En el país
 

 

 

 

 

 

Comunicado de la Comisión Política del MAS, 04/04/07

Razones por las que no salió el acuerdo entre el PTS
y el MAS para las elecciones de Capital Federal

Como es sabido hoy miércoles 4 de abril vencía el último plazo para presentar frentes electorales en la capital. Lamentablemente, a último momento luego de arduas discusiones que llevaron todo el fin de semana, no se puedo concretar una alianza electoral entre nuestro partido –el Movimiento al Socialismo– y el PTS.

Las razones son bastante claras y abarcan a tres aspectos:

a) Por un lado, aspectos políticos: como se podrá ver en los textos que adjuntamos, existe con los compañeros del PTS una diferencia básica de ubicación respecto de la actual coyuntura política y el tipo de campaña electoral que hay que hacer en la ciudad. Al modo de ver de los compañeros, se trata de hacer una campaña demasiado circunscripta a la propia Ciudad, con ejes como si se tratase de corrientes políticas con cierto peso electoral de masas que fuéramos a disputar con Macri, Telerman o Filmus...

Por el contrario, a nuestro modo de ver, se trata más bien de hacer una campaña “nacionalizada” donde el eje sea darle duro al gobierno de Nestor Kirchner y ser los más intransigentes defensores de los duros conflictos obreros y de trabajadores que se ha venido armando en las últimas semanas dando la tónica a la actual coyuntura.

b) En segundo lugar, está la cuestión del eje “democrático”: Con los compañeros acordamos en que la pelea por la aparición de Jorge Julio López es de inmensa actualidad y debe tener un lugar destacado y central en cualquier campaña electoral. Sin embargo, inexplicablemente, los compañeros están empecinados en que la pelea por el progreso de la causa de la Triple A no tendría ninguna importancia o sería algo meramente “propagandístico”... Esto –que nos parece una aberración política- se puede ver en los mismos documentos políticos presentados al debate por el PTS y en la ausencia de todo peso en los mismos de esta cuestión.

c) Pero a estos problemas políticos se le agregaron los clásicos de los cargos. Desde el nuevo MAS partimos de reconocerles a los compañeros del PTS su mayor peso militante en la Ciudad y, por tanto, de que considerábamos indiscutible que ellos debían encabezar la candidatura a Intendente. Luego de esto planteamos (y no nos movimos de ahí) que de ese punto en más el acuerdo debía ser estrictamente paritario y que cada corriente debía tener la potestad de determinar los candidatos que creyera conveniente, esto más allá de aceptar opiniones de la otra. Los compañeros del PTS marcados por el ya conocido (entre las corrientes de la izquierda revolucionaria) síndrome de la autoproclamación querían el “oro y el moro”: es decir, no respetar un acuerdo paritario sino uno en el que la hegemonía de ellos fuera “visible” llegando incluso al ridículo de pretender determinar cuáles podrían ser los candidatos de nuestro partido y cuáles no.

Demás está decir que desde el vamos rechazamos estas pretensiones tajantemente. Lo ridículo del caso es que estamos hablando de corrientes valiosas, como el PTS y el MAS, pero de vanguardia; y en un contexto, además, donde las elecciones de Capital se presentan repletas de mediaciones centroizquierdistas y en una coyuntura reeleccionista del gobierno de Néstor Kirchner. O sea, un escenario que no se presenta como el más favorable desde el punto de vista electoral para la izquierda revolucionaria.

Presentamos entonces a continuación los textos que estuvieron en debate entre el PTS y el MAS, para que cada compañero se pueda formar su propia opinión.


Texto propuesto por el PTS:

