|
prensamovimientoalsocialismo@gmail.com
Declaración
de la Corriente Socialismo o Barbarie Internacional,
15/01/10
Ante
la catástrofe humanitaria en Haití
La
responsabilidad no es sólo de la naturaleza,
es también del capitalismo colonial
El
pasado 12 de enero un sismo de 7.3 grados en la escala de
Ritchter desató una verdadera catástrofe humanitaria en la
República de Haití. De acuerdo a los primeros cálculos
brindados por la Cruz Roja, la cantidad de personas
fallecidas por el terremoto oscilaría entre las 45 mil y 50
mil, mientras que el gobierno haitiano estima que la cifra
podría alcanzar las 100 mil víctimas fatales.
Independientemente de cual de estas estimaciones resulte más
certera, es incuestionable que esta catástrofe es de
dimensiones gigantescas, una
de las más grandes que se haya vivido en la historia sobre
el territorio de Latinoamérica.
Desde
la Corriente Socialismo o Barbarie Internacional,
consideramos que la actual catástrofe humanitaria en Haití
no debe enfocarse como una simple consecuencia de un
“desastre natural”; por el contrario, interpretamos que
la misma tiene largas
raíces históricas y es de carácter político.
Es
que este terremoto, y sus desastrosas repercusiones, tan sólo
ha venido a acentuar aún más la situación de barbarie
económico-social a que ha estado sometido el pueblo
haitiano tras siglos de expoliación imperialista; el
desastre natural se ha superpuesto sobre un verdadero
desastre social, que toma forma en un raquítico
estado capitalista colonial donde se han realizado más
de 160 golpes de estado; donde el 80% de su población vive
en la pobreza; donde el 30% del PIB es producido por el envío
de remesas y el 60% del presupuesto nacional proviene de
donaciones internacionales….
Una
catástrofe humanitaria con largas raíces históricas…
En
sus doscientos años de vida “independiente”, Haití ha
sido víctima de un feroz
saqueo por parte de las potencias imperialistas –en
particular los Estados Unidos y Francia-, las cuales han
utilizado a sus organismos internacionales –FMI, Banco
Mundial, ONU- y a sus fuerzas militares para garantizar la
más efectiva expoliación de este país caribeño.
El
largo martirio del pueblo haitiano con las potencias
imperialistas inició pocos años después de su
independencia de Francia en 1804. La misma fue conquistada
mediante una
verdadera revolución política y social (el
más importante proceso de la independencia latinoamericana)
que emancipó a la población negra y fue un ejemplo para toda
la América hispana.
Sin
embargo, como era de esperar, esto provocó la furia del
imperialismo galo (y no solamente de él, también de España
y demás potencias imperiales), el cual no tardó mucho en
idear una forma más “sutil” de continuar con la
explotación de su ex-colonia caribeña: le impuso -de
manera ilegal- el
pago de una compensación económica por las propiedades
perdidas con la independencia.
De
esta forma, la joven nación haitiana tuvo que cancelar
desde 1825 hasta 1947 la astronómica cifra de 21
mil millones de dólares para compensar los
“perjuicios” económicos provocados a los capitalistas
franceses, cantidad que supera en más de 19 mil millones de
dólares la actual deuda externa haitiana.
Pero
la rapiña imperialista no provino solamente de Francia,
sino que también contaría (y cuenta) con la participación
de los Estados Unidos, que conformé aumentó su poderío
político-militar, se fue haciendo del control de la antigua
zona de influencia europea en Latinoamérica y el Caribe.
Una buena muestra de esto son las
tres
invasiones imperialistas (1915, 1994 y 2004) y
los 19 años
de ocupación militar estadounidense (1915-1934).
Además
de las intervenciones militares directas, el imperialismo
estadounidense aplicó en Haití formas de dominación más
indirectas por medio del establecimiento de gobiernos de su
confianza.
Así,
los Estados Unidos apoyaron a la dictadura militar-dinástica
de los Duvallier (1957-1986), la cual jugó un papel
destacable como contención de la revolución cubana en el
Caribe y que en su momento no presentó el menor reparo en
masacrar al movimiento obrero y popular haitiano por medio
de su policía y organizaciones paramilitares (los llamados
“Tonton Macoutes”), además de saquear las arcas
estatales y endeudar al país con los organismos
internacionales -un 40% de la deuda externa actual haitiana
se originó durante la dictadura de los Duvallier-.
