha podido tener una intervención independiente.
¡Una pelea a dentelladas entre
fracciones capitalistas por cómo se distribuyen entre ellas
el trabajo no pagado generado por los trabajadores rurales y
urbanos!
Y
esta lucha ha servido como excusa perfecta para que se bata
el parche con toda
una agenda reaccionaria que explícitamente ha excluido
las necesidades de los trabajadores y demás sectores
populares.
Gane quien gane las elecciones, se viene un ajuste económico
en regla
Pero este clima de apatía política podría girar 180
grados después del 28. Cada día que pasa hay menos margen para evitar que
las consecuencias de la crisis mundial impacten de lleno en
el país.
Está
en curso una fuerte campaña mundial que afirma que “lo
peor de la crisis ya habría pasado”… Esto es una
vulgar
mentira.
Incluso
en la mejor de las hipótesis, lo que está por delante es
una tasa de “crecimiento” negativa o, al menos, estancada para los
próximos años en el mundo.
¡Se está viviendo es una verdadera masacre mundial del
empleo!
Esta
realidad de la economía mundial es una circunstancia
completamente distinta al famoso “viento de cola” que
gozó la economía argentina a lo largo de los últimos años.
¡Gane quien gane las elecciones, lo que se viene es un
ajuste económico en regla!
Esto
deteriorará la situación económica-social y terminará azuzando la resistencia obrera.
A
la caída del empleo se le sumará la presión del creciente
deterioro del salario real.
Los burócratas de la CGT y el CTA se verán entonces en
figurillas para seguir conteniendo los reclamos y luchas
obreras.
Ocupaciones, estatización y burocracia sindical
Pero
aun con todas las mediaciones que todavía tiene, la crisis
no está pasando sin
resistencia de los trabajadores.
Más
allá de que todavía no se está viviendo un ascenso
generalizado de las luchas, es un hecho que están en curso
una serie de importantísimas experiencias que en caso de
que la crisis se siga profundizando, podría
dar lugar a un ascenso.
Entre
las experiencias nos referimos a algunas de ellas
insospechadas en los países del centro del capitalismo
mundial solo algunos años atrás. Se trata de las ocupaciones
de fábrica como las que se están dando -aun todavía
de manera muy incipiente- en Gran Bretaña o mismo los EEUU.
Mismo la práctica que se ha vuelto habitual del secuestro
de patrones en Francia.
En todos los casos, desbordando a los burócratas
sindicales sean del color que sean, que mundialmente solo se
han limitado a llamar a medidas testimoniales cuando no han
realizado siquiera eso…
También
en nuestro país hemos comenzando a vivir algunas
experiencias -todavía iniciales- de ocupaciones
de fábrica.
Como
la que se vivió hace algunas semanas en Pilkintong, o en
Cive, o mismo en Mahle en Rosario.
No
se trata sólo de las ocupaciones.
Sobre
el trasfondo de la experiencia del 2001 se
acaba de lograr –por ejemplo-
la estatización parcial de la fábrica Massuh.
Si
bien la propiedad subsiste en manos del ex presidente de la
UIA y se habla de que a futuro se “cooperativizaría” la
planta… en todo
caso la pelea continua pero sobre la base de que, hoy por
hoy, se ha logrado, con la lucha, la preservación de
centenares de puestos de trabajo.
Ante
este panorama, la CGT no ha llamado a nada; sólo realizó
un acto electoral en apoyo al kirchnerismo el 30 de abril
pasado…
Por
su parte, el CTA, no ha ido mucho más lejos: viene
realizando marchas y medidas testimoniales
que no asustan a nadie.
En
todo caso, debería estar claro que el centro de una política
revolucionaria en el movimiento obrero debe pasar por otro
lado.
Por alentar el proceso de ocupación de fábrica y el
desborde a los burócratas sindicales –sean del color que
sean- en la perspectiva de la organización independiente de
los trabajadores.
Este
proceso de lucha independiente y desborde es uno de los más ricos y dinámicos que está ocurriendo en el seno de nuestra clase
en los últimos años.
Se
trata de la emergencia de una nueva
generación obrera, una nueva generación que de seguir
desarrollándose está llamada a disputar la dirección de
porciones importantes del movimiento obrero.
Es
el caso de los compañeros del SUTNA San Fernando, que
tienen planteada la tarea estratégica de disputarle el
gremio a Pedro Wasiejko.
La
experiencia en curso del nuevo sindicato del Subte, que
tiene el desafió de no perder su independencia en manos de
la dirección del CTA.