Declaración del Frente Socialista y de los Trabajadores PTS-MAS

Telerman, Filmus y Macri: los candidatos de los empresarios

Tanto Macri, el candidato de la derecha empresarial, como Telerman y Filmus, a los que los medios presentan como “progresistas” defienden los mismos intereses. Hoy van en listas separadas pero a nadie se asombraría si mañana los encuentra compartiendo “espacios políticos comunes” a ellos mismos o a quienes los apoyan desde las listas de legisladores. De hecho, la Legislatura local podría ser considerada como la “capital nacional de la borocotización”. Todos ellos defienden una ciudad donde los que se benefician son la banca, las grandes constructoras, los pulpos inmobiliarios, los empresarios inescrupulosos que provocaron Cromagnon, las privatizadas…En fin, los distintos grupos capitalistas que concentran los recursos de una ciudad que a la vez es la más rica y la más desigual del país. Una ciudad que vive un “boom” inmobiliario pero donde hay un déficit habitacional que afecta a más de un 20% de la población (unas 500.000 personas), con 150.000 habitando en villas miseria y el crecimiento permanente de los que viven en condiciones aún más precarias en los asentamientos, de los que la incendiada Villa Cartón no es más que un ejemplo de los 24 que se instalaron en los últimos cinco años. Donde para un trabajador pagar un alquiler es cada vez más difícil, y ni hablar de tener una vivienda propia. Una ciudad donde el trabajo “en negro” es moneda corriente, no sólo entre los trabajadores textiles inmigrantes explotados en condiciones de semi-esclavitud en multitud de talleres, en los jóvenes de los “call centers”, en los supermercados, en el turismo, en el espectáculo o entre las trabajadoras domésticas, sino también en el propio estado porteño, que cuenta con 14.000 trabajadores contratados, pasantes y distintas modalidades de precarización. Una ciudad donde los servicios públicos siguen en manos de las privatizadas y son cada vez más desastrozos, como mostró el corte de luz del domingo 26 de marzo, que fue respondido con la realización de decenas de piquetes por los vecinos afectados. Una ciudad donde a pesar de los millonarios recursos existentes la situación de la salud pública es catastrófica. Donde debido a la inescrupulosidad empresarial y a la complicidad y desidia gubernamentales nadie puede sorprenderse si ocurre mañana un nuevo Cromagnon.

La ciudad del 19 y 20 de diciembre y de las luchas obreras y populares

Pero Buenos Aires no es sólo la ciudad de los arribistas y los grandes negocios capitalistas, donde los ricos, las capas altas de la clase media y los turistas disfrutan y hacen alarde consumista mientras miles duermen en las calles o en los asentamientos precarios sino también aquella que fue escenario de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 y de múltiples luchas protagonizadas por sus trabajadores y sectores populares. Es la ciudad donde los trabajadores del subte, con su cuerpo de delegados, conquistaron las 6 horas y terminar prácticamente con las tercerizaciones. Donde la lucha del Hospital Garrahan planteó la necesidad de un salario equivalente a la canasta familiar para toda la clase trabajadora. Donde la larga pelea del Hospital Francés contra el vaciamiento de sus patrones y la complicidad gubernamental puso sobre el tapete la necesidad de la nacionalización bajo administración de trabajadores y médicos del sistema hospitalario. Donde los precarios del gobierno de la ciudad se organizan y luchan contra el trabajo “en negro”. Donde los contratistas telefónicos enfrentan las tercerizaciones y son apoyados por sus compañeros de Telefónica y Telecom. Donde los aeronáuticos enfrentan la prepotencia de las patronales de Aerolíneas y LAN. Donde los trabajadores inmigrantes enfrentan la esclavitud de los talleres textiles. Donde los trabajadores de los grandes multimedios enfrentan recurrentemente a sus patronales, como ha ocurrido recientemente en Perfil. Donde los trabajadores del INDEC luchan contra la grotesta intervención gubernamental. Donde los estudiantes de la UBA enfrentan a las camarillas profesorales. Es la ciudad donde miles volvimos a llenar la Plaza de Mayo este 24 de marzo para exigir la cárcel para todos los genocidas y la aparición con vida de Julio López.

Contra el gobierno de Kirchner y todas las variantes patronales

El PTS y el MAS concretamos un acuerdo electoral en defensa de la independencia de clase ante los partidos patronales, y para ayudar a elevar la actual lucha reivindicativa de los trabajadores a la lucha política, sin depositar ninguna confianza en los mecanismos de esta democracia patronal. Nuestro Frente no sólo se opone a los candidatos patronales en la ciudad sino tambén a un gobierno nacional, como el de Kirchner, que ha favorecido los intereses de los grandes grupos capitalistas y ha permitido el reciclamiento de gran parte de los políticos “noventistas” del PJ y la UCR que fueron repudiados con el “que se vayan todos”. Un gobierno que está al servicio de Techint, Repsol, y las grandes exportadoras del complejo agroindustrial. Que habla en los discursos contra la política “de los noventa” pero mantuvo las privatizaciones y continuó con el pago de la deuda externa. Donde, a pesar de cuatro años de fuerte crecimiento económico, los salarios promedio siguen un 10% por debajo de lo que estaban en el 2001 y la precarización laboral alcanza a un  43% de los trabajadores. Es el gobierno que posa junto a Chávez pero que junto con Lula, Tabaré y Bachelet manda tropas a cuidarle las espaldas a Bush en Haití y utiliza la causa AMIA para favorecer los aprietes de los yankis contra Irán. Este Frente plantea la necesidad de construir una verdadera oposición de clase, obrera y socialista, contra el gobierno de Kirchner y las distintas variantes patronales.

