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Publicamos
esta nota aparecida en la Revista De Acá, días después
del fallecimiento de su autor, el compañero Ricardo,
trabajador del INIDEP y docente de la Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del
Plata. Esta nota es un importante aporte al conocimiento de
la problemática pesquera.
La
pesca y el modelo económico exportador-depredador
¿De
qué cambio habla la presidente?
Por
Ricardo G. Perrotta
Revista
De Acá, Año II, N°16, Mar del Plata, abril de 2008
La
actual presidenta mencionó en reiteradas ocasiones durante
la campaña electoral del 2007, que su futuro gobierno sería
la continuación de los cambios que se estaban
implementando, y acuñó la frase: "la continuidad del
cambio". ¿Ahora bien, a qué cambio se refería?
La
economía se basa en la exportación de materias primas sin
elaborar, que representan más del 80% del Producto Bruto
Interno (PBI); se da todo tipo de facilidades para que esto
ocurra, como es el caso de la minería y el petróleo. La
exportación de soja hoy constituye una de las bases de
nuestra economía, a tal punto que podemos decir que nos
hemos convertido en una republiqueta sojera.
En
el primer año de gestión del presidente Kirchner el
gobierno entregó 198.000.000 de dólares en concepto de
comisión al grupo de bancos encargado de mediar entre el
Gobierno y los acreedores privados de papeles de la deuda
externa, que representó un 0,8% de lo negociado. Mientras
que la comisión pagada por Cavallo-De la Rúa a los bancos
por el megacanje representaba un 0,5%, es decir, fueron
menos de 150.000.000 de dólares. Ese gobierno, fue el
gobierno constitucional que más ha pagado en concepto de
deuda externa: recordemos, entre otros pagos los 10.000
millones de dólares girados al FMI, suficiente dinero para
recuperar la empresa YPF. La concentración del capital es
otra de las características del sistema económico.
Las
500 grandes empresas no financieras generan más del 30% del
valor agregado de todo el país y venden casi el 80% del
total exportado. El segmento extranjero genera cerca del 91%
de las utilidades del medio millar de firmas más
importantes. Por otra parte, se sigue manteniendo el IVA al
21%, siendo que este impuesto es el más regresivo de todos
ya que grava con el mismo importe a un desocupado que a un
empresario. En marzo de 2007, el superávit fiscal fue de
1.485 millones de pesos, pero el servicio de la deuda insumió
1.190 millones de pesos, es decir el 80%, por lo tanto
quedaron 295 millones. Por otra parte, las provincias siguen
deficitarias y deben recurrir al aporte del tesoro nacional
y el gobierno subsidia a las empresas de transporte y energía.
El
Banco Central
sostiene el dólar "alto", mediante frecuentes
compras de esta divisa y para evitar un aumento del
circulante que genere más inflación (que el gobierno
quiere disimular mediante la intervención en el INDEC), se
emiten bonos (por un valor hasta el presente de unos 50.000
millones de dólares), con los que se compran los dólares.
Estos bonos generan intereses que habrá que pagar en algún
momento. La inflación según datos oficiales se ubicó en
el 2007 en 8,5%, mientras que los trabajadores del INDEC
agrupados en la Asociación de Trabajadores del Estado
(ATE), la sitúan entre el 22,3 y 26,2%, que en el caso de
alimentos y bebidas la situación es mucho peor, dado que
habrían aumentado entre 36,4 y 38, 4% por ciento.
Es
interesante mencionar que
los aumentos salariales se fijan en función del índice
de inflación, reconocer un valor menor al real, implica
favorecer a las empresas que así aumentarían en menos
porcentaje los salarios y pone en evidencia el carácter
patronal del actual gobierno. La renta actual de los
trabajadores en relación al PBI es de un 22%, en la década
de los 70 alcanzó el 59%.En Argentina, el 70% de la riqueza
se la queda el 12% de la población. Por todo esto, la reunión
de la presidente con la CGT a fines de enero de este año,
cerró un pacto que impida reclamos de los trabajadores,
eventuales protestas y pedidos de suba salariales.