O
el caso de los ceramistas de Neuquén, que tienen el mismo
desafió que los compañeros del subte.
O
los compañeros ferroviarios del Sarmiento.
O
mismo la experiencia que están desarrollado los compañeros
de Pilkintong, entre tantas y tantas otras.
Muchas de ellas que tenemos el orgullo de decir que se
encuentran presentes en este acto.
Claro
que para que estas experiencias no aborten hay una condición
esencial:
que no se
mareen, que no pierdan su perspectiva independiente, que se
dirijan hacia el conjunto de la clase pero sin perder su
independencia como experiencias democráticas y combativas.
Por
esto mismo,
deberían
agruparse como parte de una Tendencia Clasista que de la
pelea tanto en los gremios de la CGT como la CTA, planteo
que venimos haciendo desde el nuevo MAS desde hace varios años.
Solanas
En
el contexto anterior, estas elecciones
constituirán
también una suerte de “interna” en las filas de la
izquierda.
Ni
el gobierno K ni la oposición patronal en sus distintas
variantes (desde De Narváez hasta Carrio) son alternativa
para los trabajadores.
Tampoco los son aquellas fuerzas de “centroizquierda”
como Solanas y Sabattella (que cuentan con el apoyo de una u
otra corriente de la CTA).
Si
Sabattella todo lo que tiene para exhibir es su “gestión”
–enteramente capitalista- en el municipio de Morón, en el
caso de Solanas, hay que decir algunas cosas más
dado
el rol “estelar” que parece estar teniendo en las
elecciones de Capital.
Se
trata de una figura
que apoyó en su momento tanto a Menem como a Kirchner…
Una
figura que se ha caracterizado por la prédica acerca de la
defensa de los recursos naturales… pero que,
contradictoriamente, en el reciente conflicto agrario –y
en conjunto con De Gennaro y Lozano-
apoyó a uno de los bandos capitalistas en la disputa por uno de esos
recursos naturales más importantes que tiene el país: la
renta de la tierra…
Su
perspectiva pasa por algún tipo de “humanización” del
capitalismo, desentendiéndose del hecho que
no
hay ninguna defensa consecuente del patrimonio nacional sin
acabar con el capitalismo que hace sus ganancias depredándolo.
En
todo caso, lo que nunca se le va a escuchar hablar a Solanas
es de las reivindicaciones y luchas de los trabajadores.
Izquierda “campestre”
Incluso
dentro de la “izquierda” las divisiones son profundas, y
no “caprichosas” como pretenden muchas veces los medios.
En
el caso de Zamora, ha abandonado toda referencia a la clase
obrera en su discurso; predica un anticapitalismo abstracto,
hace una alharaca genérica del método asambleario…
pero
estuvo prácticamente del lado de Aníbal Ibarra en la pelea
por Cromagnon. Una vergüenza.
Más
grave todavía es el papel que viene cumpliendo el MST de
Vilma Ripoll. No solo girando a la derecha y adaptándose al
régimen hace rato, sino que desde el año pasado
ha quedado de la mano de la Mesa de Enlace y la Sociedad
Rural
y de
personajes funestos como Alfredo De Angelis!
Esta
cuestión ha sido muy justamente repudiada por amplios
sectores de la izquierda.
¡Al MST siquiera se la ha caído la cara para aliarse al
MIJD de Raúl Castells que se vendió a la Sociedad Rural
por unas decenas de vacas!
Frente de Izquierda
Frente
a todo lo anterior, más allá de las diferencias que
tenemos entre las tres fuerzas aquí presentes, desde el
nuevo MAS consideramos que
la
constitución del Frente de Izquierda ha sido un paso
progresivo, un acierto político que franjas importantes de
la vanguardia reivindican.
Logramos firmar un programa principista y presentarlo en
común.
Frente
a la falta de alternativas independientes (o la auto
proclamación del PO) eso tiene un
importante
valor.
Un
valor en lo que hace a una tarea estratégica de enorme
importancia: la pelea
por la independencia política de la clase obrera.
Cuando
porciones enteras de la izquierda rifaron su independencia
hubo partidos que logramos mantener las banderas de clase; banderas que
ahora se expresan en el Frente de Izquierda.
En
ese sentido, desde el nuevo MAS, estamos orgullosos de
haber montado la Carpa Roja en oportunidad del debate de la 125 en el
Congreso.