¡Cárcel a todos los genocidas de la dictadura y a los asesinos de la Triple A! ¡Exigimos al gobierno aparición con vida de Julio López!

Kirchner sostiene que quiere terminar con la impunidad de los represores del proceso. Pero bajo su gobierno el 95% o más de los genocidas sigue impune. Hay sólo 2 condenados y están en prisión preventiva tan sólo 256 represores cuando está comprobada la existencia de casi 500 centros cladestinos de detención. Siguen en funciones miles de policías, militares y espías de la SIDE que sirvieron bajo la dictadura, amén de multitud de sus cómplices civiles y de alrededor de 400 jueces procesistas altualmente en ejercicio de su actividad. ¿Cómo entonces extrañarnos que a más de seis meses Jorge Julio López no aparezca si es entre quienes supuestamente lo están buscando que hay que buscar a los perpetradores de su desaparición?

Por los intereses de clase que defiende, los de los mismos grupos económicos que orquestaron el golpe, su objetivo el objetivo de este gobierno la preservación del aparato represivo del estado capitalista, al que busca hacer más presentable juzgando sólo algunos casos emblemáticos. Es un gobierno que sostiene a las policías del “gatillo fácil” y que no ha vacilado en recurrir a la represión contra las luchas populares, criminalizando a los luchadores y llegando a la militarización de Las Heras, donde en represalia a la lucha de los petroleros hay hoy seis presos políticos y la Gendarmería se mantiene en resguardo de los intereses de las empresas petroleras. Que hoy pretende atacar a los docentes en lucha en Santa Cruz y Salta, al igual que el derechista Sobisch lo hace en Neuquén. Es el gobierno que cobija a quienes en los setenta, como gran parte de la burocracia sindical y del aparato del PJ, organizaron bajo los gobiernos de Perón e Isabel las bandas fascistas de la Triple A, desatando un terrorismo de estado contra la vanguardia y popular que luego se multiplicaría con la dictadura genocida. Reivindicamos el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia que viene promoviendo la lucha por la aparición con vida de Julio López en forma independiente del gobierno, y levantamos: Nulidad inmediata de los indultos a los genocidas. Juicio, castigo,  cárcel efectiva, común y perpetua para todos; Juicio y castigo a Isabel Perón y demás responsables políticos y materiales de la Triple A; Libertad a los presos políticos / Desprocesamiento a los luchadores obreros y populares / No a las leyes antiterroristas; Castigo a los responsables de la masacre de Cromagnon.

Un programa de demandas obreras y populares

Levantamos reivindicaciones obreras como la lucha por aumento de salarios al nivel de la canasta familiar ($ 2400), la reducción de la jornada laboral a 6 horas para garantizar trabajo para todos y un subsidio universal a los desocupados de $1500; el pase a planta permanente de los contratados, pasantes y trabajadores en negro y la derogación de todas las leyes y decretos de flexibilización laboral; el no pago de la deuda externa para aumentar los presupuestos de salud y educación y promover un plan de obras públicas bajo control de los trabajadores, en particular un plan urgente de viviendas populares; la expropiación definitiva de todas las fábricas recuperadas; el apoyo a todos los trabajadores en lucha; la estatización definitiva bajo administración de trabajadores y médicos del Hospital Francés; por echar a la intervenciòn en el INDEC e imponer un directorio de trabajadores y técnicos; por la necesidad de la coordinación entre los sectores en lucha y las organizaciones obreras combativas con los métodos de la democracia obrera; la unidad de clase entre ocupados y desocupados; la necesidad de recuperar las comisiones internas, cuerpos de delegados y sindicatos, derrotando a la burocracia sindical. Una burocracia que deja aisladas las luchas en curso, como las de los docentes de Santa Cruz, Salta y Neuquén; y que pacta con el gobierno y las patronales un “techo salarial” de un 15% para los trabajadores “en blanco”, mientras los desocupados y precarios son librados a su suerte.

Peleamos por expropiar a los privatizadores y poner bajo administración obrera y de los usuarios la electricidad, el servicio de agua, el gas o el transporte que manejan los capitalistas para su beneficio, como es el caso del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires. Luchamos por una reforma urbana que, sobre la base de la confiscación de las grandes propiedades y un plan de construcción de vivienda controlado por los trabajadores de la construcción, pueda asegurar el techo para los que no lo tienen.