La
pesca en Argentina
La
Argentina posee una extensa plataforma marítima unos 4.000
km de costa y una de las plataformas más grandes del mundo,
abarcando casi 1 millón de km2, con importantes recursos
pesqueros, tanto por su valor de mercado como su cantidad.
Sin embargo, muchas poblaciones marinas explotadas se hallan
actualmente fuera de los límites biológicos aceptables, o
bien se capturan en exceso o la pesquería está sostenida
fundamentalmente por individuos juveniles.
La
situación es especialmente grave en especies demersales,
como la merluza común (caída de biomasa, pesca sobre la
población de juveniles), la merluza negra (caída de
biomasa, pesca dirigida sobre juveniles), que ha llevado a
esta pesquería casi a desaparecer y la merluza austral (caída
de biomasa).
Otras
veces el manejo pesquero es caótico, como en el langostino,
que condujo a que más de 100 buques pararan durante gran
parte del año 2005 o el calamar que experimentó una brusca
caída en las capturas después de la zafra del 2004, aunque
tuvo una mejoría en el 2006. De mantenerse las tendencias
actuales, muchas de poblaciones disminuirán sus biomasas a
valores que harán que su explotación deje de ser económicamente
rentables, con los consiguientes problemas ambientales y pérdida
de puestos de trabajo, mientras los dueños de los barcos y
las fábricas habrán obtenido inmensas ganancias.
A
su vez, la capacidad pesquera de la flota supera con creces
la necesaria para llevar adelante una pesca de manera
sostenible. No obstante, las sucesivas resoluciones de la
autoridad nacional que establecen los cupos de captura no
son debidamente fundadas, lo que pone en duda su
objetividad. Algunos de los principales factores que definen
la actual situación del sector pesquero son:
•
Sobrepesca, no se administra el esfuerzo pesquero de manera
de lograr un equilibrio sostenible entre rendimientos biológicos
y extracción cuando se alcanzan los límites de explotación;
•
Controles laxos o ausentes.
•
Un Estado que favorece grupos económicos muy concentrados.
•
Exceso de capacidad de la flota.
•
Importantes estructura de extracción y procesamiento
industrial [sobrecapitalización]
•
Fuerte dependencia del mercado internacional.
•
Poca participación del mercado interno en el consumo de
productos del mar.
•
Cambios estructurales de gran importancia en los últimos 20
años.
•
Utilización de artes de pesca no reglamentarios.
•
Excesivo descarte, captura de juveniles.
•
Bajos salarios, principalmente del personal en tierra.
•
Permisos de pesca irrestrictos (son licencias que generan
derechos adquiridos, aquel barco que obtiene lícitamente un
permiso si no es por causa justificada no se le puede
revocar) y acceso a las áreas de pesca abierto.
El
caso de la pesquería de merluza (Merluccius hubbsi)
La
merluza es un ejemplo típico de destrucción de un recurso
mediante una explotación basada en la mera acción
extractiva. A principios de la década de los noventa, la
merluza se encontraba en el tope de su explotación. No
obstante, a partir del año 1996 se otorgaron permisos de
pesca indiscriminados y se incorporaron 70 buques factorías-congeladores
europeos, con lo que la capacidad de pesca aumentó en un
150%.
Todo
esto condujo a que a partir de 1997, fuera imposible para
las autoridades, ocultar,
negar o minimizar la situación crítica en que se
encontraba la pesquería, obligándolos a adoptar algunas
medidas para proteger el recurso. Por ejemplo, declarar por
parte del Congreso de la Nación en emergencia a la Merluza
por un año, el establecimiento frente a las costas patagónicas
de Chubut de vedas temporales, con el objeto de proteger a
los juveniles y confinar a la flota congeladora al sur del
paralelo 48º.
