En el país, 16/06/08
 

 

 

 

 

 

El gobierno K y las entidades ruralistas están llevando el país al desastre

Una catástrofe amenaza a los trabajadores: crecen el
desabastecimiento, la inflación, la caída salarial,
los despidos y demás calamidades

¡Urge que la clase obrera salga a luchar
por sus reivindicaciones!

Nuevo mas, 16/06/08

Parece de novela pero es verdad: la pugna entre el gobierno K y las entidades agrarias lleva 95 días. Defienden intereses que más allá de bellas palabras están vinculados con sus propios bolsillos ¡Mientras tanto, los platos rotos los pagamos los trabajadores!

Una catástrofe nos amenaza: los bienes de consumo han aumentado de manera sideral; la inflación se está comiendo los aumentos salariales obtenidos en paritarias; conseguir trabajo empieza a ser más difícil y en muchos lugares se vienen despidos y suspensiones. Como si esto fuera poco, cada vez se nota más el desabastecimiento de los productos del consumo popular. Con toda justicia amplios sectores comienzan a hartarse con esta situación.

A los de arriba parece no importarles. La pelea entre los ruralistas y el gobierno K tiene en vilo al país. Hay una crisis de autoridad e institucional en ciernes. Se suceden golpes y contragolpes entre ambos bandos patronales sin interesarles un comino que nos estamos sumiendo en una espiral de crisis creciente.

Una pelea de tiburones

Los trabajadores tenemos cosas que aprender de esta crisis. Una importante es la tenacidad con la que se pelean ambos bandos por sus egoístas intereses: ¡con la misma firmeza la clase obrera debería defender los suyos propios!

Ha venido habiendo una confusión: cómo en un Boca River muchos creen que hay que hacerse hincha de uno u otro bando patronal. Nada más alejado de la realidad. Gane quien gane (campo o gobierno K) perderemos los trabajadores.

Es que la mayoría no termina de comprender lo que está en juego. Digámoslo sencillamente: se están peleando por la distribución, entre ellos, de una tajada del trabajo no pagado de los obreros rurales y urbanos. Somos los trabajadores (del campo y la ciudad) los que con nuestro esfuerzo producimos todas las riquezas. Lamentablemente, bajo un sistema capitalista como este, la mayor parte de nuestro trabajo se lo quedan los patrones, sean estos industriales, agrarios, de los servicios o el propio gobierno K.

Esto mismo es lo que pasa hoy en el campo argentino: mientras los propietarios agrarios se disfrazan de “piqueteros” cortando las rutas, los trabajadores rurales siguen produciendo y siendo explotados tranqueras adentro.

Lo propio ocurre con el gobierno K: se llena la boca acerca de la “distribución de la riqueza” mientras mantiene férreamente –de la mano de la CGT y la CTA- un techo salarial de miseria en el sólo beneficio de sus amigos patronales.

En el fragor de su pelea, a nadie le importa (patronales agrarias y gobierno K) ese millón y medio de asalariados rurales de los cuales cerca del 70% está en negro, en condiciones de trabajo de esclavitud laboral. ¡Si hasta todavía es común en el campo argentino el trabajo infantil, una rémora del siglo XIX!

Hay una falsa izquierda que vergonzosamente apoya a uno u otro bando patronal

A lo largo de toda esta crisis se ha generado una situación lamentable: campo y gobierno K han puesto sus intereses sobre la mesa. Mientras tanto, la clase trabajadora -atada de pies y manos por las burocracias sindicales- no ha podido salir a la lucha por sus propias reivindicaciones.

Para colmo, una parte considerable de la “izquierda” (Libres del Sur, el Partido Comunista, Vilma Ripol del MST y movimientos de desocupados como la CCC) ha venido cumpliendo un papel lamentable a lo largo de la crisis ayudando a la confusión general.

Enfeudados con el gobierno K o de la mano de los ricachones de la Sociedad Rural, han salido a defender y a legitimar intereses de uno u otro sector patronal en vez de poner en alto las banderas de la clase obrera.

No hay que confundirse: están sosteniendo intereses que no son los de los trabajadores. Una posición verdaderamente de izquierda y socialista solo puede partir de la absoluta independencia de ambos bandos patronales.

Por esto, reiteramos el llamado a los sectores sindicales independientes, intelectuales, organizaciones de desocupados y partidos de la izquierda que no se han alineado con uno u otro bando patronal a que de inmediato conformemos un polo de clase para intervenir de conjunto en esta crisis.

Salir a la lucha y preparar un paro general

Para los próximos días se están anunciando nuevos cortes de ruta, paros patronales, “marchas federales” y otros tantos actos de parte de las entidades agrarias como del gobierno K. La crisis de gobernabilidad podría profundizarse.

Es hora que la clase obrera les diga BASTA a ambos bandos patronales que están hundiendo el país: ¡hay que salir a la lucha y a las calles por las propias reivindicaciones de los trabajadores y el pueblo y por darle una salida obrera a la crisis!

Esta salida a la lucha de los trabajadores debería incluir la preparación de un paro general: ir discutiendo y organizándonos para poder imponérselo a una CGT y una CTA que lo único que vienen haciendo es cuidarle los intereses al gobierno y los distintos sectores patronales.

A estas urgentes tareas llamamos desde el nuevo MAS: a luchar por las reivindicaciones de nuestra clase, al tiempo que vamos organizando una medida contundente: una huelga general activa y con movilizaciones donde la clase trabajadora se haga ver en la escena nacional con sus propias reivindicaciones independientemente de ambos bandos patronales.

¡No al techo salarial K!

¡Aumentos salariales indexados acordes con al inflación!

¡Ningún despido ni suspensiones!

¡Control obrero y popular para frenar el desabastecimiento! ¡Inmediata expropiación de todo sector que desabastezca!

¡Abajo la ley de esclavitud laboral de los trabajadores rurales heredada de la dictadura militar!

¡Créditos baratos para los pequeños productores y las unidades familiares!

¡Expropiación de los campos mayores de 500 hectáreas y su puesta en producción bajo administración y / o control de los asalariados rurales!

¡Expropiación bajo control de los trabajadores de todas las grandes empresas de acopiadoras, exportadoras y productoras de insumos y medios de trabajo para la producción agraria!

¡Monopolio del comercio exterior bajo control de los trabajadores!