Impulsamos también la lucha democrática para terminar con la impunidad de los asesinos de gatillo fácil y reclamamos el derecho al aborto seguro, libre y gratuito así como la libertad inmediata a Romina Tejerína.

¡Por la ruptura con los partidos y políticos patronales! ¡Por un gran partido de la clase trabajadora!

En esta elección, la llamada “centroizquierda” se ha fragmentado mayoritariamente en el apoyo a Telerman y Filmus. El ARI de Elisa Carrió, por su parte, está aún a la derecha del gobierno. Y de Claudio Lozano no podemos olvidar que él mismo salió diputado apoyando la candidatura de Aníbal Ibarra. En la izquierda, el MST de Vilma Ripoll viene profundizando un claro giro hacia posiciones centroizquierdistas, alejadas de toda perspectiva clasista y socialista. Concurrió acríticamente al acto montado por el gobierno para recibir a Hugo Chávez en Ferro donde se elogió a Kirchner y se impidió siquiera desaprobar con silbidos la reivindicación al presidente. Incluso está negociando un frente en la provincia de Buenos Aires con el Partido Comunista, uno de cuyos exponentes tradicionales, Carlos Heller, va como vicejefe de Filmus. Y su candidata en la ciudad, Patricia Walsh, mantiene un coqueteo permanente con Elisa Carrió. El Partido Obrero, por su parte, al que tanto el PTS como el MAS venimos llamando desde hace meses a conformar un frente común, se niega a unir a las fuerzas de la izquierda clasista, haciendo con ello el juego a los sectores conciliadores.

Nuestro Frente pelea por expresar en el terreno electoral lo mejor y más avanzado de los procesos de recomposición de los trabajadores y de una nueva generación obrera.

Luchamos por la independencia política de la clase obrera, señalando la necesidad que los trabajadores construyamos un gran partido de la clase trabajadora, para luchar por un gobierno de los trabajadores y por una sociedad socialista.

¡Por la derrota del imperialismo!

Estamos por la derrota del imperialismo en Irak y en todo Medio Oriente. Decimos bien fuerte: ¡Fuera ingleses de Malvinas, Fuera yankis de América Latina! Decimos con claridad que sólo la clase trabajadora puede llevar hasta el final la pelea contra la dominación imperialista. Por ello afirmamos que no puede depositarse ninguna confianza en que esta tarea será llevada adelante por gobiernos con retórica antimperialista como los de Hugo Chávez o Evo Morales, oponiéndonos a la subordinación política a los mismos que hoy practica parte de la izquierda. En Venezuela, lejos de cualquier “socialismo” siguen siendo los grandes empresarios los que se quedan con los réditos de la cuantiosa renta petrolera. Las “nacionalizaciones” realizadas por su gobierno fueron en realidad recompra de empresas a precios de mercado, realizadas en conciliación con los intereses de las multinacionales. En Bolivia, a más de un año de instalado el nuevo gobierno, las “nacionalizaciones” de los hidrocarburos también fueron pactadas con las multinacionales, que seguirán haciendo grandes negocios con el gas, mientras la gran mayoría de la población sigue sin acceso a este recurso energético de primera necesidad, las tierras siguen en manos de los latifundistas y la clase obrera sufriendo condiciones brutales de explotación. Sostenemos que frente a estos gobiernos, así como los defendemos en caso de agresión imperialista, es preciso mantener una completa independencia política por parte de la clase trabajadora y luchar en esos países y toda América Latina por la nacionalización sin pago y bajo administración obrera de todos los recursos estratégicos y por gobiernos obreros y campesinos. Nos oponemos por ello a la participación en el Partido Socialista Unido de Venezuela que promueve Chávez y llamamos en cambio a dar pasos en la construcción en ese país de un Partido Obrero Independiente.

Todas estas reivindicaciones llevan al enfrentamiento con el gobierno, el régimen y el estado capitalista, y a promover la unidad con los trabajadores y pueblos oprimidos de América Latina y el mundo. Su resolución definitiva y duradera sólo será posible con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que impulse la lucha internacionalista de la clase obrera para lograr la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina.