Sin
embargo, las empresas operadoras de los buques factorías-congeladores
-principalmente de origen español- presentaron medidas
cautelares en los juzgados patagónicos de Rawson, Ushuaia y
Viedma, obteniendo dictámenes favorables que les
permitieron violar legalmente las medidas de protección
tomadas. Así a principios de la década de los 90 se
capturaban alrededor de 400.000 toneladas mientras que en
los últimos años de esa década y principios de la
siguiente, la captura se duplicó.
El
descarte llegó a más de 200.000 toneladas y lo que queda
de este recurso se asienta en ejemplares juveniles, que a
partir del año 2002 sostienen la pesquería. En 2004 más
del 70% de la mortalidad por pesca se ejercía sobre el
grupo de edad 2 (edad de primera madurez alrededor de dos años).
Esta situación ubica a la merluza argentina en la peligrosa
posición de estar en sobrepesca de reclutamiento, antesala
del agotamiento del recurso.
Mientras
tanto, continúa el deficiente sistema de controles,
que posibilita la captura de juveniles y el ingreso de
barcos en las zonas de veda
y de deficientes estadísticas pesqueras; a estas
irregularidades se suman las resoluciones de la autoridad de
aplicación (Subsecretaria de Pesca y Acuicultura de la Nación,
SPyA)), sin las debidas fundamentaciones, que determinan los
cupos de captura y los mecanismo de transferencias
"irregulares" de permisos de pesca consistente en
que un buque va a desguace
le transfiere su permiso de pesca a otro con una
mayor capacidad de captura. Todos éstos mecanismos permiten
el incremento del esfuerzo de pesca y de la captura anual de
merluza por sobre los límites biológicamente aceptables.
La resolución 14/2007 de la SPyA
establece un nuevo ordenamiento en la pesca de la
merluza y reconoce su estado critico y que "Que no
obstante ello, es imprescindible mantener el criterio de
contemplar las situaciones de crisis social que pudieran
atravesar las provincias con litoral marítimo".
La
resolución 65/07 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos de la Nación (SAGPyA) distribuyó los
cupos de merluza para este año, con vigencia desde el 1 de
enero de 2008 y por cinco años, es decir, hasta el 31 de
diciembre de 2012. La autoridad de aplicación estableció
un sistema de cupos vinculados a un porcentaje de la Captura
Máxima Permisible (CMP) y no a una cantidad prefijada de
toneladas, como se había hecho en años anteriores. Según
el porcentaje que le corresponde a cada buque, y sobre la
base de las diferentes CMPs que se vayan fijando para estos
cinco años, se calculará la cantidad de toneladas que se
le permitirá pescar a cada barco. La resolución establece
una fuerte reducción en la cantidad de toneladas de merluza
que se autoriza capturar, ya que se fija una CMP para este año
de 270 mil toneladas contra las 340 mil asignadas para 2007.
De este total corresponden 207 mil toneladas al stock sur y
63 mil toneladas al stock norte. También se refiere a
paradas biológicas de la flota y otras medidas restrictivas
del esfuerzo de pesca.
Recientes
conflictos
Cuando
aún no se acallaban los ecos de la justa protesta de los
trabajadores de la pesca en Puerto Deseado (a 2.100 km al
sur de la capital Buenos Aires), el lunes 16 de julio de
2007 se instaló
en el principal puerto pesquero argentino, Mar del Plata,
una rebelión obrera protagonizada por el sector más
explotado de la pesca marplatense: los trabajadores de
tierra (fileteros, peones y envasadoras, entre otros).
La
lucha tuvo la consigna de un salario garantizado mensual de
980 pesos y 8
horas diarias de trabajo. El conflicto puso en evidencia
todas las complicidades del sistema pesquero (empresarios y
gobiernos, nacional, provincial y municipal), desde la
entrega de los recursos pesqueros a las grandes empresas del
sector hasta tolerar el trabajo no registrado, las
condiciones de trabajo de semi-esclavitud, salarios
miserables (no alcanzan el 15% de los costos totales de las
empresas) y la evasión de impuestos.