Y
vemos hoy este frente como una
instancia para esta pelea por la independencia de clase. Por
el apoyo incondicional a las luchas obreras. Por la pelea
porque la crisis la paguen los capitalistas. Por la
estatización bajo control de los trabajadores de toda
empresa que cierre o despida masivamente. Por la organización
independiente de los trabajadores de los “cuerpos orgánicos”
de toda burocracia, sea CGT o CTA.
En
definitiva, por dar pasos hacia la independencia de la clase
obrera expresándose esto en un movimiento político o
partido de los trabajadores o más directamente en la
perspectiva de
la
formación de un gran partido socialista revolucionario en
nuestro país.
• Ni los K, Ni los candidatos de la patronal agraria
• Viva la clase obrera y sus luchas
• Por la independencia política de los trabajadores
• Por el gobierno obrero y popular y la revolución
socialista
• El 28 vota al Frente de Izquierda
Muchas gracias compañeros y un abrazo a todos.
Habla
Martín González Bayón
El capitalismo no va
más
Buenas
noches a todos los compañeros.
Para
comenzar,
no queremos
dejar de saludar desde esta tribuna la conformación de este
Frente de Izquierda y su programa.
Una crisis histórica
Estamos
llevando adelante esta campaña electoral en el contexto de
una crisis histórica del capitalismo, la más grave desde los años
’30 del siglo pasado.
Es
verdad que en la Argentina sus efectos no han sido todavía
tan severos.
Sin
embargo,
no por esto
está menos presente en la vida nacional.
Esto
aunque ninguno de los candidatos patronales se haya
referido, obviamente,
al
carácter capitalista, sistémico, estructural, de la misma.
De
ahí también que la primera consigna del frente es que la crisis la paguen los capitalistas.
La
CTA, por ejemplo, plantea verbalmente que la crisis “no la
deben pagar los trabajadores”… pero
no dice quién, positivamente, lo debería hacer.
¿Suena a trampa, no?
El debate acerca de quien debe pagar la crisis
Esta
crisis económica ha provocado la quiebra de verdaderos
monumentos del sistema como la automotriz yanquee General
Motors.
Se
habla de que sólo en los EEUU
cerrarían
entre 14 y 20 plantas dejando en la calle el tendal de unos
30.000 empleados directos.
Cuando
una empresa con 101 años de existencia se viene abajo no
puede dejar de ser un indicador inequívoco de la
profundidad histórica de una crisis llamada a tener
todo tipo de consecuencias a lo largo y ancho del globo.
La
crisis está provocando despidos en masa en todo el mundo.
Sólo
este año se perderían más de 50 millones de empleos.
¡Una verdadera masacre mundial del
empleo que impacta, en primer lugar, entre los jóvenes
trabajadores, los contratados, los de color y los
inmigrantes!
A
diferencia de la CTA, desde el punto de vista de los
capitalistas la receta está bien clara: ¡la
crisis la deben pagar los trabajadores, los explotados, los
oprimidos, los “desheredados” del mundo!
La caída del muro de Berlín del capitalismo
Entre
los trabajadores y los pueblos se
está expresando una creciente resistencia.
Existe
una tendencia a las ocupaciones
de fábrica como se ha visto entre los trabajadores en
Chicago de la “Republic Windows and Doors”.
O
mismo el ejemplo de Visteon y Waterford Cristal en Gran
Bretaña.
En
Francia es sabido como se ha puesto de moda
el secuestro de patrones.
¡Todo esto pasando por encima de las burocracias
sindicales de todos los colores, desbordándolas!
También
se están observando huelgas de masas o rebeliones
populares.
Grecia
a finales del año pasado; Guadalupe y Martinica a
principios de este; o los desarrollos aun contradictorios
que se están expresando en Irán.
El
trastrocamiento en las condiciones de vida de amplios
sectores explotados y oprimidos
podría
producir un cambio copernicano en la conciencia de las
amplias masas.
Es
que mundialmente esta conciencia se venía desarrollando en
el contexto de la campaña mundial de la “muerte del
socialismo” que se vino propagando en el mundo luego de la
caída de los Estados
burocráticos en los países del Este europeo.
Pero
la cosa cambia cuando, como está ocurriendo hoy,
esa misma conciencia se comienza a forjar en las condiciones donde lo
que está cayendo es el Muro del Capitalismo.
En
fin, en estas condiciones históricas cambiadas existe la
posibilidad de que se estén creando mejores perspectivas
para reabrir la lucha
por la perspectiva auténtica de la revolución socialista
en este siglo XXI.