Correcciones propuestas por el MAS
(Van indicadas en color)

Declaración del Frente Socialista y de los Trabajadores PTS-MAS

1- Contra el gobierno de Kirchner y todas las variantes patronales

El PTS y el MAS concretamos un acuerdo electoral en defensa de la independencia de clase ante los partidos patronales, y para ayudar a elevar la actual lucha reivindicativa de los trabajadores a la lucha política, sin depositar ninguna confianza en los mecanismos de esta democracia patronal. Nuestro Frente no sólo se opone a los candidatos patronales en la ciudad sino también a un gobierno nacional, como el de Kirchner, que presentándose como “progresista”  no ha hecho más que favorecer los intereses de los grandes grupos capitalistas y ha permitido el reciclamiento de gran parte de los políticos “noventistas” del PJ y la UCR que fueron repudiados con el “que se vayan todos”. Un gobierno que está al servicio de Techint, Repsol, y las grandes exportadoras del complejo agroindustrial. Que habla en los discursos contra la política “de los noventa” pero mantuvo las privatizaciones y continuó con el pago de la deuda externa. Donde, a pesar de cuatro años de fuerte crecimiento económico, los salarios promedio siguen un 10% por debajo de lo que estaban en el 2001 y la precarización laboral alcanza a un  43% de los trabajadores. Es el gobierno que posa junto a Chávez pero que, al mismo tiempo, junto con Lula, Tabaré y Bachelet, manda tropas a cuidarle las espaldas a Bush en Haití y utiliza la causa AMIA para favorecer los aprietes de los yankis contra Irán. Este Frente plantea la necesidad de construir una verdadera oposición de clase, obrera y socialista, contra el gobierno de Kirchner y las distintas variantes patronales.

2- ¡Todo el apoyo a las luchas obreras en curso contra el techo salarial y la esclavitud laboral K.
Estamos con los obreros de Fate y los docentes del interior del país!

En el marco anterior, la coyuntura está marcada por duras luchas salariales y contra la esclavitud laboral de parte importante sectores obreros y de trabajadores. No hay terreno donde el verdadero carácter patronal del gobierno K no desnude más que frente a las luchas obreras: Ahí está el caso de la virtual “militarización” en la provincia de Santa Cruz ante el justo reclamos de los docentes que siguen con un vergonzoso básico de 160$: ni más ni menos que un miserable Plan Trabajar. Y a pesar de la traición de las burocracias del CTERA nacional y el SUTEBA de la Provincia de Buenos Aires, a los docentes cruceños se le suman los de Neuquén, Salta y otras tantas provincias en dura lucha contra el techo salarial y por aumentos al básico.

Pero no se trata solo de docentes y estatales. Desde las entrañas de la propia clase obrera industrial y en directa contradicción con Hugo Moyano y la CGT, comienzan a entrar en escena contingentes obreros de importancia como es el caso de los trabajadores de FATE (patronal “nacional” amiga del gobierno K) y del gremio del neumático en su conjunto contra la miseria salarial y condiciones de trabajo realmente esclavistas.

La izquierda clasista y revolucionaria no tiene otra tarea más importante en la actual coyuntura que contribuir al triunfo de estas peleas que pueden llegar a poner en cuestión el techo salarial K más de conjunto y esta misma coyuntura donde el gobierno pretende encaminarse sin complicaciones hacia su reelección y la reafirmación del actual “modelo” de economía exportadora sobre la miseria y la esclavitud laboral de los que tienen trabajo.

En estas condiciones, levantamos reivindicaciones obreras como la lucha por aumento de salarios al nivel de la canasta familiar ($ 2400 al básico), la reducción de la jornada laboral a 6 horas para garantizar trabajo para todos y un subsidio universal a los desocupados de $1500; el pase a planta permanente de los contratados, pasantes y trabajadores en negro y la derogación de todas las leyes y decretos de flexibilización laboral; el no pago de la deuda externa para aumentar los presupuestos de salud y educación y promover un plan de obras públicas bajo control de los trabajadores, en particular un plan urgente de viviendas populares; la expropiación definitiva de todas las fábricas recuperadas; el apoyo a todos los trabajadores en lucha; la estatización definitiva bajo administración de trabajadores y médicos del Hospital Francés; por echar a la intervención en el INDEC e imponer un directorio de trabajadores y técnicos; por la necesidad de la coordinación entre los sectores en lucha y las organizaciones obreras combativas con los métodos de la democracia obrera; la unidad de clase entre ocupados y desocupados; la necesidad de recuperar las comisiones internas, cuerpos de delegados y sindicatos, derrotando a la burocracia sindical. Una burocracia que como la de la CTA deja aisladas las luchas en curso, como las de los docentes de Santa Cruz, Salta y Neuquén; o que como la CGT de Moyano pacta con el gobierno y las patronales un “techo salarial” de un 15% para los trabajadores “en blanco”, mientras los desocupados y precarios son librados a su suerte.