Después
de fatigosas negociaciones y amenazas de liberar los accesos
por medio de las fuerzas policiales el miércoles 1 de
agosto. Se llega al siguiente acuerdo: se establece el plazo
a 100 días corridos para efectivizar el blanqueo de todos
los trabajadores; se estableció un salario mínimo de $800;
las negociaciones se darían en torno al convenio 161-171/75
(garantía horaria, jornadas laborales de 8 hs.) y no incluía
una cláusula de paz social. La propuesta fue percibida por
los trabajadores como un triunfo. Sin embargo, casi
inmediatamente de firmado el acuerdo volvieron los
conflictos frente a las plantas ante el incumplimiento de
los empresarios de comenzar a registrar a los trabajadores.
Y hoy, ante la reducción de la CMP de 2008 respecto de
2007, el gobierno nada dice acerca de qué pasará con los
trabajadores ante la falta de materia prima.
Una
lucha de todos
Esta
situación hace que las perspectivas para 2008 no sean nada
positivas para los trabajadores. Ya se anunció una captura
máxima de 270 mil toneladas
de merluza para este año, lo que implica una reducción de
20% respecto a 2007. Sin embargo, esta rebaja no alcanzaría
para recomponer (dado el estado crítico en el que se
encuentra) el principal recurso pesquero, es decir, la
merluza. Es interesante mencionar que el 90% de las
exportaciones del distrito de General Pueyrredón proviene
de la pesca.
Por
eso creemos que la solución tiene que incluir:
1)
El conocimiento del estado real del recurso a través de
hacer públicos los informes del Instituto Nacional de
Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) que hoy se
mantienen ocultos;
2)
Abrir los libros de las empresas pesqueras para conocer las
reales ganancias de estos pulpos, como los cinco grupos
(Moscuzza, Valastro, Solimeno, Barillari y Di Leva) que
hegemonizan el negocio de la pesca marplatense. Si bien
estos grupos tienen su origen en Mar del Plata, hoy son
grupos integrados, que incluyen alianzas con empresas
europeas y controlan barcos fresqueros y congeladores. La
mayoría cuenta
con plantas en tierra. También exportan, y su principal
destino es España. Hay 14 empresas de capitales ibéricos:
Pescargen, Viera, Arbumasa, Pesca Austral, Pescapuerta,
Ibermar, Pereira, Iberconsa, Pesquera Santa Cruz, Argenova,
Congeladores Patagónicos, Empesur, Percargen Deseado y
Conarpesa.
3)
Sacar de servicio los barcos congeladores y elaborar todo el
pescado en tierra.
4)
En cuanto a los permisos irregulares de pesca tener en
cuenta a la Comisión Revisora de Expedientes de Permisos de
Pesca, que funcionó en la Facultad de Derecho de la
Universidad Nacional de Buenos Aires.
5)
Exigir el cumplimiento del convenio 161/75, con la
modificación de 6 horas de trabajo (reconocimiento de
trabajo insalubre).
6)
Manejo del recurso pesquero por todos los sectores de
trabajadores involucrados: embarcados, fileteros, científicos
y técnicos.
7)
Garantizar la continuidad salarial para los trabajadores,
con un salario superior a la canasta familiar, en caso de
ser necesario el establecimiento de vedas a la pesca u otras
paradas biológicas.
8)
Crear una empresa estatal de pesca que concentre los
desembarques y haga un seguimiento de la materia prima.
9)
Las exportaciones deben quedar supeditadas al abastecimiento
del mercado interno a precios controlados.
10)
Mayores retenciones a las exportaciones. Hoy son apenas del
10% para la materia prima sin elaborar y 5% para la
elaborada. Por último, la crisis deben pagarla los
empresarios, que son quienes se quedaron con grandes
ganancias mediante la superexplotación de los trabajadores
la apropiación de los recursos pesqueros de todos
los argentinos.
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