Esto,
yendo más allá de las limitadas experiencias tipo
capitalismo de Estado de Hugo Chávez y sacándonos de
encima las lacras de los aparatos y el estalinismo del siglo
pasado.
Estatistas vs. neoliberales
¿Pero
qué tiene que ver la crisis mundial con las elecciones?
Tiene
mucho que ver.
Se
trata del trasfondo del proceso electoral en curso:
la crisis no dejará de ir condicionando, de manera creciente, la
evolución del país.
En
este contexto se está desarrollando un
debate a nivel de la clase capitalista argentina.
Amen
de la reaccionaria disputa en torno al reparto de la renta
agraria entre el gobierno K y las patronales agrarias de la
Mesa de Enlace, se han ido colocando otras polémicas siguiendo esa misma huella.
Macri
y De Narváez han salido a defender la reprivatización del
Correo, Aerolíneas Argentinas, Aguas Argentinas, etc.
Por
su parte, la patronal industrial, se ha mostrado
crecientemente distanciada de los K e histérica con las
estatizaciones –enteramente burguesas y con indemnización-
que viene llevando adelante el gobierno de Chávez.
Recelan
que los K, luego del 28, den un giro “estatista”…
La verdad es que los esposos K ni sueñan con llegar tan
lejos.
A
medida que han ido perdiendo el apoyo entre sectores
fundamentales de la clase dominante del país, están
promoviendo una mayor intervención del Estado como forma de
contar con puntos de apoyo para sostener su autoridad.
Pero
siempre han sido –y lo siguen siendo-
los
representantes de grandes grupos económicos
“nacionales” y extranjeros.
No
han tocado un peso de la renta petrolera o minera.
Su
tarea “histórica” ha sido desmontar la movilización
popular del Argentinazo.
No es creíble imaginarlos “radicalizándose”.
¿Humanizar el capitalismo?
En
este contexto ha salido a “terciar” la candidatura de
Solanas,
la que tiene impacto entre amplios sectores de la juventud.
Seguramente
la mayoría no sabe que Solanas apoyó, en su momento, a
Menem, y también a Néstor Kirchner.
Su
prédica acerca de los recursos naturales tiene la
contradicción que en el conflicto entre el gobierno K y las
patronales del campo apoyo el paro reaccionario de los Biolcatti, Miguens, Buzzi o De Angelis,
en vez de sostener una posición independiente de ambos
sectores capitalistas.
En
todo caso, la contradicción es que es imposible llevar a
cabo tareas elementales como defender los recursos naturales
de la nación
de la mano de la cada vez más fantasmagórica “burguesía
nacional”.
Una
tarea que en las condiciones históricas de hoy
sólo la puede llevar adelante la clase obrera, una clase de la cual a
Solanas nunca se le cae una palabra…
Frente de Izquierda
En
las elecciones de la Capital Federal hay otras candidaturas
de “izquierda” que tienen cierto peso. Se trata de los
casos de Luís Zamora y Vilma Ripoll.
El primero hace rato que abandonó toda referencia a la
clase obrera.
Su
prédica se reduce a un discurso “democrático radical”
que no plantea el cambio del sistema.
Su
práctica, en el fondo,
se
ha reducido a parlamentarismo y nada más que
parlamentarismo…
El
caso de Vilma Ripoll ya es para
el escándalo. Amplios sectores de la izquierda vienen
repudiándola.
La foto estrechándose en un abrazo con De Angelis, o en
los actos de la Mesa de Enlace ha significado una renuncia
estratégica a toda perspectiva de clase e independiente.
En
todo caso, estas banderas independientes, y más allá de
las diferencias entre las fuerzas que nos encontramos hoy
aquí presentes, son las que se expresan en el programa del
Frente de Izquierda que hemos constituido,
el que ha sido un paso progresivo y ha sido bien recibido entre la
vanguardia estudiantil, obrera y de la izquierda.
Llamamos
entonces a votar el Frente de Izquierda levantando las
banderas de lucha de la clase obrera y de independencia de
clase de los trabajadores.
Y también las banderas democráticas como la libertad de
Romina Tejerina, la reivindicación del derecho al aborto
libre, seguro y gratuito, así como la exigencia de la
aparición con vida de Jorge Julio López y el castigo a los
responsables no solo materiales sino políticos de nuestro
compañero Carlos Fuentealba.
¡Vaya entonces desde aquí, repetimos, nuestro homenaje
socialista revolucionario a Carlos Fuentealba!
Buenas
noches a todos.
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