Peleamos por la expropiación sin pago ni indemnización de todas las empresas extractivas (en primer lugar a la YPF-Repsol) y de las grandes industrias y de servicios que se declaren en crisis y su puesta a funcionar bajo administración y/ o control obrero, siguiendo el reciente ejemplo del Hospital Francés.

En la ciudad de Buenos Aires planteamos lo propio para las privatizadas de servicios de agua, el gas o el transporte que manejan los capitalistas para su beneficio, como es el caso del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires. Luchamos por una reforma urbana que, sobre la base de la confiscación de las grandes propiedades y un plan de construcción de vivienda controlado por los trabajadores de la construcción, pueda asegurar el techo para los que no lo tienen.

3- ¡Cárcel a todos los genocidas de la dictadura y a los asesinos de la Triple A! ¡Exigimos al gobierno aparición con vida de Julio López, al tiempo que no dejamos de señalar su responsabilidad política en que este siga desaparecido! ¡Libertad ya a Romina Tejerina!

Kirchner sostiene que quiere terminar con la impunidad de los represores del proceso. Pero bajo su gobierno el 95% o más de los genocidas siguen impunes. Hay sólo 2 condenados y están en prisión preventiva tan sólo 256 represores cuando está comprobada la existencia de casi 500 centros clandestinos de detención. Siguen en funciones miles de policías, militares y espías de la SIDE que sirvieron bajo la dictadura, amén de multitud de sus cómplices civiles y de alrededor de 400 jueces procesistas altualmente en ejercicio de su actividad. ¿Cómo entonces extrañarnos que a más de seis meses Jorge Julio López no aparezca si es entre quienes supuestamente lo están buscando que hay que buscar a los perpetradores de su desaparición, si el gobierno perdió un tiempo precioso lanzando por semanas (junto a Hebe de Bonafini) la encubridora campaña de que Lopez estaba en “la casa de su tía”?

Por los intereses de clase que defiende, los de los mismos grupos económicos que orquestaron el golpe, es objetivo de este gobierno la preservación del aparato represivo del estado capitalista, al que busca hacer más presentable juzgando sólo algunos casos emblemáticos. Es un gobierno que sostiene a las policías del “gatillo fácil” y que no ha vacilado en recurrir a la represión contra las luchas populares, criminalizando a los luchadores y llegando a la militarización de Las Heras, donde en represalia a la lucha de los petroleros hay hoy seis presos políticos y la Gendarmería se mantiene en resguardo de los intereses de las empresas petroleras. Que hoy pretende atacar a los docentes en lucha en Santa Cruz y Salta, al igual que el derechista Sobisch lo hace en Neuquén o Romero en Salta.

En este marco, y como subproducto del cuestionamiento que ha implicado el “que se vayan todos” del 2001, es que en los últimos meses ha vuelto a saltar a la palestra la causa por los asesinatos de la Triple A. Existe un amplio arco que va desde el gobierno K, partidos patronales, los empresarios, la burocracia de la CGT e incluso sectores de “izquierda” que están mancomunados de hecho para que esta causa no avance, para que no se rompa el pacto de impunidad que viene desde la década del ’80 para cubrir con el olvido los casi 2000 asesinatos de la vanguardia obrera y estudiantil perpetrados bajo los gobierno de Perón e Isabel. Indicador de esto fue el cartel del gremio de la Fraternidad “no jodan con Perón” y las “preocupaciones” por las derivaciones que esta causa podría tener llevadas por Moyano ante el mismo Kirchner. Es entonces una obligación de las corrientes de la izquierda independiente y revolucionarias el luchar porque esta causa y el enjuiciamiento a Isabel Perón y demás responsables políticos y materiales de estos asesinatos den con sus huesos en la carcel. Lo mismo que se debe levantar la bandera de los compañeros asesinados de la tradición del trotskismo en nuestro país como es el caso de los compañeros del PST independientemente de la consideración que podamos tener acerca de la justeza o no de sus políticas.

Reivindicamos el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia que viene promoviendo la lucha por la aparición con vida de Julio López en forma independiente del gobierno, y levantamos: Nulidad inmediata de los indultos a los genocidas. Juicio, castigo,  cárcel efectiva, común y perpetua para todos; Juicio y castigo a Isabel Perón y demás responsables políticos y materiales de la Triple A; Libertad a los presos políticos / Desprocesamiento a los luchadores obreros y populares / No a las leyes antiterroristas; Castigo a los responsables de la masacre de Cromagnon.