Un
caso reciente: la ocupación de la MINUSTAH
Pero
las intervenciones militares imperialistas en Haití no
hacen parte de un pasado lejano, puesto que en el 2004 los
Estados Unidos y Francia encabezaron una nueva intervención
militar bajo la máscara de la ONU, con la supuesta
finalidad de “estabilizar” políticamente al país.
Fruto
de esta invasión se instaló la “Misión de Estabilización”
–escandalosamente liderada por el gobierno de Lula, en su
política de postular al Brasil como potencia regional-, que
en realidad es un nombre elegante para denominar a una
ocupación militar que persiste hasta la fecha.
Tras
seis años de ocupación militar de la MINUSTAH, las
condiciones de vida del pueblo haitiano no solamente han
mejorado en lo absoluto, sino que ahora mismo ocurre la
inmensa catástrofe que se está viviendo, lo
que deja en claro que las fuerzas de la ONU tan sólo han
actuado en función de garantizar los intereses del
imperialismo en ese país.
Para
explicar de mejor manera esto que acabamos de indicar, basta
con repasar algunos índices socioeconómicos de Haití
durante la ocupación de la MINUSTAH, que sin lugar a dudas
tenderán a empeorarse hasta el infinito tras el terremoto:
•
Un
80% de la población vive en la pobreza, lo cual hace de
Haití el país más pobre del Hemisferio.
•
Aunque
el salario mínimo oficial es de 1,80$ diarios, se estima
que más de la mitad de las y los trabajadores tan sólo
recibe 44 céntimos de dólar al día.
•
75%
de la población no tiene acceso al agua potable
•
49% de las y los niños haitianos no asiste a la escuela
•
Debido a la miseria extrema, gran parte de la población
haitiana se alimenta con “galletas” de barro seco
amarillo, el cual mezclan con sal y grasa vegetal con tal de
sobrevivir ante la imposibilidad de comprar mejores
alimentos.
•
Mientras
todo esto sucede, el mantenimiento de las fuerzas de ocupación
de la MINUSTAH –poco más de 9 mil personas- durante seis
años ha significado una inversión de
700 millones de dólares para el gobierno brasileño y
unos
3.200 millones de dólares para la ONU.
¡Por
la solidaridad obrera con el pueblo de Haití!
¡Fuera las tropas imperialistas de Obama y la ONU!
Resulta
claro que la histórica expoliación de Haití a manos del
imperialismo –en colaboración con los capitalistas
haitianos- es la verdadera causa de la catástrofe humanitaria en este país.
Por esto, es absurdo pensar que van a ser los países
imperialistas y la ONU quienes resuelvan la actual crisis
humanitaria.
Más
allá de sus lamentos y discursos de corte
“humanitario”, para el imperialismo lo fundamental es
garantizar que, en el marco de la actual crisis social en
Haití, el
país permanezca lo suficientemente estable como para
garantizar la continuidad de sus intereses económicos.
En
este sentido, la ayuda “humanitaria” que ha prometido
Obama (5500 soldados y una verdadera flota naval al mando de
la cual estaría el mismísimo George W. Bush…) y compañía
para nada pone en cuestión el modelo de país que durante décadas
ha sumido en la miseria a millones de haitianos y
que ahora condena a los trabajadores y el pueblo haitiano a
sufrir impunemente una catástrofe sin precedentes.
Por
todo esto, desde la Corriente Socialismo o Barbarie
Internacional rechazamos
la intervención de los EEUU y demás potencias
imperialistas.
Hacemos
un llamado a que sea
el pueblo trabajador de Haití el
que, mediante sus organizaciones sindicales y de lucha, tome en sus manos la organización de las tareas
contra la barbarie producida por el terremoto.
Desde ya
que no nos oponemos a la ayuda humanitaria que vaya llegando
–provenga de donde provenga- y que es absolutamente
necesaria. Pero esta no debe estar en manos de gobiernos
como el de Obama (o organizaciones imperialistas como la
ONU).
Debe
estar
en manos de las propias organizaciones de los explotados y
oprimidos del país,
más aun cuando los propios medios de comunicación están
dando cuenta -en estos mismos momentos- acerca del “vacío
de poder” que reina en la isla y de la inutilidad del
gobierno de Rene Preval (agente del imperialismo), que no
pudo prever la catástrofe.
Al
mismo tiempo, hacemos
un llamado a las organizaciones obreras de todo el
continente, a los partidos de izquierda, a los sectores que
se consideran democráticos, a poner en marcha la más
amplia asistencia que
pueda ser posible, para extenderle un brazo de solidaridad
humanista, obrera y socialista al pueblo haitiano.
|