Impulsamos también la lucha democrática para terminar con la impunidad de los asesinos de gatillo fácil y reclamamos el derecho al aborto seguro, libre y gratuito así como la libertad inmediata a Romina Tejerína.

4- Telerman, Filmus y Macri: los candidatos de los empresarios

Tanto Macri, el candidato de la derecha empresarial, como Telerman y Filmus, a los que los medios presentan como “progresistas” defienden los mismos intereses. Hoy van en listas separadas pero a nadie se asombraría si mañana los encuentra compartiendo “espacios políticos comunes” a ellos mismos o a quienes los apoyan desde las listas de legisladores. De hecho, la Legislatura local podría ser considerada como la “capital nacional de la borocotización”. Todos ellos defienden una ciudad donde los que se benefician son la banca, las grandes constructoras, los pulpos inmobiliarios, los empresarios inescrupulosos que provocaron Cromagnon, las privatizadas…En fin, los distintos grupos capitalistas que concentran los recursos de una ciudad que a la vez es la más rica y la más desigual del país. Una ciudad que vive un “boom” inmobiliario pero donde hay un déficit habitacional que afecta a más de un 20% de la población (unas 500.000 personas), con 150.000 habitando en villas miseria y el crecimiento permanente de los que viven en condiciones aún más precarias en los asentamientos, de los que la incendiada Villa Cartón no es más que un ejemplo de los 24 que se instalaron en los últimos cinco años. Donde para un trabajador pagar un alquiler es cada vez más difícil, y ni hablar de tener una vivienda propia. Una ciudad donde el trabajo “en negro” es moneda corriente, no sólo entre los trabajadores textiles inmigrantes explotados en condiciones de semi-esclavitud en multitud de talleres, en los jóvenes de los “call centers”, en los supermercados, en el turismo, en el espectáculo o entre las trabajadoras domésticas, sino también en el propio estado porteño, que cuenta con 14.000 trabajadores contratados, pasantes y distintas modalidades de precarización. Una ciudad donde los servicios públicos siguen en manos de las privatizadas y son cada vez más desastrozos, como mostró el corte de luz del domingo 26 de marzo, que fue respondido con la realización de decenas de piquetes por los vecinos afectados. Una ciudad donde a pesar de los millonarios recursos existentes la situación de la salud pública es catastrófica. Donde debido a la inescrupulosidad empresarial y a la complicidad y desidia gubernamentales nadie puede sorprenderse si ocurre mañana un nuevo Cromagnon.

5- La ciudad del 19 y 20 de diciembre y de las luchas obreras y populares

Pero Buenos Aires no es sólo la ciudad de los arribistas y los grandes negocios capitalistas, donde los ricos, las capas altas de la clase media y los turistas disfrutan y hacen alarde consumista mientras miles duermen en las calles o en los asentamientos precarios sino también aquella que fue escenario de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 y de múltiples luchas protagonizadas por sus trabajadores y sectores populares. Es la ciudad donde los trabajadores del subte, con su cuerpo de delegados, conquistaron las 6 horas y terminar prácticamente con las tercerizaciones. Donde la lucha del Hospital Garrahan planteó la necesidad de un salario equivalente a la canasta familiar para toda la clase trabajadora. Donde los trabajadores y periodistas de Crónica, recurriendo a la ocupación de parte del edificio del diario y enfrentando valientemente a un centenar de patovicas, lograron evitar el vaciamiento del mismo. Donde la larga pelea del Hospital Francés contra el vaciamiento de sus patrones y la complicidad gubernamental puso sobre el tapete la necesidad de la nacionalización bajo administración de trabajadores y médicos del sistema hospitalario. Donde los precarios del gobierno de la ciudad se organizan y luchan contra el trabajo “en negro”. Donde los contratistas telefónicos enfrentan las tercerizaciones y son apoyados por sus compañeros de Telefónica y Telecom. Donde los aeronáuticos enfrentan la prepotencia de las patronales de Aerolíneas y LAN. Donde los trabajadores inmigrantes enfrentan la esclavitud de los talleres textiles. Donde los trabajadores de los grandes multimedios enfrentan recurrentemente a sus patronales, como ha ocurrido recientemente en Perfil. Donde los trabajadores del INDEC luchan contra la grotesta intervención gubernamental. Donde los estudiantes de la UBA enfrentan a las camarillas profesorales. Es la ciudad donde miles volvimos a llenar la Plaza de Mayo este 24 de marzo para exigir la cárcel para todos los genocidas y la aparición con vida de Julio López.

6- ¡Por la ruptura con los partidos y políticos patronales! ¡Por un gran movimiento o partido de la clase trabajadora!

En esta elección, la llamada “centroizquierda” se ha fragmentado mayoritariamente en el apoyo a Telerman y Filmus. El ARI de Elisa Carrió, por su parte, está aún a la derecha del gobierno. Y de Claudio Lozano no podemos olvidar que él mismo salió diputado apoyando la candidatura de Aníbal Ibarra. En la izquierda, el MST de Vilma Ripoll viene profundizando un claro giro hacia posiciones centroizquierdistas, alejadas de toda perspectiva clasista y socialista. Concurrió a-críticamente al acto montado por el gobierno para recibir a Hugo Chávez en Ferro donde se elogió a Kirchner y se impidió siquiera desaprobar con silbidos la reivindicación al presidente. Incluso está negociando un frente en la provincia de Buenos Aires con el Partido Comunista, uno de cuyos exponentes tradicionales, Carlos Heller, va como vicejefe de Filmus. Y su candidata en la ciudad, Patricia Walsh, mantiene un coqueteo permanente con Elisa Carrió. El Partido Obrero, por su parte, al que tanto el PTS como el MAS venimos llamando desde hace meses a conformar un frente común, se niega a unir a las fuerzas de la izquierda clasista, haciendo con ello el juego a los sectores conciliadores.

Nuestro Frente pelea por expresar en el terreno electoral lo mejor y más avanzado de los procesos de recomposición de los trabajadores y de una nueva generación obrera.

Luchamos por la independencia política de la clase obrera, señalando la necesidad que los trabajadores construyamos un gran partido o movimiento de la clase trabajadora, para luchar por un gobierno de los trabajadores y por una sociedad socialista.

7- ¡Por la derrota del imperialismo! ¡Por la completa independencia de clase frente a los nuevos gobiernos “nacionalistas” y / o “populares” como los de Chávez o Evo Morales!

Estamos por la derrota del imperialismo en Irak y en todo Medio Oriente. Decimos bien fuerte: ¡Fuera ingleses de Malvinas, Fuera yankis de América Latina! Decimos con claridad que sólo la clase trabajadora puede llevar hasta el final la pelea contra la dominación imperialista. Por ello afirmamos que no puede depositarse ninguna confianza en que esta tarea será llevada delante de manera consecuente por gobiernos con retórica antimperialista como los de Hugo Chávez o Evo Morales, oponiéndonos a la subordinación política a los mismos que hoy practica parte de la izquierda.

En Venezuela, lejos de cualquier “socialismo”, siguen siendo los grandes empresarios los que se quedan con los réditos de la cuantiosa renta petrolera. Las “nacionalizaciones” realizadas por su gobierno fueron en realidad recompra de empresas a precios de mercado, realizadas en conciliación con los intereses de las multinacionales. En Bolivia, a más de un año de instalado el nuevo gobierno, las “nacionalizaciones” de los hidrocarburos también fueron pactadas con las multinacionales, que seguirán haciendo grandes negocios con el gas, mientras la gran mayoría de la población sigue sin acceso a este recurso energético de primera necesidad, las tierras siguen en manos de los latifundistas y la clase obrera sufriendo condiciones brutales de explotación. Sostenemos que frente a estos gobiernos, así como los defendemos en caso de agresión imperialista, es preciso mantener una completa independencia política por parte de la clase trabajadora y luchar en esos países y toda América Latina por la nacionalización sin pago y bajo administración obrera de todos los recursos estratégicos y por gobiernos obreros y campesinos.

Nos oponemos por ello categóricamente a la participación en el Partido Socialista Unido de Venezuela que promueve Chávez y llamamos en cambio a dar pasos en la construcción de un Partido Socialista de Trabajadores  realmente independiente del estado y el gobierno. Al mismo tiempo, planteamos la defensa incondicional de la independencia de las organizaciones obreras (como la UNT) del estado chavista y alertamos contra la gruesa capitulación que significa llevar a los mejores activistas obreros de esta central a los pies de Chávez.

Todas estas reivindicaciones llevan al enfrentamiento con el gobierno, el régimen y el estado capitalista, y a promover la unidad con los trabajadores y pueblos oprimidos de América Latina y el mundo. Su resolución definitiva y duradera sólo será posible con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que impulse la lucha internacionalista de la clase obrera para lograr la Unidad socialista de América Latina.